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Pedro Sánchez consigue el mayor logro de su mandato en precampaña

El dictador está ya en el cementerio público de Mingorrubio-El Pardo, donde el Gobierno considera que no tendrá un mausoleo para ser exaltado

La oposición critica a Sánchez por electoralismo y los partidos de izquierdas y nacionalistas afean la "solemnidad" del acto de exhumación

Sánchez hace una declaración institucional en Moncloa y se marcha después a homenajear a Las 13 Rosas

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Familiares de Francisco Franco portan el féretro con los restos mortales del dictador tras su exhumación en la basílica del Valle de los Caídos 

Familiares de Francisco Franco portan el féretro con los restos mortales del dictador tras su exhumación en la basílica del Valle de los Caídos  EFE/Emilio Naranjo POOL

El PSOE ha vivido este jueves una de esas fechas que los partidos marcan en rojo en el calendario para que sus afiliados y cargos lo recuerden durante décadas. Con la exhumación del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, Pedro Sánchez ha logrado a 18 días de las elecciones cumplir con la medida estrella de su mandato. Con el anuncio que lanzó poco después de llegar al Gobierno tras la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy, después de la sentencia de Gürtel. Las imágenes del féretro del genocida saliendo en helicóptero del Valle de los Caídos retransmitidas en todo el mundo, una medida simbólica que ningún Gobierno había puesto en marcha en 44 años, llegan en un momento en que los socialistas estaban estancados en las encuestas. 

La oposición, entretanto, acusa al presidente de electoralismo y los partidos de izquierdas y nacionalistas sostienen que el acto pecó de un exceso de permisividad con la familia del dictador.

Que el PSOE confía en que la retirada de los restos del dictador supongan un empujón de cara al 10 de noviembre no es ningún secreto. Aunque fueron los recursos de la familia Franco en los tribunales los que han retrasado una operación  a la que el Gobierno había fechado el pasado 10 de junio y tuvo que cancelar, los asesores del presidente confían en que esta medida histórica contribuya a la remontada en los sondeos. 

Sánchez aprovechó la institucionalidad de La Moncloa para comparecer ante los medios y celebrar el éxito una vez concluyó la operación: "Se cumple con un mandato parlamentario, con una sentencia del Tribunal Supremo y el compromiso del Gobierno, pero por encima de todo hoy España cumple consigo misma". En una comparecencia que no admitió preguntas de los periodistas, Sánchez dio por finiquitada una "afrenta moral" y un "agravio de la democracia" por la presencia de Franco en un mausoleo que ordenó construir a los represaliados y a "mayor gloria" de la dictadura.

El presidente en funciones reconoció que la exhumación del dictador es fruto de un "largo proceso" en el que se siente respaldado por el Parlamento, que avaló "sin un voto en contra" esa decisión, y el Tribunal Supremo, que paralizó el procedimiento previsto para el 10 de junio y finalmente respaldó al Ejecutivo tanto en la exhumación como en la decisión de trasladar los restos del dictador en vez de a la catedral de La Almudena como pedía la familia al cementerio público de Mingorrubio-El Pardo, donde considera que ya no estará en un mausoleo en el que ser exaltado.

"Así funciona un Estado Social y Democrático de Derecho", sentenció Sánchez, a quien la exhumación se le ha atragantado desde que hace 16 meses anunció su intención de hacerlo de manera inmediata. Primero fue la tramitación burocrática, que se le complicó más de lo que inicialmente había previsto, y después la batalla judicial que emprendieron los nietos del dictador que en las últimas semanas la han perdido, a pesar de su intento en vano de elevar el conflicto al Tribunal Constitucional e internacionalizarlo en Estrasburgo

En poco más de tres horas, ha conseguido culminar ese proceso poniendo fin a 44 años de exaltación franquista en un mausoleo propiedad de Patrimonio Nacional y llevando los restos del dictador al panteón en el que yacía su esposa, Carmen Polo, y que el Ejecutivo se ha visto en la obligación de adecuar por las malas condiciones de conservación. Las obras fueron mayor gasto de la exhumación: 39.811,79 euros de los 63.061,40 que suponen el presupuesto total. 

El PSOE ya había dado instrucciones para celebrar la exhumación en toda España. La cúpula socialista había enviado una carta a las federaciones en la que las emplazaba a celebrar este jueves "actos de homenaje en todas las provincias a través de ofrendas de flores o coronas de rosas rojas a depositar en algún lugar emblemático de memoria". Fueron muchas agrupaciones las que cumplieron la orden, de la que también participó el propio Sánchez. 

El presidente en funciones acudió al madrileño cementerio de La Almudena para rendir homenaje con un ramo de flores a Las Trece Rosas, que se han convertido también en protagonistas de sus mítines de precampaña después de que el dirigente de Vox Ortega Smith las difamara. 

La memoria se convierte así en una de las principales banderas electorales del PSOE. Aunque los partidos mostraron su conformidad con la exhumación –el decreto ley fue aprobado con todos los votos a favor y la abstención de PP y Ciudadanos–, Sánchez ha recibido críticas de electoralismo por el momento escogido para llevarla a cabo. Pablo Iglesias afirmó que sería mejor haberlo hecho tras las elecciones del 10N

Sánchez se defendió en su declaración institucional en Moncloa: "Caben todas las opiniones sobre el momento de llevar esta acción a cabo. Cada cual puede tener su criterio. Mi Gobierno anunció públicamente que lo haría en el mismo momento en que esto fuera posible. Y este es el momento. Y así se ha hecho. Ni un día antes ni un día después".

"El genocida no merece ese gesto"

Pero los potenciales aliados del PSOE afearon al Gobierno la solemnidad del acto con el que Franco salió del Valle de los Caídos para ser reinhumado en Mingorrubio. El evento contó con la presencia de la ministra de Justicia, Dolores Delgado; el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, que ha pilotado todo el proceso; y el subsecretario de Presidencia, Antonio Hidalgo, que permanecieron impertérritos a la puerta de la basílica mientras la familia del dictador llevaba el féretro hasta el coche fúnebre, donde gritaron "¡Viva España! ¡Viva Franco!". 

"No termino de comprender bien qué hacen los miembros del Gobierno y otros representantes de la democracia asistiendo solemnemente a lo que es ya claramente un homenaje al dictador por parte de familiares y otros fascistas. El genocida no merece ese gesto ni tan exquisita atención", expresó Alberto Garzón.

PNV y ERC se pronunciaron en términos similares. "Estoy absolutamente molesto con lo que estoy viendo y creo que es un sentimiento compartido con muchas personas, un sentimiento de humillación", afirmó Aitor Esteban. "Las posibilidades de que algo planteado como un acto central de campaña partidista se convirtiera en un acto de homenaje y exaltación fascista eran altísimas. Y ha pasado", reprochó Gabriel Rufián.

Las exaltaciones del franquismo que se produjeron especialmente en el cementerio de Mingorrubio, que los familiares abandonaron con la bandera franquista, también han sido objeto de críticas. De hecho, JxCat, ERC y Bildu han solicitado la comparecencia de la ministra de Justicia para que dé explicaciones.

Las autoridades retiraron la bandera franquista que Francis Franco llevaba en la mano al entrar en la basílica. Sobre el "viva Franco" que los familiares gritaron a su salida del templo o por la extensión de la bandera franquista cuando abandonaron el cementerio, en Moncloa se limitan a asegurar que "si las autoridades estimasen que se ha incumplido por cualquier circunstancia la ley, podrían abrir el correspondiente expediente sancionador".

En las filas socialistas restan importancia, además, a la pomposidad del acto. "Una pequeña liturgia, a cambio de una gran victoria", dice un socialista muy vinculado a los movimientos de memoria histórica. "No cabía otra cosa. Asunto zanjado", dice un miembro de la Ejecutiva sobre el procedimiento escogido. 

El PSOE cierra filas con Sánchez por la exhumación, que se convertirá en el gran símbolo de su mandato –como lo fueron la retirada de la tropas de Irak o el matrimonio homosexual en el caso de José Luis Rodríguez Zapatero–. Las redes sociales se han llenado de felicitaciones de militantes socialistas al presidente en funciones, que lleva ya días sacando pecho de la exhumación de Franco en sus mítines de precampaña: "Es una gran victoria de la democracia".

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