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Ciudadanos y la corrupción: una excusa para decir 'no' a España Suma que no le impide pactar con el PP en todas partes

Rivera vuelve de vacaciones dispuesto a ir a las elecciones "sin partidos con mochilas de corrupción"

Carmen Moraga

El bloqueo político y la evidente falta de entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para posibilitar un acuerdo que evite ir a unas nuevas elecciones han vuelto a colocar a Albert Rivera ante una delicada e incierta situación. Varias encuestas vaticinan que su formación tendría las de perder y caería a la cuarta posición si se volviese a votar en noviembre. El anhelado sorpasso al PP, que Rivera no logró el 28A -Cs se quedó a poco más de 210.000 votos y a menos de un punto de diferencia de los conservadores- estaría cada vez más lejos mientras Pablo Casado, su rival directo en las urnas y también aliado de gobierno en varias autonomías, se afianzaría como líder del centro derecha, el cetro que él anhela.

Después de un mes desaparecido, de vacaciones, sumido en un absoluto mutismo, el líder de Ciudadanos reaparecía el pasado lunes realizando sus primeras declaraciones públicas en una entrevista en Onda Cero con el periodista Carlos Alsina, un formato más cómodo que una rueda de prensa en donde todos los medios le someten a preguntas.

Rivera aprovechó el momento parar contestar a los cantos de sirena que durante todo el verano y ahora a su vuelta le está lanzando Pablo Casado, su “socio preferente”, alentado por su mentor político, José María Aznar, para que los dos partidos concurran juntos a las próximas elecciones en la coalición electoral ‘España Suma’. Su fin sería concentrar el voto de centro derecha para frenar a la izquierda y a otro nuevo Gobierno de Pedro Sánchez con los “populistas” de Unidas Podemos y “los independentistas”. En esa coalición hay dirigentes del PP que no desdeñan que esté Vox, como la vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, mientras otros, como Javier Maroto, creen que la formación de extrema derecha “asustaría” a parte del electorado más centrista.

En la entrevista con Alsina, Rivera dejó claro su rechazo a la idea de forma generalizada. “España suma pero la corrupción resta. No todo el mundo está dispuesto a votar a un partido que puede tener nuevas imputaciones por la Púnica, aseveró Rivera con desparpajo, como si los escándalos que azotan al PP fueran nuevos y no les salpicaran a ellos colateralmente al estar apuntalando y ayudando a los populares a perpetuarse en el poder en Castilla y León, Madrid, Murcia y Andalucía, en las tres últimas con Vox como cooperador necesario.

Preguntado si es coherente mantener ese discurso y a la vez pactar con un partido que tiene una gran losa de escándalos de corrupción en su historial, Rivera respondió que “hay que sumar con inteligencia”, como han hecho ellos en Andalucía o Madrid, pero “sin ir en una misma lista” como propone el líder del PP, porque así los electores pueden escoger entre “varias opciones”, entre ellas la de un partido “limpio y regenerador” como aseguran que es Ciudadanos.

“Ciudadanos es la única opción limpia y regeneradora”

Los de Rivera interpretan que la invitación de Casado a España Suma es un caramelo envenenado que solo pretende “fagocitar” a Ciudadanos y que supondría “diluir las siglas” mezclándolas con las de una formación que arrastra “mochilas de corrupción”, según explican en un argumentario interno distribuido entre sus cargos, al que tuvo acceso eldiario.es y fue publicado el 17 de agosto.

El líder de Ciudadanos señaló en la misma entrevista que “el sueño de Sánchez es volver a una España dividida, la de la derecha y la de la izquierda, la de rojos y azules”. En definitiva, volver “al bipartidismo”.

“La propuesta no tiene consistencia”, remarcó horas más tarde Lorena Roldán al referirse a la prpuesta del PP. “Ciudadanos se presentará con su propia marca y luego veremos con quién puede sumar. Hay que saber en qué proyecto está cada uno. Nosotros somos un partido limpio, regenerador, sin mochilas sin corrupción”, presumió la nueva portavoz nacional, fiel al argumenatario. Fuentes del partido matizaron luego que si acaso estarían dispuestos a estudiar esa fórmula en el Senado para intentar arrebatar la mayoría absoluta allí al PSOE.

Poco después de estas declaraciones saltaba la noticia de que el juez Manuel García Castellón, que instruye el caso Púnica en la Audiencia Nacional, imputaba a Aguirre y a Cifuentes. En el partido de Rivera algunos dirigentes afirman que ya “se lo esperaban” dado que hace tiempo que estaba abierta esa posibilidad. El caso, insisten, es del PP por lo que no tiene que salpicarles a ellos electoralmente, pese a que su último pacto se convirtió en un salvavidas para los populares madrileños que lograron retener una presidencia en la que llevan 25 años, entre escándalos y sumarios.

Pero Rivera, que se ha proclamado líder de la oposición en el Congreso y pelea por ocupar la plaza del centro derecha que lidera ahora Casado, tendrá difícil justificar compatibilizar su pretendido mensaje de regeneración con su decisión de sostener en los gobiernos a un partido que tiene a decenas de cargos públicos y orgánicos inmersos en escándalos con la Justicia mientras a la vez les critican por ello. “No se puede ser Gobierno y a la vez oposición, es algo esquizofrénico”, señalaron en Podemos, mientras el portavoz de Más Madrid, Iñigo Errejón, anunciaba una denuncia contra Ayuso por “alzamiento de bienes”.

La decisión de pactar con el PP en todas partes empieza a tener consecuencias prácticas. En Madrid, dos semanas después de presentar el Gobierno regional ya ha dimitido un cargo recién nombrado tras ser imputado por la Audiencia Nacional en el sumario de Púnica. Y al escándalo se suman las sombras sobre Avalmadrid y los créditos y avales de alto riesgo concedidos por la sociedad semipública. Entre ellos, uno al propio padre de la presidente regional, que tampoco está libre de ser imputada. Toda, información conocida cuando Ciudadanos votó a favor de Isabel Díaz Ayuso.

La tensión se ha instalado entre los dos socios del Gobierno recién nacido. Y todo por esa estrategia de Ciudadanos de pretender ser gobierno y oposición al PP. El número dos de la Comunidad, el vicepresidente Ignacio Aguado, vicepresidente del gobierno regional y líder de Ciudadanos, decidió apoyar esta semana la Comisión de Investigación sobre la gestión de la sociedad solicitada por los grupos de la oposición en la Asamblea de Madrid, PSOE, Más Madrid y Podemos. “Queremos que se investigue Avalmadrid porque en la Comunidad no puede haber la más mínima sospecha de cualquier tipo de irregularidad”, afirmó César Zafra, portavoz adjunto del grupo un día después de que el propio Aguado abogara por cerrarla.

En el PP reaccionaron en primer lugar sembrando dudas sobre un contrato público de 102.000 euros que según el principal asesor de prensa de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez –exsecretario de Comunicación de José María Aznar–, se llevó el padre de Aguado “por la cara” de la Asamblea Regional y que los populares han pedido investigar también.

Al día siguiente fue la propia presidenta quien lanzó un dardo a sus socios al comparecer ante la prensa. Afirmó que ella sí defenderá a Ayuso o a Albert Rivera “cuando la máquina de destrucción de la izquierda vaya a por ellos”.

Al final de la semana, Ciudadanos ha terminado por amoldar el tono sobre la comisión de investigación de Avalmadrid. Ignacio Aguado aseguró este viernes que “hoy por hoy” tiene confianza en la presidenta de la Comunidad y defendió que no va a permitir “cacerías políticas contra nadie”. “Si lo que quieren hacer (los partidos de la izquierda) es una cacería (...) que no cuenten con nosotros ni para este caso ni para ninguno”, insistió.

No se creen las encuestas: “Ciudadanos siempre crece”

En este clima preelectoral en Ciudadanos tratan de aparentar calma y no se creen las encuestas. Sus dirigentes están convencidos de que van por buen camino y aseguran no temer que haya nuevas elecciones generales. “Hemos hecho los deberes y estamos preparados para afrontarlas. Los sondeos nunca aciertan y Ciudadanos siempre crece”, insisten en el partido.

También ponen en tela de juicio que no vaya a haber al final un acuerdo entre Sánchez e Iglesias. Siguen aferrados a la idea de que ambos líderes están haciendo “teatro” y solo es cuestión de esperar a las últimas horas para comprobar que el “plan” de Sánchez se va a materializar 'in extremis'.“Lo que bloquea España es la lucha de egos, pero están de acuerdo en subir impuestos o en ceder ante los nacionalistas siempre que pueden”, afirmó Lorena Roldán.

Con esta idea en la cabeza de que todo es un teatro se fue Rivera a finales de julio de vacaciones. En su intervención en el debate de la fallida investidura de Sánchez, Rivera no paró de denunciar que ambos líderes tienen desde hace tiempo un acuerdo pactado, “un plan” que incluye también a “los separatistas” para repartirse España, “el botín”, como dicen. En aquel debate, Rivera incluso se refirió a “la habitación del pánico” como el lugar donde los socialistas y Unidas Podemos estaban negociando el pacto para ese Gobierno de coalición, mientras acusaba a los dos partidos de estar fingiendo que se peleaban. “Puro teatro señor Sánchez, puro teatro es lo que lleva haciendo desde las elecciones del 28 de abril”, le espetó ya entonces Rivera al presidente en funciones. Ahora insiste, aunque con menor énfasis, en que el “plan” sigue y que solo es cuestión de tiempo ver cómo se materializa.

Y con ese mismo discurso ha regresado después de su largo y criticado silencio. Pero los hechos no le están dando de momento la razón. Durante casi todo el mes de agosto la vida política ha estado prácticamente paralizada, causando graves perjuicios a las autonomías que necesitan financiación.

Ni siquiera le hizo cambiar de opinión el duro intercambio de reproches que se dedicaron la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, el portavoz del PSOE, Rafael Simanca, y la diputada de Unidas Podemos, Noelia Vera, ante la cara de enfado de Pablo Iglesias, que siguió el debate desde su escaño.

En ese Pleno, oficialmente convocado para tratar de la crisis migratoria y el rescate del Open Arms, quedaron certificadas varias cosas: que todos los líderes políticos están ya en 'modo campaña' y que las diferencias y la desconfianza entre los dos hipotéticos socios de Gobierno para cerrar un acuerdo que desbloquee la situación antes del día 23 de este mes -fecha límite para que corra el reloj hacia una nueva convocatoria electoral-, parece ya insalvable pese a los nuevos intentos de Sánchez de atraer a Unidas Podemos.

Pero en Ciudadanos han seguido afirmando que van de farol, que en realidad están escenificando un “culebrón” veraniego para finalmente repartirse “las sillas”, que es “lo único que les preocupa”, según los dirigentes de Cs. Mientras tanto, Rivera sigue negándose siquiera a acudir a la nueva ronda de contactos con Sánchez con el argumento de que sería “una pérdida de tiempo” y contribuir a la “ceremonia de la confusión” dado que no va a cambiar de opinión.

Su ausencia y prolongado silencio, muy criticados

Rivera desapareció después de reunir el 29 de julio a su Consejo General para taponar la crisis interna sufrida y ampliar la Ejecutiva con el fin de rodearse de sus fieles. Aunque de vez en cuando se sabía de él por algunos comentarios que subía a su cuenta de Twitter, su ausencia y su silencio han levantado muchas críticas y bastante asombro dentro de su propio partido. Nadie sabía -o decía no saber- dónde estaba Albert Rivera. A su regreso ha desvelado que ha estado “quince días” con su hija y “otros quince preparando la rentré política con el equipo”.

Su presencia el martes de la semana pasada en el Congreso para asistir ese Pleno extraordinario levantó expectación e hizo pensar que allí se manifestaría sobre la actualidad política, como ha hecho en innumerables ocasiones. Pero no fue así. Rivera llegó y se marchó del Parlamento sin abrir la boca, esquivando a los periodistas.

Este lunes fue Lorena Roldán y no Rivera la que compareció en rueda de prensa para explicar los acuerdos adoptados por el Comité Permanente reunida por primera vez tras la vacaciones de verano y someterse a las preguntas de los periodistas. En el partido no hay previsión de una convocatoria inminente del líder.

Preparando el terreno por si hay nuevas elecciones

En ese Comité Permanente -el núcleo duro de la Ejecutiva al que se ha unido ahora Marcos de Quinto- se estudió la posibilidad de que haya que ir a votar de nuevo en noviembre.

En el partido nadie quiere aceptar públicamente que con este panorama unas nuevas elecciones dentro de apenas dos meses pueden perjudicarles. Pero de puertas adentro hay temor a que las encuestas acierten y Ciudadanos termine sufriendo un castigo en esa contienda, con el riesgo de que si fracasan el liderazgo Rivera sea cuestionado y se abra el melón sucesorio en Ciudadanos.

Así que se esforzarán en cerrar filas, evitar polémicas, y en insistir en que si han entrado en las instituciones ha sido para “regenerarlas”. Incluso pretende vender la idea de que fueron ellos los que “echaron a Cifuentes”.

Sin embargo, ahora les va a costar mucho justificar por qué sostienen en el poder a un partido cuyos cimientos se tambalean debido a los constantes escándalos que siguen destapándose.

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