La amnistía, el discurso sobre Gaza y los gestos para acercar a España y México: las derechas, contra Felipe VI
La monarquía es una institución conservadora por definición. Su éxito se basa en la permanencia histórica de un linaje familiar. Si nada cambia, su supervivencia es más sencilla. Pero en el último lustro, Felipe VI está perdiendo apoyos por el flanco más inesperado, precisamente por la derecha, a cuenta de tres posicionamientos nada novedosos en la corona española: su habitual papel neutral en la política, su respaldo a la causa palestina y su papel de interlocución con Iberoamérica.
La polémica más reciente se produjo este lunes. El jefe del Estado visitó la exposición ‘La mitad del mundo. La mujer en el México indígena’, en el Museo Arqueológico Nacional, acompañado del embajador del país latinoamericano en España, Juan Nepomuceno. Una cámara les siguió durante el recorrido.
En una conversación informal, Felipe VI muestra su interés por una exposición que, dice, “abre una ventana de conocimiento” y permite “conocer más a fondo esa historia antigua” de una civilización que se “encontró” con otra, la proveniente de Europa, “con sus momentos de lucha, conflicto y controversia”.
El rey sostiene en el vídeo que el “criterio de hoy en día” y los “valores” actuales “no pueden hacernos sentirnos orgullosos” de lo que hicieron los antepasados de los españoles. El monarca asegura que esos hechos “hay que conocerlos”. “En su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, con análisis objetivo y riguroso”, matiza, para concluir: “Y sacar lecciones. También ha habido controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día. La reina Isabel [la Católica] con sus directrices, con las leyes de indias, [tiene] un afán de protección que luego la realidad hace que no se cumpla y hay mucho abuso”.
La Casa del Rey no informó de la visita a la exposición ni distribuyó las imágenes por los cauces habituales. Publicó el vídeo íntegro que escondía estas afirmaciones de Felipe VI en Twitter. Y ahí lo dejó, hasta que saltó a los titulares.
España y México buscan la forma de reconducir unas relaciones bilaterales maltrechas desde hace años. La actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, no invitó al jefe del Estado español a su toma de posesión, y el Gobierno respondió con un plante total: nadie acudió oficialmente a la cita.
Los intentos de arreglar las relaciones tienen una fecha clara en el horizonte próximo: La XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, una de las citas más importantes en el ámbito internacional tanto para España como para el resto de países implicados.
Esta edición se celebrará en noviembre en Madrid, y la intención del Gobierno, que era conocedor del tono del mensaje que iba a dar Felipe VI, es llegar a noviembre con todas las relaciones diplomáticas rehechas. La presidenta de México dijo este martes que valora con matices la alusión del Rey a los excesos de la conquista: “No es todo lo que hubiéramos querido”. Según publicó ‘El Periódico de Catalunya’, Sheinbaum ha invitado personalmente tanto al rey como al Gobierno al España-Uruguay del Mundial de Fútbol que se disputará el próximo 26 de junio en la ciudad mexicana de Guadalajara.
De los indultos y la amnistía a Gaza
Las palabras del rey provocaron la inmediata reacción de la derecha española por, según sus críticos, asumir la “leyenda negra” sobre la conquista de América. Con más cuidado desde la más alta dirección del PP, y sin ambages desde Vox.
Feijóo afirmó que “hacer un examen” ahora de lo que ocurrió en el siglo XV “es un disparate” y defendió que la conquista de América “ha conllevado una comunidad lingüística y cultural excepcional”.
La portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, aseguró que “la empresa española en América fue la mayor obra evangelizadora y civilizadora de la historia universal” y que se hizo “respetando todos los derechos y la dignidad de todos los súbditos de la Corona”.
Otros perfiles relevantes, como Cayetana Álvarez de Toledo, rescataron antiguas intervenciones propias críticas con el revisionismo de lo ocurrido durante siglos de control español de buena parte de América.
En redes sociales se multiplicaron las críticas contra Felipe VI, algunas lanzadas desde cuentas reales y otras desde usuarios falsos manejados de forma coordinada con una intencionalidad política. Redes de ‘bots’ que campan a sus anchas en Twitter, por ejemplo, por decisión de Elon Musk.
Las andanadas contra Felipe VI que llegan desde la derecha no son nuevas, y se remontan a 2021. El Gobierno concedió el indulto a los líderes del proceso independentista catalán. Y muchos confiaron en que el rey de España se negara a firmarlos antes de su publicación en el BOE.
Una decisión que hubiera hecho saltar por los aires los principios básicos de la monarquía constitucional y hubiera provocado una crisis institucional cuyas dimensiones son difíciles de calcular.
Fue entonces cuando se aplicó al jefe del Estado un mote que se ha consagrado entre la derecha más extrema: Felpudo VI. Tal y como analizó el experto Julián Macías, el origen está en usuarios muy próximos a Vox.
La tormenta contra el inquilino del Palacio de la Zarzuela se reavivó en 2023 con la investidura de Pedro Sánchez y la posterior aprobación de la ley de amnistía, que fue de nuevo sancionada por Felipe VI ante el estupor de quienes confiaban, otra vez, en un plante que no se produjo.
Al rey le criticaron primero por designar a Sánchez candidato a recibir el voto del Congreso pese a no haber ganado las elecciones del 23 de julio de ese año. Y eso que, previamente, Felipe VI había dado paso a Alberto Núñez Feijóo pese a saber que la votación sería fallida, como finalmente ocurrió.
Tras la investidura llegó la negociación de la amnistía y el llamado “noviembre nacional”, una serie de protestas, bastante minoritarias y de carácter violento, que protestaban contra la ley que iba a perdonar los delitos de los independentistas, pero también de policías que actuaron durante el referéndum de octubre de 2017
Uno de los objetivos de las críticas fue, de nuevo, el rey, quien estampó su firma en la norma emanada de las Cortes Generales para su publicación en el BOE en junio de 2024. Desde Vox le reclamaron un discurso contra la ley que había sancionado similar al que pronunció el 3 de octubre de 2017. Felipe VI hizo de su mensaje de Nochebuena un alegato a favor de la Constitución, que marca expresamente sus funciones.
También la posición en política internacional de España y su defensa de los Derechos Humanos más básicos en Gaza supusieron una lluvia de críticas contra Felipe VI.
En enero de 2024, apenas unas semanas después de los ataques del 7 de octubre de 2023 que Israel usó como excusa para la destrucción total de Gaza, el rey ya pidió un “alto el fuego” e insistió en el reconocimiento del Estado palestino.
En septiembre de 2025, ante la Asamblea General de la ONU, Felipe VI exigió expresamente a Israel “detener ya la aberrante masacre” en Gaza, aunque no usó la palabra “genocidio”. Isabel Díaz Ayuso afirmó: “El rey reina, pero no gobierna”.
En esas mismas fechas, el jefe del Estado realizó una visita oficial a Egipto. Ante el presidente del país, Abdelfatah al Sisi, volvió a reclamar un Estado palestino que incluya Jerusalén. Estas declaraciones le valieron las críticas de un lobby proisraelí y de la extrema derecha. Este viernes, Feijóo será recibido en el Vaticano por el papa León XIV, quien también puso en duda el papel de los europeos en la conquista de América, siguiendo los pasos de su predecesor, Francisco.
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