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Anatomía de Grey vs. Urgencias

Si fueras médico, ¿adónde querrías ir? ¿A Seattle o a Chicago?


En toda ficción que se precie hay algo en juego. Las series médicas y policiales suelen tener éxito porque manejan el valor dramático más valioso: la vida humana. Es cierto que en los hospitales, donde suelen habitar la tristeza, la enfermedad, el miedo y la muerte, es precisamente el marco perfecto para hablar de sus contrapuntos: el amor, la vida, el sexo, la felicidad o los sueños.

Pero cada una lo hace a su manera. Hay muchas, pero yo hoy voy a hablar de dos, que son las que más he visto y disfrutado.



URGENCIAS (1994-2009). Serie médica creada por Michael Crichton, retrata el día a día del departamento de Urgencias de un hospital de Chicago y la vida de sus médicos. Es el clásico por excelencia de las series médicas, un prodigio de ritmo, ejecución, emoción y realismo. Es una serie dramática que acentúa el dolor, la enfermedad, y el miedo. Es una obra ambiciosa y profunda sobre la vida. Los personajes son complejos y sus motivaciones son naturalistas, sus historias sentimentales y vitales son a menudo melodramáticas pero el desarrollo de estas historias es realista y casi siempre sobrio.

ANATOMÍA DE GREY. (2005-) Serie médica creada por Shonda Rhimes, sigue  las vidas de los médicos internos, residentes y sus mentores en el Hospital ficticio Seattle Grace; añade a ER el componente de formación. Es un melodrama que tiene lugar en un hospital, y aunque el tratamiento de los casos médicos es parecido al de Urgencias, el acento en Grey se sitúa en los amoríos, a veces bastante desmadradados, de unos médicos permanentemente en celo. Para mí su tema es el sexo y las relaciones de pareja, pero sobre todo el sexo.

Vida contra la muerte, sexo contra la muerte, dos enfoques muy distintos para dos series muy diferentes. ¿Cuál me gusta más?

De Urgencias lo que más me gusta es también lo que menos me gusta: que cuenta la verdad, y eso en ocasiones resulta muy deprimente. Recuerdo haber quedado muy chafada después de haber visto alguna temporada entera en poco tiempo, casi abrumada por el peso de la condición humana, de la crueldad de las enfermedades, de lo efímero que es estar vivo. Eso y que cuando aparece un niño suelen matarlo de formas horribles. Pero es su hondura lo que hace que esta serie sea una maravilla. Nunca olvidaré (espoiler personajes) la muerte del Doctor Greene, como una de las mejores piezas dramáticas que haya visto nunca. Aquí una entrada sobre los diez mejores capítulos, creo que es una buena selección.

De Anatomía de Grey lo que más me gusta es precisamente que sabe endulzar la maldición de la enfermedad y de la tristeza con tipos de los que me gustaría encontrarme cuando voy a un hospital. Cualquiera que haya estado en uno sabe que no suelen verse médicos así, y menos de tres en tres.


Me gusta, siendo honesta, porque es una serie escrita para mujeres y pensada para mujeres. No hay más que verlas a ellas y verlos a ellos.


Dejé de verla porque ya me mareaba que cargasen tanto las tintas en lo desgraciada que era Meredith y la mala suerte que tenía con los hombres. Para ese registro, me hace mucha más gracia Bridget Jones. Aún así, creo que ha tenido grandes capítulos, historias muy emocionantes y pasionales, y que me han hecho llorar, igual que Urgencias, a base de bien. También me gusta porque es una serie donde las mujeres cortan el bacalao... aunque en lo emocional siguen siendo juguetitos en manos de guapos doctores volubles y fóbicos al compromiso, que es lo que creen sus creadores que las mujeres queremos ver (y a tenor de su éxito, parece que tienen razón.)

En definitiva, Urgencias me deprime y Grey no me la creo del todo. Dramáticamente me gusta mucho más Urgencias, pero si yo fuera una doctora y tuviera dos ofertas, una del County General de Chicago, y otra del Seattle Grace, me decantaría por el segundo sin ninguna duda. Estaría rodeada de tíos guapetones, cada tres meses me romperían el corazón, pero llegaría al hospital un nuevo cirujano viudo, y otra vez me enamoraría a tumba abierta, y otra vez me lo romperían, y así hasta el abandono o la boda final. Y eso sería mucho mejor que vivir con un solo corazón para toda la vida.

¿Y vosotros? ¿Con cual os quedáis?








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