Una sevillana contrata una valla publicitaria para anunciar su dolencia y exigir al Gobierno andaluz que la operen

La valla publicitaria que se puede ver en la Avenida Juan Pablo I de Sevilla.

Fermín Cabanillas

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Entrando en coche a Sevilla desde el Aljarafe puede verse una enorme valla publicitaria con una mujer vestida de torera. Se llama Estrella Pichardo, sevillana de 44 años, y el anuncio lo ha pagado de su bolsillo para denunciar una dolencia de espalda grave que le fue diagnosticada hace un año, y de la que espera con fuertes dolores una operación en la sanidad pública andaluza.

“Fue como si me pegaran con un bate de béisbol en la espalda”. Pichardo describe así el dolor que sufrió en febrero de 2022, cuando una vértebra de su columna se rompió. Se refleja con una claridad nítida en la radiografía que le hicieron en el centro de salud del municipio sevillano de Coria del Río, de donde la mandaron con urgencia al hospital Virgen del Rocío, de la capital andaluza, con un diagnóstico de rotura en la columna vertebral.

Pero el hospital no apoyó ese diagnóstico y, tras unas horas en urgencias, la enviaron a su casa con calmantes. “Nunca me tuve que venir del Virgen del Rocío, tendría que haber exigido que me ingresaran”, dice, mientras muestra la resonancia magnética que demuestra su dolencia, y al mismo tiempo las cajas de morfina que necesita, “cada vez en más cantidad”, simplemente para no morir de dolor un día cualquiera.

Esta vecina de la localidad sevillana de Almensilla protagoniza desde esta semana una enorme valla publicitaria que se puede ver en las inmediaciones del recinto ferial de Sevilla. Aparece vestida con traje de luces, reivindicando que la Seguridad Social la opere de una rotura de vértebras “que me ha quitado la vida con solo 44 años”. “No va contra nadie, no culpo a nadie, solo quiero que me curen, que me devuelvan mi vida”, dice. El alquiler de la valla publicitaria le ha costado 500 euros por el mes de enero, el diseño del anuncio se lo han hecho gratis unos amigos, dice.

La valla es visible desde la avenida Juan Pablo I de la capital andaluza, por donde pasan miles de coches cada día para entrar o salir de la capital andaluza. En una decisión a la desesperada, decidió mostrarse en un enorme cartel vestida de torera con el mensaje “con respeto y valentía me enfrento a mis heridas”, y la etiqueta #estrellaquierevivir, junto a una fotografía de su espalda desnuda y la sobreimpresión de una resonancia magnética en la que se ve la dolencia que padece.

Una espalda curva

Estrella no es capaz de quedarse en la misma postura durante los escasos diez minutos que dura la entrevista. Que le duele es evidente, pero por si hay dudas pide que se toque su columna vertebral, que con el mero tacto de los dedos ya se nota que describe una curva que se hunde en su cuerpo, para sobresalir de nuevo a la altura de los riñones. Es cierto que siempre ha arrastrado problemas de espalda, y que hace 17 años tuvo que pasar por el quirófano, pero ahora ya no puede más, asegura.

Recuerda que desde febrero de 2022 no ha “-conseguido que me den una solución, solo que me den morfina, y con dosis de morfina mañana y noche estoy viviendo en medio de dolores terribles”.

Estrella sostiene que no puede “culpar a mi médica, una neurocirujana que ya ha llegado a atenderme sin cita, solo con verme entrar en su consulta”, pero lamenta que “este sistema sanitario no me quiere atender, no quiere solucionar mi problemas, y me está dando tanta morfina que con lo que cuesta habría sido más barato operarme”.

Fuentes del Hospital Virgen del Rocío explican a este periódico que Estrella “ha llegado al centro después de haber sido intervenida en varias ocasiones en otros centros sanitarios” [fue operada hace 17 años], y por parte del hospital público sevillano “se le ha visto en urgencias, consultas y se le han hecho varias pruebas de imagen, con lo que está siendo atendida en tiempo y forma”.

Para Estrella no basta, porque quiere que el centro hospitalario -“el que pago con mis impuestos”- certifique la rotura y le dé una solución. Si es necesario, está dispuesta a pasar por una operación que le provocará un año posterior de dolor e intensa recuperación, “pero lo que no puedo hacer es estar muerta en vida, como ahora”.

Su vida se reduce a salir de casa para lo necesario, como llevar a su hija al colegio cuando su marido, montador de cocinas, no puede. Regresa a su casa e intenta moverse lo menos posible. Su salón está lleno de muebles con ruedas, para que al limpiar no tenga que levantar nada, solo moverlo a los lados sin esfuerzo.

Le dieron la idea unos amigos

Sobre el cartel publicitario, indica que se ha apoyado en la idea de unos amigos que tienen conocimiento en diseño gráfico y redes sociales, y con 500 euros ha alquilado el terreno para ubicar la valla publicitaria este mes de enero, con tal efecto que el propietario del solar le ha dicho que está dispuesto a no cobrarle febrero con tal de ayudarla a que se solucione.

Los únicos ingresos que entran en su casa son los del trabajo de su marido, y hasta ha vendido recuerdos que le dejó su padre para salir adelante. Ahora, solo espera que el efecto de su idea cuaje, y el hospital sevillano acceda, si es necesario, a operarla.

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