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Multados con la Ley Mordaza por irrumpir en la catedral de Alcalá contra las terapias homófobas del Obispado

La Delegación del Gobierno de Madrid inicia un procedimiento sancionador contra dos de los manifestantes que se concentraron para protestar contra el Obispado de Alcalá de Henares (Madrid) el pasado abril

Les impone una multa de 601 euros por "perturbación de la seguridad ciudadana" y asegura que "increparon, discutieron y se mofaron de los feligreses" dentro del templo e interrumpieron una misa

El grupo inició la concentración fuera y prosiguió en el interior, pero uno de los multados señala que él en concreto no dijo nada: "Ni grité ni increpé a nadie"

Manifestación contra la LGTBIfobia en la Catedral de Alcalá.

Manifestación contra la LGTBIfobia en la Catedral de Alcalá. M. E.

Dos de los manifestantes que se concentraron en la catedral de Alcalá de Henares (Madrid) en protesta por los cursos para 'curar' la homosexualidad ofrecidos por el Obispado de Reig Pla han sido multados con 300 euros. La manifestación, celebrada el pasado 2 de abril, comenzó a las puertas de la Catedral de los Santos Justo y Pastor y después prosiguió dentro. Por ello, la Policía les aplica la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, conocida como Ley Mordaza, porque asegura que la presencia del grupo en el interior "creó alteraciones del orden".

La sanción, a la que ha tenido acceso eldiario.es, tiene su origen en la denuncia interpuesta el mismo día, después de que los agentes identificaran a seis de los asistentes, dos de ellos los multados, que han recibido la notificación a mediados de esta semana. En ella, la Policía asegura que los hechos podrían ser constitutivos de una infracción grave. En concreto, por "perturbación de la seguridad ciudadana en actos públicos, espectáculos deportivos o culturales, solemnidades y oficios religiosos u otras reuniones a las que asistan numerosas personas, cuando no sean constitutivas de infracción penal", tal y como establece el artículo 36.1 de la norma.

El texto señala que un grupo de unas 50 personas "estaban vociferando en contra del obispado con banderas arcoíris" a las puertas del templo hasta que una de ellas entra "de manera desafiante con la bandera anudada en la espalda" siguiéndole unas 20 personas que se distribuyen por el interior. Según dice la Policía, los manifestantes se "enfrentaron con los feligreses de forma verbal" y lanzaron proclamas "contra la Iglesia Católica y el Obispado", entre ellas, "sin piernas, sin brazos, los curas a pedazos" o "vosotros fascistas sois los terroristas", de forma que "interrumpieron" la misa que se estaba celebrando en ese momento.

La multa prosigue asegurando que los asistentes a la concentración "increparon, discutieron y se mofaron de los feligreses" mientras los agentes les "recriminaban estos actos y les invitaran a que abandonaran el lugar, haciendo caso omiso". La Delegación del Gobierno de Madrid impone a ambos asistentes el pago de 601 euros (el mínimo que contempla la ley para las infracciones graves, que puede llegar a los 30.000 euros). Si hacen frente al ingreso en 15 días, un plazo en el que pueden presentar alegaciones y recurrir, deberán pagar la mitad, 300,5 euros.

"No dije ni una palabra"

Ninguno de los dos sancionados se muestra sorprendido porque fueron identificados al finalizar la protesta, pero sí se alejan de los hechos descritos por la Policía. "Yo entré pero no dije ni una palabra, ni grité ni increpé a nadie", dice Gabriel (nombre ficticio). Según la crónica publicada por este medio, una vez dentro un señor que estaba en el interior increpó a los manifestantes y comenzó entonces una discusión entre los asistentes y algunas de las personas que acudían a misa. "Dice la multa que nos dijeron que abandonáramos el lugar, pero eso no es cierto", completa Jose, el otro multado, que también prefiere ocultar su identidad. 

La concentración fue convocada por distintos colectivos LGTBI tras conocerse que el Obispado de Alcalá ofrecía cursos clandestinos e ilegales dirigidos a homosexuales para modificar su orientación sexual. "Es vergonzoso que en pleno siglo XXI a una persona se le discrimine por el hecho de ser homosexual. Reig Pla es conocido por sus declaraciones homófobas y contra la mujer. La Iglesia no debería consentir esto. Por eso entramos a la catedral, porque es un lugar además mantenido con los impuestos de los ciudadanos", defiende Jose.

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