El legendario torneo valenciano que llegaron a ganar cuatro hermanos de una de las sagas más conocidas del tenis
La Copa Faulconbridge representa la esencia misma del tenis en tierras valencianas, creado en el año 1933 gracias al Sporting Club, actual Club de Tenis Valencia. El torneo nació para honrar a Alfredo Faulcombridge, impulsor del deporte local y figura clave que introdujo el tenis en la capital del Turia. En sus albores, el evento contó con nombres como Jerónimo Villota y Pepa Chávarri, años iniciales que sirvieron para cimentar una leyenda que aún perdura hoy. La competición se detuvo por la Guerra Civil, pero volvió con renovada fuerza y, desde entonces, se ha convertido en un emblema del patrimonio histórico español.
La década de los años cincuenta marcó el inicio de una verdadera era dorada. El torneo alcanzó su apogeo gracias a un proceso de internacionalización masiva, haciendo que grandes figuras mundiales acudiesen a Valencia para competir en su tierra batida. Nombres ilustres como Manuel Orantes y Andrés Gimeno brillaron en sus pistas, aunque fue Manolo Santana quien dominó la escena con sus cuatro títulos. Su presencia elevó el nivel competitivo y atrajo a miles de entusiastas locales. Cada edición sumaba prestigio a un palmarés que ya era referente en el circuito. La Faulconbridge era, por méritos propios, una de las grandes citas nacionales.
Un hito inigualable en la historia del torneo es el éxito de los hermanos Sánchez Vicario. Esta célebre saga familiar logró la proeza de que sus cuatro hermanos fueran campeones. Emilio, Javier, Marisa y Arantxa levantaron el trofeo en diferentes ediciones. Emilio lo hizo en 1987 en el cuadro individual y en 1985 y 1987 en el de dobles junto a su inseparable Sergio Casal. Arantxa Sánchez Vicario fue por su parte campeona en 1986 (cuadro individual) y Marisa lo hizo años antes, concretamente en 1982, imponiéndose en la modalidad de duplas junto a Laura García. Y Javier no quiso ser menos y se impuso, también en la competición de parejas, en 1984 (junto a Francisco Ferrer) y en 1986 (al lado de Tomàs Carbonell).
Tal hazaña ha motivado un emotivo homenaje en el Club de Tenis Valencia, una organización que ha decidido poner el nombre de la familia a una de sus pistas. Emilio y Marisa estuvieron presentes en los actos para recibir este gran honor que reconoce la contribución de la saga al prestigio de la copa, un vínculo eterno entre una familia legendaria y un club con mucha historia.
La creación de la ATP en los años setenta supuso un gran reto para la organización. Sin embargo, en 2022 la Copa Faulconbridge inició una nueva y ambiciosa etapa. Actualmente, el evento ha ascendido a la prestigiosa categoría Challenger 175. Valencia es ahora una de las seis sedes mundiales que albergan este nivel, un salto de calidad que refuerza la apuesta por ofrecer un tenis de primer nivel. El torneo se celebra ahora en el mes de mayo, buscando una mejor proyección, un renacimiento que combina la tradición clásica con la exigencia moderna.
El impacto de la Copa Faulconbridge va mucho más allá de los resultados, con un legado social que incluye una atención especial al desarrollo del deporte base en la comunidad, además de promover activamente el deporte adaptado en sus instalaciones. Esta visión integradora convierte al evento en un ejemplo de gestión deportiva de una cita que busca fomentar valores a través de la raqueta.
Un futuro optimista
Para preservar esta memoria, se ha editado un libro sobre su extensa trayectoria. La obra, titulada “Historia de la Copa Faulconbridge”, es firmada por David Castelló, historiador y coleccionista que ha realizado una labor de documentación exhaustiva. El libro incluye cerca de trescientas fotografías recuperadas y restauradas, que se entrelazan con datos, anécdotas y reseñas de todos los ganadores. Se trata de una pieza fundamental para entender el tenis valenciano y español.
El presente del torneo se escribe con nombres de la talla de Pedro Martínez. El tenista valenciano se alzó con el título en una de las ediciones recientes. Su victoria mantiene viva la llama de los campeones locales en la tierra batida. El cambio estratégico de fechas permite atraer cuadros de jugadores más altos. El Club de Tenis Valencia, bajo la presidencia de Ole Andresen, mira al futuro con optimismo gracias a una copa que es símbolo de resiliencia y de amor por el deporte de raqueta.
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