Un mal negocio para el planeta: los JJOO de Invierno de Milán-Cortina 2026 causarán la pérdida de 5,5 millones de km² de nieve

Los anillos de los Juegos Olímpicos dibujados durante la anterior edición, celebrada en Pekín en 2022

Raquel Sáez

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Los Juegos de Invierno corren el riesgo de quemar su propio futuro. Así de contundente se muestra la organización británica New Weather Institute en su último informe, donde alerta sobre los riesgos climáticos de uno de los mayores eventos deportivos del planeta, que se celebra del 6 al 22 de febrero en las ciudades italianas de Milán y Cortina d'Ampezzo. Este grupo también pone el foco en el modelo actual de patrocinio olímpico, que contribuye al deterioro de un entorno cada vez más frágil por el cambio climático. 

Este informe estima que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina causarán emisiones de gases de efecto invernadero de aproximadamente 930.000 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e), de las cuales unas 410.000 toneladas procederán de los desplazamientos de los espectadores. 

Según la investigación climática, esas emisiones provocarán en los próximos años una pérdida de aproximadamente 2,3 kilómetros cuadrados de manto de nieve y más de 14 millones de toneladas de hielo glaciar. 

El riesgo climático de la celebración de este evento no termina ahí. El informe calcula que los contratos con tres grandes patrocinadores —la petrolera y gasista italiana Eni, el fabricante de automóviles Stellantis y la aerolínea ITA Airways— podrían inducir emisiones adicionales de unos 1,3 millones de CO2, cerca de un 40 % más que la huella de carbono oficial estimada de todo el evento. 

De materializarse, estas emisiones adicionales causarían pérdidas futuras de unos 3,2 kilómetros cuadrados de nieve y 20 millones de toneladas de hielo glaciar, advierte el New Weather Institute.

Una factura invisible

Sumando toda esa factura, el impacto total para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina sería el siguiente, de acuerdo con el informe: un total de 5,5 kilómetros cuadrados de cobertura de nieve y más de 34 millones de toneladas de hielo. 

La paradoja queda recogida en el título que los especialistas han elegido para su informe, a pocos días de que arranque el evento deportivo: Juegos Olímpicos en llamas. Cómo los Juegos Olímpicos de Invierno, al servir como plataforma para los contaminadores, están derritiendo la nieve de la que dependen.

Pisadas sobre la nieve, en una foto de archivo

En sus conclusiones, New Weather Institute ofrece soluciones para paliar la situación. En primer lugar, poner fin a los acuerdos de patrocinio con empresas con altas emisiones de carbono. La organización pide evitar la construcción de nuevas sedes y otras infraestructuras. Por último, aboga por reducir considerablemente el número de espectadores que viajan en avión a presenciar las pruebas de las diferentes modalidades.

Un deterioro constante

Italia organiza los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, un evento cada vez más difícil de albergar por el retroceso de la nieve, como consecuencia del calentamiento global. De hecho, el transalpino perdió 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años. Francia, que albergará los próximos Juegos en 2030, también ha sufrido la pérdida de más de 180 estaciones de esquí. Un deterioro y un modelo insostenible con el que los autores piden acabar.

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