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El peligro de la fragmentación de la izquierda en Madrid

La izquierda en la Comunidad de Madrid vive uno de esos momentos difíciles. La ruptura de Podemos, con la renuncia de Iñigo Errejón a su candidatura, ha generado un escenario de incertidumbre y fragmentación que parece no tener fin

Estar a la altura del momento histórico es apoyar la coalición con Podemos en el referéndum convocado por IU para decidir la forma de concurrir a las próximas elecciones autonómicas

"Juntos seremos fuertes y mereceremos respeto;
divididos y aislados, pereceremos"
Simón Bolívar

En los momentos difíciles es cuando una organización tiene que estar a la altura del momento histórico que le ha tocado vivir. Dejarse llevar por la corriente de lo fácil o lo popular, sin meditar las consecuencias, no es nunca un buen consejo. Tampoco lo es para las organizaciones políticas, que tienen como razón de ser unir voluntades para luchar por un proyecto compartido. Renunciar a ello conduce inexorablemente al desastre.

La izquierda en la Comunidad de Madrid vive uno de esos momentos difíciles. La ruptura de Podemos, con la renuncia de Iñigo Errejón a su candidatura, que frustró un preacuerdo construido con enorme paciencia y generosidad, ha generado un escenario de incertidumbre y fragmentación que parece no tener fin. A lo anterior se sumó la decisión de Manuela Carmena de crear Más Madrid al margen de Ahora Madrid, candidatura de unidad popular que nos llevó al Gobierno de la ciudad en 2015.

La prudencia en un debate político apasionado como el que ahora nos ocupa tiene que estar combinada con la audacia y la valentía de defender una visión concreta sobre cómo se construye unidad popular. Necesitamos toda la fuerza social y política posible para continuar la batalla en la calle y en las instituciones en el ciclo político que se inaugura tras las elecciones de abril y mayo. No es el momento de golpes de efecto, de anuncios mediáticos de candidaturas o de cierre de filas sin debate. El camino ha de ser el de la mirada larga y la construcción de la unidad de manera consensuada, con un debate profundo y democrático, así como con una planificación político-electoral estratégica y no tacticista.

Si algo caracteriza en estos momentos a la izquierda es su diversidad. Tenemos que escucharnos y reconocernos de verdad, sin poses de cara a la galería, para construir espacios abiertos y democráticos ante las distintas opciones programáticas o de candidatos que se planteen. Esta es la gran tarea pendiente: construir ese espacio que dé cabida a nuestra diversidad. Una unidad en la diversidad que ordene el debate y lo enriquezca será sin duda la mejor aportación para el proyecto de cambio hacia ese nuevo país por el que luchamos.

Pero ahora toca abordar lo inmediato. Desde este martes 20 de marzo, y hasta el domingo, en votación telemática y presencial, las casi 5000 personas que somos afiliadas y simpatizantes de Izquierda Unida Madrid estamos convocadas para decidir en referéndum la forma de concurrir a las próximas elecciones autonómicas. Son dos las opciones sometidas a consulta: la primera, el preacuerdo alcanzado con Izquierda Anticapitalista (IA); la segunda, la propuesta de coalición Unidas Podemos Izquierda Unida, resultado también de la negociación entre ambas organizaciones.

No es una decisión fácil, dado que son muchos los elementos en juego. Remitiéndonos a la idea con la que iniciaba este artículo, estar a la altura del momento histórico es apoyar la coalición con Podemos.

Se pueden encontrar peros y limitaciones de la propuesta de coalición, dado que siempre los hay cuando uno negocia y tiene que ceder en algo para llegar a un acuerdo. Además, la situación interna de Podemos ha dificultado un proceso de negociación que ha sido confuso y que, en muchos casos, ha agraviado los pasos que de buena fe hemos dado desde Izquierda Unida Madrid. Pero ni la dificultad ni los agravios nos pueden hacen dudar.

Las razones para votar a favor de esta propuesta son imperiosas:

  • De inmediato abordamos una campaña electoral para las generales, previa a las autonómicas, con una candidatura de Unidas Podemos Izquierda Unida, al igual que lo haremos para las europeas el 26 de mayo, con lo que es de sentido común aprovechar la identificación social de una marca ya conocida, trasladando ese esfuerzo de unión a la Comunidad de Madrid. Para que nadie se quede en casa en estas citas electorales, debemos ofrecer un panorama de unión.
  • No hay espacio político para una mayor fragmentación de la izquierda en la Comunidad de Madrid. Dado que ya vamos mal con la división vivida, es imprescindible no agravarla más. Una nueva candidatura como la propuesta con IA, por muy bien intencionada que sea, puede abrir el camino a un auténtico desastre: una victoria de la derecha que les consolide en su Gobierno depredador, agravado si cabe por la más que probable presencia de Vox en el mismo.
  • Una nueva candidatura a estas alturas arriesga que Izquierda Unida caiga en la marginalidad institucional, lo que dificultará aún más el necesario proceso de reconfiguración que debe darse tras este escenario concentrado de convocatorias electorales. Una implosión de la izquierda puede conducirnos a un panorama muy parecido al italiano, que será muy difícil de remontar una vez establecido. El escenario de que la extrema derecha entre en las instituciones madrileñas e Izquierda Unida salga de ellas es terrible para la clase trabajadora y para la garantía de los derechos de todas las personas.
  • Finalmente, ante la difícil situación que afrontamos en la ciudad de Madrid por la decisión de Manuela Carmena de crear un nuevo espacio electoral, que ha excluido a un sector político y social de izquierdas que puede ir a la abstención o perderse en varias candidaturas marginales, se requiere una oferta que pueda recoger el voto en la marca Unidas, tal y como lo contempla el acuerdo con Podemos, aunque esta fuerza política no participe directamente. El riesgo es mayor incluso que en la Comunidad de Madrid: la pérdida de un número significativo de votos por no alcanzar el 5% en la ciudad puede conllevar una involución que pagaríamos todas y todos los madrileños.

No es el momento de mirarse al ombligo. Las organizaciones son un instrumento para la acción política. Y hoy, como en 2015, Izquierda Unida es fundamental. Ni en esa fecha ni ahora fue fácil, pero jamás hemos de tomar nuestras decisiones por comodidad u orgullo. No cabe retroceder ni siquiera para tomar impulso. Nuestra obligación es que no se pierda ningún voto en el camino hacia la construcción de una Comunidad de Madrid garante de los derechos de todas las personas, y no de los intereses de las élites, para lo que este acuerdo entre Izquierda Unida y Podemos es fundamental. Porque Unidas Podemos.

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