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Pablo Casado y Manuel Marchena: destinos que se cruzan

El destino ha decidido que sea una Sala presidida por Manuel Marchena la que tenga que tomar una decisión sobre el regalo de la Universidad Rey Juan Carlos a Pablo Casado

La corrupción no puede ser erradicada por completo, pero sí puede ser combatida. Y es importante que los ciudadanos vean que se lucha contra ella

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Marchena (TS) propone limitar la acción popular y prohibirla a los partidos

Marchena (TS) propone limitar la acción popular y prohibirla a los partidos EFE

Aunque el Presidente del PP, Pablo Casado, considera que ha dado explicaciones “suficientes e incluso excesivas” sobre las circunstancias que concurrieron en la obtención del Máster “oficial” de Derecho Autonómico y Municipal en la Universidad Rey Juan Carlos y aunque el Secretario General ha dicho en Hoy por Hoy, en la Cadena SER, que considera la investigación judicial sobre ese asunto algo “anecdótico”, no parece que sea esa la opinión de la jueza que está llevando a cabo la investigación. La mayor parte de los medios de información consideran que se espera la remisión en breve de una exposición razonada por parte de la jueza a la Sala Segunda del Tribunal Supremo, dada la condición de diputado de Pablo Casado, a fin de que dicha Sala acuerde lo que estime pertinente.

La corrupción siempre llama dos veces. Al anterior Presidente del PP lo llamó al final de su mandato como Presidente del Gobierno y del PP, aunque, por el momento la conducta de Mariano Rajoy no haya sido investigada como presuntamente constitutiva de delito. Fue la corrupción de su partido y no la suya la que se lo llevó por delante. Al actual presidente la corrupción lo está llamando desde el momento inicial de su mandato y no por la corrupción del partido, sino por la suya propia.

En poco tiempo va a ser la Sala Segunda del Tribunal Supremo, presidida por Manuel Marchena, cuya hija acaba de verse beneficiada por un regalo  distinto al que recibió Pablo Casado, pero de naturaleza no muy diferente.  Remito a los tres artículos de Elisa Beni:  La hija de Marchena (25/07),  Marchenagate (28/07) y  Silencios y fake News en el Marchenagate (01/08). En ambos casos se trata de regalos que se reciben por parte de poderes públicos excepcionando la vigencia de normas de obligado cumplimiento que se aplican rigurosamente a todos los demás ciudadanos o ciudadanas que se encuentran en idéntica situación que ellos.

Los órganos de gobierno de la Universidad Rey Juan Carlos y el director y algunos profesores del Instituto de Derecho Público la misma decidieron presuntamente regalarle a Pablo Casado y a otros alumnos VIP del PP el título de Máster en Derecho Autonómico y Municipal, sin exigirles lo que se les exigió a todos los demás alumnos matriculados.

El Consejo General del Poder Judicial, presidido por Carlos Lesmes, a petición de la Directora de la Escuela Judicial, que da la casualidad que es la mujer de Pablo Llarena, magistrado de la Sala segunda, presidida por Manuel Marchena, decidió convertir lo que son compartimentos estancos, Jueces y Fiscales, en vasos comunicantes única y exclusivamente para la hija de Manuel Marchena. Para ello hubo que retorcer el ordenamiento jurídico de múltiples formas, todas ellas descritas en los artículos de Elisa Beni. En toda la historia de la carrera judicial y fiscal no ha habido otro caso igual.

El destino ha decidido que sea una Sala presidida por Manuel Marchena la que tenga que tomar una decisión sobre el regalo de la Universidad Rey Juan Carlos a Pablo Casado de naturaleza similar al que ha recibido su hija del Consejo General del Poder Judicial.

La corrupción es la hipoteca del poder. Es la subordinación del poder público a los intereses privados por vías soterradas y espurias. Ataca, por lo tanto, al Estado Constitucional en su núcleo esencial, en aquello que lo diferencia y lo hace superior a todas las formas de organización del poder anteriores en la historia de la humanidad.

La corrupción no puede ser erradicada por completo, pero sí puede ser combatida. Y es importante que los ciudadanos vean que se lucha contra ella. Estamos ante dos casos de presunta corrupción especialmente graves porque afectan a la credibilidad de los títulos universitarios y a la rectitud de la conducta del órgano de gobierno del Poder Judicial.

Las circunstancias que concurren hacen difícil tomar la decisión. Pero en tales circunstancias es cuando una democracia se la juega. Si no es capaz de dar una respuesta a casos de corrupción como estos, su suerte está echada.

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