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La PAH, por dentro

El documental 'Sí se puede. Siete días en la PAH Barcelona' no deja indiferente. Dan ganas de llorar, o de romper algo, al minuto de comenzar a verlo

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Carlos, acompañante de la PAH.

Carlos, acompañante de la PAH.

Da vergüenza y rabia que exista un Estado, y unos políticos, que permitan que se saque de sus casas —policía mediante—, a familias, niños, ancianos, personas en general, para beneficio de los grandes banqueros.

“Estás haciendo el negocio de tu vida. Apostando por el futuro de tus hijos...”, le decía un empleado de la banca a una mujer que hoy vive en un piso de la Obra Social de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), desahuciada con sus hijos.

Los bancos y la Administración convencieron a la gente de que endeudarse para comprar un piso era un buen negocio, con precios de la vivienda que no paraban de subir.

“Es que vivían por encima de sus posibilidades”, le responde el empleado de banca a uno de los entrevistados, que acompaña a las familias a hablar con los directores de las sedes bancarias. “No nos vamos a entender”, le dice el militante de la PAH. “Tú me hablas de dinero y yo te hablo de personas”.

Según cuenta el documental Sí se puede. Siete días en la PAH Barcelona, España el país europeo donde hay más viviendas vacías y más personas desahuciadas. Desde 2007 hasta hoy se han producido más de 550.000 ejecuciones hipotecarias, 180 desahucios por día.

Desde que se creó la PAH en 2009, los militantes han ido viendo día a día el drama de las familias que no obtenían respuesta por parte de la Administración mientras el Estado rescataba a la banca con decenas de miles de millones de euros.

Aunque dan ganas de llorar, también dan ganas de salir a luchar por los derechos. No todo está perdido. La PAH es una de las muestras más contundentes de que la unión hace la fuerza, y de que es posible romper con los dictados de un sistema macabro.

Cuando ni la banca ni la Administración dan respuestas es cuando viene la acción. Todos los compañeros del desahuciado (muchos que también han sido desahuciados) ayudan a paralizar un desahucio. “Cuando van personas solas a un banco, no hay manera de que las atiendan”, contaba un entrevistado. “En cambio, cuando van cuatro sí”. 

El vídeo muestra siete días que hacen de la PAH un reducto de esperanza: la acogida de los desahuciados en la asamblea de bienvenida, los miércoles de ayuda mutua y emocional, la asamblea de coordinación, la interlocución con las oficinas bancarias, la asamblea estatal, la Obra social, y las acciones.

La PAH ha dado las soluciones que el Estado no da. “Por los pisos de emergencia social pedían que tengamos cuatrocientos euros de salario mínimo. Y me decían: tú no los tienes”, contaba una desahuciada. “Por eso se llaman de emergencia, porque yo no los tengo”.

La PAH ha logrado paralizar 1.663 desahucios, realojar a 2.500 personas y, sobre todo, poner en la agenda mediática y política la mercantilzación de la vivienda a través de presión en la calle y mediante la desobedencia de leyes injustas. Lo hizo con un trabajo de mucha intensidad, con mucha gente unida, y con una articulación y una estrategia potente en 200 núcleos que generan actividad las 24 horas del día. Lo ha logrado también con mucha ayuda mutua y comprensión. Poco a poco, ha podido construir una maquinaria inmensa pero humana. 

Falta ahora otro documental. Uno en el que se hable de la mentalidad que haria posible que esto vuelva a suceder. En donde se entienda que la vivienda está concebida por nuestros gobiernos como una mercancía y no un derecho. Y ya que estamos, otro documental con las alternativas. Existen experiencias en Uruguay, Dinamarca, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra… tal vez ya se esté haciendo alguno o no haya llegado a nuestras manos. En todo caso, cualquiera de estos esfuerzos es importante para cambiar un sistema perverso, que pone al común de las personas, y sobre todo a los más débiles, en último lugar.

[Este artículo ha sido publicado en el número de octubre de la revista Alternativas Económicas, a la venta en quioscos, librerías y app.  Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

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