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Griñán ordena apartar las primarias en el PSOE de la presión mediática y de las ambiciones personales

Considera que el espacio para abordar el debate es la conferencia política del partido del próximo otoño

En su balance del pacto con IU, destaca que con medidas "modestas y atrevidas" han logrado demostrar que hay alternativa a la "dictadura de la austeridad"

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Griñán pide huir de la urgencia e imposición mediática en la elección del candidato

Griñán pide huir de la urgencia e imposición mediática en la elección del candidato

El secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, dio ayer una consigna clara: el partido no debe enredarse en el debate de primarias y candidatos al liderazgo federal, sino volcarse en la búsqueda de soluciones a la crisis y el paro. Lo mejor para conseguirlo, según sugirió, es no dejarse arrastrar por la "urgencia", la “imposición mediática” y aparcar las “ambiciones personales” hasta que el partido no decida cómo resolver su liderazgo,  siendo el mejor escenario para ello la conferencia política convocada para el próximo otoño. Que lo diga Griñán no es baladí, hoy por hoy, encabeza la federación más fuerte, es presidente del PSOE y, además, es el único referente socialista al frente de un gobierno regional con peso.

Sus palabras fueron pronunciadas en el comité director del PSOE-A, el máximo órgano de decisión entre congresos de los socialistas andaluces, y chocan cuando precisamente fue él quién horas antes de esta reunión avivó el debate sobre las primarias. Durante una entrevista en Canal Sur Radio, aseguró que después de ver a todos los candidatos que se están postulando (por ahora, los vascos Eduardo Madina y Patxi López), en Andalucía “los tenemos iguales o mejores”, aunque por ahora no le conste nombre alguno. De inmediato, él mismo se autodescartó y ancló su futuro político a la comunidad. Sin embargo, y para añadir más leña al fuego, llegaron después las declaraciones del  presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos. Desde un punto de vista estrictamente personal, aunque tuvo su lectura de globo sonda, dejó caer su apuesta: “yo creo que ahora mismo, más que nunca, lo necesitamos (a Griñán) los socialistas”.

En clave de partido, Griñán también consideró oportuno que éste no se perpetúe en modelos organizativos y que se busquen nuevas fórmulas para dar mayor eficacia a su estructura y su capacidad de respuesta, sin tocar nunca su estructura federal. En eso fue rotundo: sería un “suicidio” que el PSOE acabara rompiendo su dimensión nacional para acabar en un modelo confederal, lo que impediría tener un proyecto para el país. Aparte de la advertencia, quiso alertar de otra amenaza: dejarse llevar por lo demoscópico y lo mediático, y quedarse impasibles.

El comité director era el escenario propicio para este análisis interno, pero no fue a lo que, precisamente, Griñán dedicó más tiempo. Lo dejó para la recta final de su intervención. El cónclave coincidía con el primer aniversario del pacto de gobierno suscrito con IU. Tocaba hacer balance. Y no hubo grandes diferencias con las marcadas por su socio horas antes: la Junta se ha convertido en un dique de contención contra la riada de políticas ultraliberales que tiene como único cauce la “dictadura de la austeridad”. A haber sabido capear los recortes con el mantenimiento de los servicios públicos, añadió otras medidas “modestas pero atrevidas” y sobre todo, “incómodas”, con las que han sabido demostrar que hay alternativas como el decreto-ley antidesahucios (permitirá a la Junta expropiar las viviendas por tres años a los bancos que vayan a desahuciar a personas en situación límite) y el decreto de exclusión social, o los dos planes de choque contra el desempleo.

“Nos llaman radicales”, dijo, y apuntó que ya tienen otras medidas en la recámara para ahondar en esa clasificación. Estas vinieron a coincidir con las que IU quiere que formen parte de la agenda de trabajo de aquí a mayo de 2014. Entre ellas, estarán las leyes para los deudores vulnerables, contra el fraude fiscal o la de transparencia y participación ciudadana.

A pesar de estos éxitos parciales, rehuyó el discurso triunfalista y caer en la autocomplacencia, porque con 1,4 millones de parados en Andalucía no hay espacio para satisfacción alguna (en esto también coincide con IU: no pueden apuntarse ningún tanto, salvo haber buscado medidas de la mano de patronal y sindicatos), y aseguró que, dentro de los márgenes que impone ese “disparate constante del fundamentalismo económico”, tratan de combatir la desconfianza de la ciudadanía. “Sólo desde la política podemos salir de la crisis”, resumió.

El que el PP haya salido en “tromba” a desacreditar sus medidas Griñán lo vio como un síntoma de acierto, pero aún así invitó a la oposición andaluza, y también al Gobierno de la nación a ese “restablecimiento del valor de política” por la vía de los pactos que lleven a poner la “economía al servicio de la democracia”. En esto, el líder andaluz ya tiene marcada en su agenda una reunión con Mariano Rajoy para exponerle ese decreto contra la exclusión social como la base para una “estrategia nacional” contra la pobreza.

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