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Sobre reyes y falacias

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El Rey, agradecido y emocionado por las muestras de cariño que recibe

El Rey, agradecido y emocionado por las muestras de cariño que recibe

No me gusta morder la mano (ni ningún otro miembro del cuerpo), en sentido figurado digo, de aquellos que en otras épocas de mi vida me proporcionaron largos momentos de pequeños placeres o grandes placeres en pequeños momentos. Por eso me muerdo la lengua con algunas columnas de Eduardo Mendoza o la propia Elvira Lindo, ¿quién sabe? Pero la última columna de Javier Cercas en el diario El País me ha provocado para saltarme esta regla. Sin entrar en los detalles políticos en profundidad, porque ni soy experta en el tema ni tengo edad para haber vivido esa parte de la historia con conocimiento de causa, lo que me chirrió sobremanera fue el titular de la misma: Sin el Rey no habría democracia.

Bien es cierto que luego, en el cuerpo del artículo desarrolla más su opinión sobre la influencia del recién abdicado monarca en el proceso democrático español. Puede uno estar de acuerdo o no con lo que dice don Javier, pero me gustaría hablar, desde el punto de vista de la lógica y quizás con la querencia de mi profesión, de la falacia lógica que encierra esa frase que da título al trabajo de Cercas y que estoy escuchando últimamente por doquier.

Si uno dice “sin el Rey no habría democracia”, se puede intuir que la premisa es que la existencia del Rey en aquel escenario implicó la aparición de la democracia. Bueno, no estoy de acuerdo en absoluto. Se necesitó además que muchos guardaran en el desván su dolor y su odio, en ambos bandos, aunque en uno claramente más que en el otro. Hablo del dolor. Pero suponiendo que aceptamos esa premisa, que la figura de Juan Carlos propiciara la democracia, eso no implica que de no haber existido esta, la figura de un monarca, la democracia no hubiera existido. Es lo que se conoce en lógica como la falacia de la negación del antecedente.

Hay un chiste, que nos cuentan el primer día de clase en las asignaturas de Lógica, que lo ejemplifica muy bien. Va, lo cuento, aunque yo no tengo mucha gracia para contar chistes: dicen que se encontraron dos amigos por la calle, Pepe y Juan, el primero matemático, y le pregunta el segundo: “Oye, Pepe, ¿qué es eso de la Lógica?” Tras pensar unos minutos, el aludido responde: “A ver, por ejemplo, Juan, ¿tú tienes una pecera en casa?” El amigo responde que sí y Pepe le explica: “Si tienes pecera, es lógico que te gusten los peces; por lo tanto, te gustan los animales. Eso significa que te gusta el más bello de los animales: la mujer”. Juan se va contento y se encuentra con Luis: “Luis, ¿tú tienes pecera?” A lo que Luis le responde que no y Juan concluye: “Tú eres maricón.”

Bien, el error de Juan en el chiste es ese, la falacia de la negación del antecedente. Juan ha concluido de la explicación de su amigo que tener pecera implica ser heterosexual y que, por lo tanto, no tener pecera (la negación del antecedente) implica no ser heterosexual. Bueno, esto es un chiste sin más propósito que eso, hacer reír con la citada falacia y nada más. Tengo un amigo gay con una pecera maravillosa.

Otra forma de verlo es con el ejemplo, también típico en lógica, de la lluvia y el suelo mojado. Si llueve el suelo se moja. Eso es cierto. Pero no es cierto que si no llueve (negación del antecedente) el suelo no se moje, porque pudo baldearlo alguien, por ejemplo. Lo único que se puede asegurar a partir del hecho de que si llueve el suelo se moja, es que si el suelo no está mojado es porque no ha llovido.

Volviendo al título de Cercas, si aceptamos que el Rey implicó la democracia, lo único que podríamos deducir lógicamente es que si no hubiésemos tenido democracia entonces no habríamos tenido Rey. Y oye, esta afirmación, para mi gusto, se sale un poco de madre.


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