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Andalucía, nuestro futuro común

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Teresa Rodríguez aboga por que Podemos ofrezca "alternativas de gobierno" en Andalucía a "reivindicaciones de la calle"

Hace unos días se debatió en la coordinadora provincial de Granada el documento El marco de la unidad política en Andalucía: Podemos hacia un bloque de cambio, elaborado por el Consejo de Coordinación de Podemos Andalucía, que trata de marcar la estrategia del partido para las elecciones municipales de 2019. Desde nuestro punto de vista, el documento constriñe la autonomía de los municipios, limita las relaciones con otros partidos y convierte la transversalidad y la participación en una toma de decisión jerarquizada.

El debate en la coordinadora provincial se suponía un mero trámite, dada la mayoría formal que representa Teresa Rodríguez en Andalucía; sin embargo, finalizó con la evidencia clara de que el documento no convence ni a quienes apoyaron la candidatura ganadora en 2016. De hecho, se aprobaron con más del 75 % de los votos cinco enmiendas a la totalidad del documento que venían ratificadas por la mayoría de los 15 círculos locales que se habían pronunciado.

Dichas enmiendas plantean los déficits en el documento, tanto en el ámbito de estrategia política como del método en el que se ha hecho llegar a los círculos, obligando a obtener una aprobación de al menos 2/3 de los asistentes presenciales a las asambleas, primero local, luego provincial. Subrayar que en este debate no deciden las personas inscritas por primera vez en Podemos y que es inadmisible una cláusula tan abusiva como arbitraria, inédita en la tradición de los partidos políticos en España.

Ante este escenario que se nos plantea a dos años vista de las elecciones municipales, nos preguntamos: ¿acaso se puede trabajar por el futuro democrático de las grandes mayorías, prescindiendo del pleno reconocimiento de los derechos reales de las miles de personas inscritas en Podemos? Impensable. ¿Qué legitimidad tiene, desde el punto de vista de la nueva política, la llamada "unidad de la izquierda", a partir de acuerdos cupulares con grupos de la vieja izquierda? Ninguna. ¿Se puede avanzar en una alternativa mayoritaria al PP, confrontada con el universo socialista y con el democrático, y envuelta en los restos del naufragio de la vieja izquierda? Impracticable.

A nadie en la calle se le escapa que nuestra prioridad consiste en empoderarnos para hacer avanzar un gobierno no corrupto, integrador y que logre la prosperidad para nuestro país y evitar el gobierno de las fuerzas conservadoras. De ahí que el principal problema del citado documento sea el retroceso político, cultural y electoral que supondría la obligatoriedad de alianzas municipales excluyentes, en las que el aliado natural deban ser los grupos de la vieja izquierda.

Ante semejante disyuntiva proponemos 5 ejes de actuación como aportación para un debate amplio y profundamente democrático:

ESPACIO DEL CAMBIO

El futuro del cambio político en Andalucía es inviable mediante coaliciones con las izquierdas dogmáticas, instaladas en la marginalidad histórica y el antisocialismo visceral. Hasta ahora, esta estrategia sólo ha servido para reforzar los conservadurismos. Por el contrario, apostamos por una perspectiva de mayorías, autónoma y participativa, que se articule en torno a la sociedad civil andaluza y de cuantas personas que, teniendo diferentes simpatías o afiliación política, trabajen por políticas de progreso. Nuestro objetivo debe ser evitar una alternativa conservadora en nuestra tierra.

MUNICIPALISMO

El futuro del cambio político en Andalucía no se puede abordar desde arriba, de manera autoritaria y sin respetar la autonomía municipal. Por el contrario, estamos comprometidos con un proceso municipalista abierto, que articule a amplios sectores de la sociedad civil en los espacios locales mediante programas democráticos, autónomos y participativos. Ello permitirá a las corporaciones locales asumir ―además de sus cometidos tradicionales― más y nuevas funciones de apoyo y promoción económica, de empleo y de bienestar social.

PROYECTO

El futuro del cambio político en Andalucía no se puede basar en un conflicto permanente con las instituciones representativas, que derivaría irremediablemente en la irrelevancia política. Por el contrario, estamos generando una red de alternativas posibles y creíbles, vinculadas a las necesidades y exigencias de la ciudadanía y a sus instituciones representativas. Y es por ello que proponemos ideas que den contenido a la acción institucional, al calor de las demandas sociales y de las movilizaciones ciudadanas. En concreto un nuevo pacto social de acción y de gobierno con los agentes sociales, con las organizaciones profesionales, con la pequeña y mediana empresa, con la ciudadanía activa y con todas las personas expertas en las más diversas materias que atesora nuestra tierra, así como entre la cada vez más numerosa emigración.

PROGRAMA

El futuro del cambio político en Andalucía será inviable sin un diseño alternativo para nuestra tierra. Es inaceptable una Andalucía subalterna, subsidiaria de la financiación europea, profundamente desigual, que la hace acreedora a ocupar los últimos puestos de las clasificaciones socioeconómicas y culturales de España y Europa. Es evidente que el proyecto del gobierno socialista está perdido y agotado, pero las alternativas de progreso están todavía por definirse. Por el contrario, estamos construyendo, junto con la sociedad civil andaluza y desde las instituciones públicas, un nuevo paradigma de desarrollo sostenible, transparente, igualitario y feminista; compatible con la creación de empleos de calidad y la conservación del patrimonio urbano, cultural y ambiental.

PARTICIPACIÓN

El futuro del cambio político en Andalucía carece de sentido utilizando los métodos de la vieja política. El dogmatismo, el sectarismo y las imposiciones autoritarias son incompatibles con un proyecto de mayorías. Por el contrario, impulsamos dinámicas participativas y plurales, basadas en la discusión y la acción cívica e institucional, y en fórmulas flexibles de organización y trabajo. Una orientación transversal, abierta e inclusiva, que se propone atraer a cuantas personas estén interesadas en formar parte de un nuevo impulso democrático en nuestra tierra. El cambio está en marcha, la ilusión por una sociedad mejor se retroalimenta con las pequeñas acciones que miles de personas están llevando a cabo a través de la participación en sus municipios. La cohesión hacia el desarrollo de un proyecto común tiene retos y barreras, pero no debemos permitir que nos cieguen los clichés de vieja política que muchos están deseando que adoptemos. Quienes en Granada hemos generado estas propuestas estamos eligiendo entre dos opciones:

  1. Resignarse a papeles subsidiarios, asistiendo pasivamente al retroceso inexorable de la economía y la sociedad granadinas y andaluzas, en medio de discusiones internas estériles e interminables; o bien
  2. levantar alternativas desde abajo, mediante estrategias de cooperación intermunicipales e interterritoriales, integradas en una visión común de cambios estructurales.

Apostar por lo segundo implica levantar una respuesta autónoma a la situación de crisis, desigualdades y empobrecimiento de la provincia de Granada y del resto de Andalucía.

Alberto Matarán es secretario general de Podemos Granada; Javier Terriente, portavoz del círculo de Atarfe (Granada); y Leticia García Panal, concejal y portavoz de los círculos en la provincia de Granada.

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