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Carles Capdevila, palabras para reconciliarse con el periodismo

Es vital salvar las redacciones como un espacio de libertad que propicie el marco para ejercer un periodismo crítico, obsesionado por la veracidad

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Las redacciones son el corazón y el cerebro de los medios de comunicación. Es donde está en juego la libertad, la independencia, el debate intelectual, la honestidad de un diario, de una televisión, de una radio. Porque del trabajo de la redacción depende que el ciudadano tenga una información veraz, responsable, rigurosa, de calidad. Una información que esté a su servicio y no al de otros intereses que nada tienen que ver con el periodismo.

Por eso es vital salvar las redacciones como un espacio de libertad que propicie el marco para ejercer un periodismo crítico, obsesionado por la veracidad y que sabe que su papel es el de ejercer de contrapoder. Redacciones donde los liderazgos estén basados en la autoridad moral y profesional y no en el servilismo a los poderes.

Las redacciones son una pieza esencial para el periodismo y, por tanto, para la calidad democrática de un país. Pero el ciudadano tiene muy pocas ocasiones de conocer el corazón y el cerebro de una redacción. Este es, precisamente, uno de los grandes valores que tiene el vídeo que recoge las palabras que Carles Capdevila dedicó a la redacción del periódico Ara en el momento de despedirse como director.

Son palabras dirigidas a los periodistas del diario. Los sentimientos y la emotividad que despiertan forman parte de la intimidad de la redacción. Pero la lectura de las palabras de Carles Capdevila va mucho más allá. Constituyen un manifiesto contra el cinismo, la mediocridad, la cobardía, el machismo incluso, de los personajes que ejercen el poder. De "su alergia a la libertad de expresión". Y es también la proclama de un apasionado compromiso con el periodismo y con la ética.

Carles Capdevila estará un tiempo dedicado a lo que ahora es el combate de su vida. Pero deja claro cuáles son los valores que debe conservar el diario que contribuyó a fundar hace cinco años. Y lo hace con la generosidad de explicarlo también a los lectores, al conjunto de los ciudadanos, que, por una vez, pueden entrar en el corazón y el cerebro de un diario, su redacción, donde se decide la libertad, la independencia, la honestidad del periodismo. Allí donde se decide, también, la democracia.

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