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Soco Cordente: "El armario hace mucho daño"

Esta conquense de 31 años debuta con éxito con 'Encuentros entre notas discordantes'

La homosexualidad femenina, adicciones como el alcohol o las drogas o la música son los temas que abordan unos escritos en los que su autora reivindica la libertad del individuo y que cada uno piense por sí mismo

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Soco Cordente

Soco Cordente Las Noticias de Cuenca

El término de agitadora cultural le viene al pelo: impulsó, durante año y medio, la asociación 'La Maleta Nómada', con la que trató de paliar la “sequía” de actividades culturales, sobre todo de música en directo, que padece la capital, promoviendo entre otras cosas un concierto de tributo a Héroes del Silencio, y desde hace siete meses es miembro de la Junta Directiva del Ateneo de Cuenca, entidad que con Gustavo Villalba al frente trata de inyectar cultura en la ciudad. Pero Soco Cordente es, también, una agitadora de conciencias que a través de la escritura reivindica la libertad de ser y pensar por uno mismo, de abrir los armarios en los que todavía se esconde la homosexualidad o de hacer frente a adicciones limitadoras de la libertad como las drogas y el alcohol.  

Todo arrancó en el año 2013, cuando, casi como terapia, empezó a escribir “compulsivamente” sus sentimientos e inquietudes en un blog y se encontró con que empezaron a llegarle mensajes hasta de sitios tan lejanos como Nueva York. “Me decían cosas tan bonitas que me dije: ‘aquí está pasando algo”. Así que un día optó por recopilar sus entradas, mejorarlas, añadir algunas nuevas y dar forma a su primer libro, ‘Encuentros entre notas discordantes’ (Círculo Rojo, 2016), la obra local más vendida en la pasada Feria del Libro de Cuenca, esa de la que tanto se oye hablar en los ambientes culturales.

Lo cierto es que la escritura de esta conquense de 31 años sorprende por sencilla, sincera, directa, apasionada. Y por tratar, con total naturalidad, temas como la homosexualidad. Ella salió del armario con 15 años y reconoce que se convirtió, contra su voluntad, en un incómodo “foco de atención”, teniendo que aguantar “preguntas indiscretas” durante años. Y aunque la homosexualidad está cada vez más aceptada, sobre todo gracias a leyes como la del matrimonio entre personas del mismo sexo, considera que “todavía hay mucho por andar. Hay una oleada de agresiones homófobas tremendas y la homosexualidad femenina creo que está peor vista que la masculina: está muy estereotipada, como si todas las lesbianas fueran mujeres muy masculinas, cuando las hay totalmente femeninas”.

Escribir sobre el amor entre mujeres, “lo más natural del mundo”, espera que ayude a la normalización. Y a que deje de haber quien siga escondiendo sus sentimientos por vergüenza o miedo al qué dirán. “Observo gente menos cohibida que hace 15 años, sobre todo gente joven, parejas de chicos o de chicas a las que ves por Carretería de la mano o besándose en algún parque. Pero sigue habiendo gente adentro, aterrada, incluso casada y con hijos. El armario hace mucho daño”.

En la educación está, a su modo de ver, la solución. “Tiene que haber una educación desde pequeños. Y ahí el papel de los padres es fundamental. Tienen que hacer ver a sus hijos que la homosexualidad es algo totalmente normal”. Normalidad que contrasta, por ejemplo, con la fiesta del orgullo gay. “Puede ser contraproducente: todos los años salen en el telediario imágenes con la gente bebiendo, besándose unos con otros. Y eso luego hace que a unos abuelitos, si su nieto les dice que le gustan los hombres, lo primero que se les venga a la cabeza es que su hijo va a llevar una vida así”.

Adicciones

La libertad no solo se consigue reconociendo la orientación sexual. También es necesario evitar caer en determinadas adicciones, como las drogas o el alcohol, algo de lo que Soco advierte en algunos de sus relatos. “Estoy harta de escuchar que la gente que es alcohólica o drogadicta se lo ha buscado: son enfermedades. Al principio puedes caer como en un juego, por probar algo nuevo, pero luego es tan fuerte que puedes acabar cayendo en el túnel. Y muchos no se libran”.

Ella asegura haber visto a gente “ridiculizar a las personas que están en esta situación, señalarlas con el dedo, reírse de ellas, vejarlas”, pero, advierte, “nadie está exento de nada. La vida cambia de un día para otro y les puede ocurrir a sus hijos, a sus hermanos, a ellos mismos. Yo lo que quiero es animar a que quienes se sientan en esta situación sepan que sí hay salida, que, aunque hay gente que perece en el camino, hay también historias con final feliz”.

Libertad de pensamiento

La reivindicación del pensamiento libre, autónomo, está también muy presente en los escritos de Cordente. “Existen programas tóxicos para adolescentes, como ‘Mujeres, hombres y viceversa’, que me dan mucho miedo porque hacen que la gente se vaya a lo banal, a lucir el cuerpazo, a la silicona, a la ‘tuntunería’, como le llamo yo. Yo respeto que cada uno pueda ver lo que quiera, pero aconsejo que no se lo crean. Que no se dejen manipular, que se informen bien, que no vayamos todos por una línea recta”.

Y otro de los protagonistas de ‘Encuentros entre notas discordantes’ es la música. “Todos tenemos una canción de nuestra vida, que nos recuerda un momento determinado o a alguien determinado, como los perfumes, y yo aquí hablo de la canción de mi vida, esa gracias a la cual hubo una transición y pase a ser de una persona que era antes a la que soy ahora”.

Con todo, lo que tiene claro es que su debut literario no es para nada “un libro de esos de autoayuda barata, ni vendemotos, sino real”, de ahí que muchos lectores se identifiquen con sus historias. Muchos así se lo han confesado personalmente, y ella lo agradece. “Con eso me doy por misión cumplida”.

"Escribo cuando necesito soltar algo"

Soco Cordente, hija del investigador y poeta Heliodoro Cordente, ‘Dorito’, fallecido en 2013, se sintió atraída por la literatura desde muy pequeña, aunque no fue hasta hace tres años, coincidiendo casi con la muerte de su progenitor, cuando se puso en serio a ello.

“Siempre tuve mucha imaginación. Me encantaba la asignatura de Literatura y sobre todo que nos mandaran hacer una redacción. Lo que pasa es que abandoné los estudios con 15 años, sin terminar si quiera la ESO, y dejé por completo todo el contacto con el aprendizaje y la escritura. Pero la espina la tuve siempre ahí e, inesperadamente, hace unos años una persona vinculada con la música me inspiró, ya no como artista, sino como persona. Comencé a escribir sobre ella y una cosa llevó a la otra: se abrió la caja de Pandora y empecé a escribir lo que sentía, primero en las redes, luego en un blog, encauzando veneno”, explica.

Aunque ahora lleva varias semanas centrada en promocionar su obra y concluir sus estudios en Educación Social, Cordente tiene claro que no tardará en volver a darle a la tecla. “Escribiendo he sentido emociones que no he sentido con ninguna otra cosa. Así que quiero continuar. Aunque no soy de ponerme en una silla con una hoja en blanco y decir voy a escribir, sino que escribo cuando me viene y necesito decir algo, soltarlo”, dice una escritora que, entre sus referentes, cita a Lucía Etxebarría, Eduardo Galeano, Alejandro Jodorowsky y Herman Hesse.

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