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EXTREMADURA

Las colonias penitenciarias franquistas de Montijo se vienen abajo mientas esperan una figura de protección

Hoy día es el único testigo inmueble de un campo de prisioneros de la posguerra con alguna edificación aún en pie y uno de los pocos recintos de este tipo conservados en todo el estado español

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura reclama su protección como Bien de Interés Cultural

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Estado actual de uno de los edificios de la colonia / ARMHEx

Estado actual de uno de los edificios de la colonia / ARMHEx

Los escombros han sido protegidos. Allí ubicarán un centro de interpretación que explique a la ciudadanía “la utilización de la mano de obra esclava durante el franquismo". No se trata de Extremadura, sino de Andalucía. Una comunidad que protegió las colonias penitenciarias ‘Los Merinales’, el canal de los presos de Sevilla.

Se da la circunstancia de que mientras tanto  las colonias penitenciarias de Montijo, que hoy en día siguen en pie, permanecen a su suerte 40 años más tarde de la muerte del dictador. No están protegidas y los pabellones que se conservan corren el riesgo de derrumbe.

Las instalaciones aguantaron el paso del tiempo como testigos de los trabajos forzosos que el régimen obligó a hacer a miles de republicanos. Se calcula que en ellas unas 1.450 personas participaron en la construcción de una parte del Canal de Montijo, y de una parte de la presa del mismo nombre. 

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha solicitado a la Junta su protección. Lo ha hecho por tercera vez, tras los intentos de 2010 y marzo de 2016. Piden con urgencia la denominación de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de sitio histórico para este espacio de la memoria.

Explican que las colonias extremeñas son el único testigo inmueble de un campo de prisioneros de la posguerra con alguna edificación aún en pie y uno de los pocos recintos de este tipo conservados en todo el estado español.

Motivo por el que registraron un documento en el que instan la Secretaría General de Cultura que acuerde incoar el expediente, al amparo de la Ley extremeña de Patrimonio Histórico y Cultural. El objetivo es sensibilizar a la sociedad extremeña sobre acontecimientos del pasado que “han sido silenciados de forma indigna”.

Uno de los pabellones, con el cartel anunciando la suvbvención de Jóvenes Agricultores

Uno de los pabellones, con el cartel anunciando la suvbvención de Jóvenes Agricultores

Las colonias se ‘caen a cachos’

Varios historiadores, así como miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, han relatado a este diario cómo han intentado sin éxito entrar y documentar el estado real de los pocos edificios que se han salvado del derrumbe. Siempre sin éxito. A causa de la negativa del propietario de la propiedad privada en la que están los pabellones de las colonias, que se niega a facilitar el trabajo a científicos e historiadores.

La perseverancia de los amantes de la historia --también su perspicacia-- ha permitido constatar que siguen en pie el que fuera la casa del comandante del campo y algunos barracones.

Montijo pide su protección

Manuel Gómez Rodríguez, alcalde de Montijo, indica que hace unos meses se aprobó una moción en el pleno municipal en defensa de las colonias, para su declaración de BIC, y su reconstrucción con los apoyos de PSOE e IU.

El regidor recuerda el edificio desde pequeño y lamenta que las instalaciones se están perdiendo por completo. Motivo por el que piensa que su protección llega tarde.

Ahora, como en la actualidad están dentro de una propiedad privada, sin protección, advierte que no se puede hacer nada por su conservación.

Piden su protección ante el riesgo de desaparición / Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura

Piden su protección ante el riesgo de desaparición / Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura

Mal uso y conservación

En su escrito el colectivo de memoria histórica traslada a la Junta que por su singularidad y su importancia histórica su protección es urgente. Porque son un referente de la memoria histórica y lugar obligado de recuerdo para muchas personas y colectivos, según explican.

“Su significación histórica en el ámbito de la represión franquista seguida a la guerra civil lo configuran como símbolo en nuestra región que le hacen merecedor de su máximo reconocimiento y protección que se promueve y así se solicita mediante el presente escrito”.

Hay que tener en cuenta que se encuentran en un espacio privado, destinado a usos agrícolas, y su degradación crece cada sin la más mínima protección. “Hace años ya desaparecieron otros barracones, y lo que hoy queda en pie se encuentra en un preocupante estado de abandono”.

Comentan que en una de las fachadas de acceso de los pabellones, con el techo hundido, puede verse una placa de la subvención pública que se concede con el programa Jóvenes Agricultores, destinado a quienes se inician en el mundo agrario. Ante lo que transmiten que la protección del patrimonio no puede ser compatible con usos agrícolas de esta naturaleza.

Historia de la represión franquista

Las colonias de Montijo fueron uno de los escenarios donde se obligó a los republicanos a construir canales y presas, en este caso en el Guadiana. Aunque también hubo campos en las cuencas del Tajo, Guadalquivir, Alberche y Jarama. Casi un 20% fueron presos extremeños, un 29,5% andaluces y un 12,4% catalanes, entre otras procedencias, los cuales participaron en la construcción de una parte del Canal de Montijo y de una parte de la presa del mismo nombre, se precisa en la nota.

Para la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura es una obligación legal y democrática el reconocimiento de este espacio, que hacinó a miles de personas bajo las órdenes de la dictadura militar. “Un lugar donde las personas que fueron objeto de la represión y obligadas a realizar trabajos civiles en condiciones de precariedad y sufrimiento". 

“Los testimonios directos recogidos por las investigaciones historiográficas, hablan de cientos de personas que malvivían amontonadas en barracones. A las duras condiciones de las instalaciones y a la falta de higiene en general hay que sumar los problemas de suministro de alimentos derivados de las estrategias corruptas de los dirigentes de este tipo de centros, de manera que los reclusos terminaban recibiendo una alimentación muy deficitaria en cuanto a cantidad y calidad. Esta situación conllevó la proliferación de enfermedades relacionadas con el aparato digestivo”.

La colonia contaba con varios centros de trabajo repartidos a lo largo de todo el canal: por un lado, el campamento principal con sede en Montijo y, por otro, varios pabellones como el de Lácara (frente a Torremayor) o el de la Garrovilla. El campamento principal se construyó a las afueras de Montijo.

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