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Merkel vigila de cerca lo que ocurra en Grecia

La canciller alemana Angela Merkel. \ Efe

Salvador Martínez Mas

Berlín —

La canciller alemana Angela Merkel y su Gobierno no han perdido detalle de la evolución de la campaña electoral griega. Sabe Merkel que en el país heleno hay mucho en juego. Por eso desde la cancillería se ha llegado a dejar algún recado a un electorado que, según las encuestas, situará al partido izquierdista Syriza como formación más votada en los comicios del domingo.

Esta posibilidad –y sobre todo que el partido de Alexis Tsipras se haga con la mayoría absoluta– es una posibilidad que ha de gustar poco a Merkel y al resto de miembros del Gobierno germano. Si no, ¿cómo es posible que se filtrara al semanario Der Spiegel la información según la cual Merkel y compañía “están mirando con calma la forma en la que Grecia podría quedarse dentro de la UE” pero “abandonando la eurozona?”.

“En mi opinión Merkel ha lanzado un disparo de aviso al electorado para que vote de forma inteligente en las elecciones del domingo, confirmando el relato del primer ministro griego Antonis Samarás que consiste en decir '¡Votad por el partido en el Gobierno! Si no, puede que Grecia salga del euro', opina en declaraciones a eldiario.es Julian Rappold, investigador de asuntos europeos en el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP, por sus siglas en alemán). Su explicación sobre por qué se supo de los planes alemanes respecto a Grecia tiene mucho que ver con la voluntad de Merkel de enviar este mensaje a los electores helenos: ”Elijan bien“.

Con Rappold coincide en parte Ferdinand Fichtner, economista del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW, por sus siglas en alemán). “Merkel dice que no quiere interferir en el proceso político griego y que no quiere influir en la población griega. Esa es su posición oficial, pero estoy de acuerdo con decir que considerar el abandono griego de la zona euro forma parte de una estrategia que busca tener influencia política”, afirma Fichtner.

También es cierto que la información de Der Spiegel no llegó a confirmarse oficialmente. De hecho, el mismo día en que apareció el semanario con esas revelaciones, Steffen Seibert, el portavoz de Angela Merkel, recalcó que la posición alemana en asuntos griegos estaba “sin cambios”. Dos días después, la propia canciller se defendió al ser acusada de querer animar el debate en torno a una salida helena del euro apuntando lo siguiente en una rueda de prensa junto al premier británico David Cameron: “En calidad de canciller alemana, y también como representante del Gobierno alemán, siempre he perseguido una política por la permanencia de Grecia en la zona euro”.

Fichtner, el economista del DIW, reflexiona sobre esta aclaración de Merkel y entiende que sí hay novedades en la posición de la canciller. En 2012, y después de mucho titubear, la jefa del Gobierno germano decidió que, para Europa, una salida del euro de Grecia sería demasiado costosa. Pero ahora, la impresión que tiene Fichtner es que “el Gobierno alemán, Angela Merkel y probablemente su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble están pensando que los mercados financieros en Europa podrían soportar una salida griega del euro”.

“No lo dicen públicamente, pero no se oponen públicamente tampoco, y esto es algo nuevo; es nuevo que desde el Gobierno alemán se esté planteando que no sería el fin del mundo si Grecia se va del euro, incluso cuando Merkel piensa que lo óptimo es que Grecia se quede”, añade el economista del DIW.

Merkel se juega mucho en Grecia

Ahora bien, no todos ven tanta novedad en este tema. “Yo no creo que estemos ante un auténtico cambio de posición, porque la posición alemana sigue estando basada en los principios de condicionalidad del Fondo de Rescate Europeo Permanente”, es decir, ayuda financiera a cambio de reformas, según expone a eldiario.es Jürgen Matthes, economista del Instituto de Economía Alemana de Colonia.

Pero precisamente, en Grecia, lo que está en juego en las elecciones es ese principio de condicionalidad. Al menos así lo cree Rappold, el investigador del DGAP. De hecho, a él le sonó a “amenaza” el mensaje del Gobierno alemán que se filtró a Der Spiegel. “El mensaje enviado por Merkel es una amenaza, porque ella en Grecia se está jugando mucho. Grecia será la prueba de si la gestión de la crisis basada en la prescripción de condicionalidad permanecerá o no”, asegura Rappold.

El caso es que si Syriza llega al poder en Grecia y Merkel accede “a aflojar en temas como la austeridad y las reformas”, esto “dañaría el camino emprendido hasta ahora y crearía un precedente en Europa”, apunta el experto de DGAP. Según los términos de este investigador, una victoria de Syriza representa un “desafío adicional” a la “condicionalidad diseñada por Alemania”, en un contexto “donde Francia e Italia siguen tratando de enfocar Europa hacia políticas más favorables al crecimiento económico y menos rígidas en materia fiscal”.

Y tampoco cabe olvidar lo que un eventual triunfo del partido de Alexis Tsipras significaría para otros países afectados por la crisis, como Irlanda o España. En estos países, “partidos populistas como el Sinn Féin o Podemos ganarían mucha fuerza si Merkel cede, pues esto mostraría que existe una alternativa a la política anticrisis que Alemania ha impuesto hasta ahora”, concluye Rappold.

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