Opinión y blogs

eldiario.es

Luciano Malumbres, un periodista contra el poder

Luciano Malumbres (Palencia, 1890 - Santander, 1936) se convirtió en una de las figuras centrales del movimiento obrero cántabro a través del periódico La Región, que dirigió hasta su asesinato en junio de 1936.

Un pistolero fascista acabó con su vida en el bar La Zanguina. Sus investigaciones habían sacado a la luz las prácticas explotadoras de la oligarquía cántabra, que vio amenazada su impunidad por el periodista.

- PUBLICIDAD -
Ilustración de Luciano Malumbre. | Jorge Ortiz Gómez

Ilustración de Luciano Malumbre. | Jorge Ortíz Gómez

Luciano Malumbres es un hombre de gafas redondas que ejerce su oficio las 24 horas del día. En Santander y en 1936 eso le coloca en una situación peligrosa. Malumbres dirige La Región, un periódico que él mismo define como una "barricada viva contra la reacción santanderina". A través de sus páginas ha conseguido dar voz al movimiento obrero cántabro, erosionando con firmeza la impunidad de las grandes fortunas, la burguesía y los terratenientes agrarios.

Los trabajadores reconocen a Malumbres como uno de los suyos. Practica un periodismo combativo, que señala y denuncia, sin escondites retóricos ni eufemismos. Su trabajo resulta cada vez más incómodo para unos poderes fácticos que no están acostumbrados a dar explicaciones. Hace tiempo que recibe amenazas de muerte.

El periodismo

Luciano Malumbres llegó tarde al periodismo. Había nacido en Palencia en 1890 y su biografía apenas deja rastros hasta 1916, cuando se traslada a Santander. Poco tiempo después fue enviado a Marruecos como suboficial en el Regimiento Valencia. Allí, en 1921, empezó a redactar crónicas de guera que enviaba a El Cantábrico. Tenía 31 años y acababa de encontrar el oficio al que iba a dedicar el resto de su vida.

Regresó a Santander a mediados de los años veinte. En 1926 fue nombrado presidente del Ateneo Popular. Su nombre ya empezaba a ser conocido entre un sector de la izquierda ligado al movimiento obrero, que se haría mucho más visible a partir de la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931.

Su figura estuvo siempre ligada al socialismo y al sindicalismo. Su actividad periodística fue un reflejo de su compromiso político. A principios de los años 30 se casó con Matilde Zapata, socialista desde la niñez, activista en favor de los derechos de la mujer y auxiliar de biblioteca. Zapata y Malumbres encajaron como encajan dos personas que han pasado toda la vida buscándose de manera inconsciente. 

Malumbres asumió la dirección de La Región en 1933 e incorporó a Zapata a la nómina de colaboradores del periódico. El matrimonio compartió redacción y amenazas de muerte. Se mantuvieron unidos hasta que un pistolero fascista asesinó de dos disparos a Malumbres el 3 de junio de 1936.

Una de las páginas de La Región del 5 de junio de 1936, que relata el asesinato de Malumbres.

Una de las páginas de La Región del 5 de junio de 1936, que relata el asesinato de Malumbres.

El asesinato

Eulalio Ferer entró a trabajar en La Región a los quince años. Mucho tiempo después definió a Malumbres como "un hombre diminuto al que agigantaba la valentía de su pluma". La Región solo tenía ocho páginas, pero Malumbres consiguió que se convirtiera en el medio de referencia de la izquierda cántabra. Lo hizo, como recordaba Ferrer, con valentía y con la convicción de que la prensa debía jugar un papel decisivo en los cambios políticos que la época demandaba.

La Región era un periódico modesto. La redacción ocupaba un bajo en la calle Gómez Oreña, frente a la entrada trasera de la iglesia de Santa Lucía, cerca del Ateneo Popular y a escasos cien metros de La Zanguina, donde Malumbres solía acudir por las tardes para jugar una partida de dominó con sus compañeros, una costumbre que conocían quienes tramaron y ordenaron su asesinato.

Portada de La Región anunciando la muerte de su director, Luciano Malumbres.

Portada de La Región anunciando la muerte de su director.

El 3 de junio de 1936, Amadeo Pico, un sicario llegado desde Madrid, se acerca hasta La Zanguina sin que nadie repare en su presencia. El local tiene dos entradas, una por la calle Pedrueca y otra por Marcelino Sáenz de Sautuola. El asesino, que en los días previos ha visitado el local para hacerse una composición de lugar, entra por esta última, se acerca a Malumbres y le dispara dos veces a bocajarro. En la confusión que sigue a los disparos consigue escapar por el paseo de Pereda.

Todo ha ocurrido en unos pocos segundos. Malumbres es trasladado a la Casa de Socorro y posteriormente al hospital de Valdecilla. Lo operan dos veces, pero las heridas pueden más que la cirugía. Muere durante la noche del 4 de junio de 1936, a los cuarenta y seis años. Sobrevive a su asesino, que fue alcanzado en su huida por los compañeros del periodista y muerto de un disparo mientras intentaba escapar del gentío que lo rodeaba utilizando el arma con la que había disparado a Malumbres.

En cuanto tuvo noticia de lo ocurrido, y después de visitar a su marido en el hospital, Matilde Zapata se dirigió a la redacción de La Región para asegurar la edición del día siguiente. El periódico salió a la calle con una foto de Malumbes en portada y un titular a tres líneas: "Nuestro director, camarada Luciano Malumbres, es agredido cobardemente por un fascista, resultando gravemente herido". En el siguiente número Zapata tuvo que informar de la muerte de su marido. A pesar de las dificultades, se hizo cargo de la dirección del periódico y consiguió que siguiera publicándose hasta su cierre definitivo en junio de 1937.

Los asesinos

Cuando sus compañeros registraron el cadáver de Malumbres encontraron una nota mecanografiada en uno de los bolsillos de su chaqueta. El texto se publicó en La Región el 7 de junio con un titular diáfano: "Los elementos reaccionarios de la 'Sam' dicen que no hacen política y pagan con el dinero de los campesinos 900 pesetas a un fascista".

En su último artículo Malumbres acusaba la cooperativa Sam -manejada por los Sindicatos Obreros Católicos- de crear un sindicato fascista para seguir explotando a los trabajadores. Apuntaba directamente a Manuel Hedilla como hombre fuerte al mando de la operación: "Así también un día, con el solo fin de dominar a los trabajadores de la fábrica confiaron al fascista Manuel Hedilla Larrey organizar un sindicato de tipo fascista, cuya organización tuvo su inicio en la fábrica Sam".

Más de 25.000 personas acudieron al entierro de Malumbres en Santander. La fotografía superior fue publicada por La Región.

Más de 25.000 personas acudieron al entierro de Malumbres en Santander. La fotografía superior fue publicada por La Región.

Las circunstancias que rodearon a la muerte de Malumbres nunca han sido completamente aclaradas. La Guerra Civil comenzó apenas un mes después de los sucesos de La Zanguina y solo Matilde Zapata y La Región tuvieron la voluntad necesaria para investigar el crimen. El periódico informó puntualmente de sus averiguaciones, hasta que la guerra se lo llevó todo por delante. Las tropas franquistas tomaron Santander en 1937, Matilde Zapata fue detenida y fusilada en 1938, la República cayó en 1939 y Luciano Malumbres fue condenado al olvido.

Años después del asesinato, sin embargo, uno de los implicados en el crimen, Jaime Rubayo, confesó que todo había sido planeado desde Madrid. Según relató Rubayo, la decisión de asesinar a Malumbres se tomó el 9 de mayo de 1936, en el bar Zahara. En la reunión estuvieron presentes José María Alonso Goya, Santiago Tosió y Manuel Hedilla, el hombre fuerte del sindicato creado por la Sam, al que Malumbres apuntaba en su artículo póstumo.

Todo se calculó con precisión. El Gobierno Civil de Santander tenía noticia de las amenazas de muerte que recibía continuamente Malumbres y había dispuesto que un agente de policía vigilara la redacción de La Región durante la noche. Por eso se decidió acabar con el periodista en La Zanguina. Amadeo Pico fue designado ejecutor por su experiencia en operaciones similares. Contó con la colaboración de varios cómplices que le indicaron quién era Malumbres.

Puede que todo sucediera tal y como relató Rubayo, o puede que la orden de asesinar a Malumbres partiera de esferas más altas y más próximas a Santander. El director de La Región era un periodista molesto, y sus investigaciones resultaban peligrosas para los oligarcas cántabros, que veían amenazada su impunidad. Su muerte benefició a las élites de Cantabria y Madrid porque suponía la desaparición de una de las figuras centrales del movimiento obrero en el norte de España.

Cerca de veinticinco mil personas acompañaron los restos de Luciano Malumbres por las calles de Santander. Los trabajadores abandonaron sus puestos de trabajo para acudir al entierro del hombre que había hecho visible su lucha y les había ofrecido un espacio de resistencia frente al silencio impuesto.

Los estudiantes del Ciclo Formativo de Técnico Superior en Ilustración de la Escuela de Arte número 1 de Puente San Miguel son los encargados de retratar, a través de distintas técnicas pictóricas, a figuras reconocidas en distintos campos dentro de la sección 'Cantabros con Historia'. En este caso, el trabajo de ilustración es obra de Jorge Ortiz Gómez.

- - - - - - 

Buscamos lectores comprometidos que apoyen nuestro proyecto. Hazte CÓMPLICE de eldiario.es Cantabria por 50€ al año. 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha