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"Empresas ricas y sociedades pobres no pueden ir de la mano"

Adolfo Jarrín, consultor y especialista en dirección de empresas, asegura que el nuevo modelo empresarial debe colocar a las personas en el centro de la gestión y no al mismo nivel que los recursos financieros o tecnológicos.

"Para que la gente nos de lo mejor de ellos y no sólo lo que saben, hace falta un salto en el modelo de relaciones interno y externo de las compañías. La gente no va a la empresa sólo a trabajar, la gente va a hacer vida".

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El consultor y especialista en dirección y gestión de valores en la empresa, Adolfo Jarrín.

El consultor y especialista en dirección y gestión de valores en la empresa, Adolfo Jarrín.

Adolfo Jarrín, conferenciante, consultor y especialista en gestión y liderazgo en valores, se ha convertido en un apóstol de la gestión empresarial basada en los valores. Jarrín ha impartido varias cursos a lo largo de esta semana a diferentes empresas vascas sobre el nuevo rol social que deben asumir para encaminarse hacia una gestión sostenible. "De lo que se trata es de caminar hacia una transformación de la cultura empresarial que permita a las compañías dejar de ver a los individuos como recursos y los vean como un valor por su condición de personas". 

Pregunta. ¿El modelo de negocios de las empresas en el que reflejen cómo son y cómo hacen las cosas será tan importante como los productos y servicios que vendan ?

Respuesta. Sí. Los consumidores compran los productos por el valor que encuentran en ellos, pero están empezando a valorar el comportamiento corporativo de la empresa que está detrás. Una nueva conciencia se abre en la sociedad y mide el impacto de las empresas en el medio ambiente a la hora de hacer sus productos, las técnicas que usan, su actitud con la plantilla. Esas circunstancias marcarán las diferencias en la decisión de compra de los consumidores.

P. Para ser competitivas, ¿las empresas deben invertir en el crecimiento personal de los trabajadores?

R. Desde luego. Los consumidores ven más allá del producto. Desde el punto de vista de la empresa, lo importante es hacer algo dándole un valor añadido, forjándose una identidad y una personalidad en base a sus propios valores, algo que ninguna otra empresa puede copiar. Las ventajas competitivas no son permanentes, pueden pasar de una mano a otra, pero la cultura propia de la empresa, como su personalidad, es una fuente de ventajas y de valores. Se trata de que cuando un comprador honra a esa empresa adquiriendo uno de sus productos se sienta bien no solo con el beneficio que le reporta ese producto, sino con lo que representa la empresa por sus valores. 

P. Se trata, entonces, ¿de que la empresa afiance el sentimiento de pertenencia de sus trabajadores?

R. Si concebimos un trabajador como un recurso la cosa no funciona. La empresa debe verle como un ser humano y su relación con él debe ir más allá de un salario económico. Es la diferencia entre trabajar y hacer vida en la empresa  Un empleado debe recibir varios salarios: el económico, el emocional y el del significado y el por qué de las cosas que hace en la empresa. Para que la gente nos de lo mejor de ellos y no sólo lo que saben, hace falta un salto en el modelo de relaciones interno y externo de las compañías, un replanteamiento de su naturaleza porque la gente no va a la empresa sólo a trabajar, la gente va a hacer vida.

P. ¿Qué se entiende por cultura empresarial?

R. Cultura es la personalidad del sistema humano; la de una organización es la equivalente a la de un ser humano. Lo que nadie puede copiar.

P. ¿Los gerentes deben ser líderes más que gerentes?

R. Hay una diferencia muy grande entre ser gerente y ser líder. El primero se encarga de administrar recursos de maner científica, mientras que el segundo inspira a las personas. El humano no puede se gestionado, no sigue órdenes. Hay que superar esos modelos mentales.

Los modelos de la Revolución Industrial ya están agotados. Dieron resultado en su momento, pero ahora son la causa de los desequilibrios. Hay que cambiar los modelos mentales, los sistemas de creencias.


P. ¿La Responsabilidad Social Empresarial se está demostrando insuficiente?

R. La Responsabilidad Social Empresarial suma, pero es insuficiente porque no actúa sobre las causas de los desarreglos. Es una respuesta desde el ego a un problema de conciencia. De lo que se trata es de ir hacia una transformación de la cultura que permita que la empresa honre a la vida, que deje de ver a los individuos como recursos. Debe conseguir una transformación profunda de sus propósitos y valores para dar valor social a lo que hace. Debe rescatar su credibilidad de cara a la comunidad. Porque empresas ricas y sociedades pobres difícilmente van de la mano mucho tiempo.

P. ¿Cuál es el riesgo de las empresas?

R. El riesgo no es tanto la competencia externa como la incompetencia interna. La competencia externa siempre va a estar, pero si tiene conciencia interna y está alineada con su cultura e identidad puede resolver los problemas. Las empresas tienen que seguir haciendo productos y hacerlos cada vez mejor. Pero, ¿cómo los hace? El líder trabaja para que su empresa sea la mejor para el mundo, mientras que el gerente lo hace para que sea la mejor del mundo. Las personas compran un producto para satisfacer una necesidad, pero en un nivel más alto de conciencia se  pregunta cuál es el impacto de este producto en el medio ambiente y la gestión que hay detrás de él.

P. ¿Por que dice que se ha pasado de la Revolución Industrial a la evolución empresarial?

R. Porque los modelos de la Revolución Industrial ya están agotados. Dieron resultado en su momento, pero ahora son la causa de los desequilibrios. Hay que cambiar los modelos mentales, los sistemas de creencias. De lo contrario, las empresas no estarán a la altura de los retos. Ya no sirve solo la gestión puramente científica.

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