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"Los inmigrantes no importamos a nadie"

Con las prestaciones sociales amenazadas y la crisis que no cesa, los partidos pasan de largo de los inmigrantes en la campaña electoral ante el temor a perder votos con mensajes favorables

"No creo en los políticos, solo en las personas. De todas formas, como no tengo derecho a voto poco voy a poder influir", resume un inmigrante argelino

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Unos jóvenes durante una manifestación.

Unos jóvenes durante una manifestación.

Lunes 14 de diciembre. Seis y media de la tarde. La sede de la Asociación Afroamericana de Álava, ubicada en un bajo de la capital alavesa, es un trasiego de inmigrantes, la mayoría sin papeles. Buscan asesoramiento para solicitar un alquiler, una ayuda, un trabajo…..Y en todos los casos es Filomena Abrantes, presidenta de la asociación y veterana activista con más de 20 años realizando tareas de este tipo de acogida a extranjeros, quien atiende las solicitudes. En todo este tiempo, Filomena ha visto de todo, pero en especial “muchas historias de humillaciones”. Uno de los peores momentos que ha vivido fue la campaña desatada por el anterior alcalde de Vitoria, Javier Maroto, contra los inmigrantes que “viven de las ayudas sociales”. “Fueron momentos muy duros. Nunca había vivido un posicionamiento tan claro en contra de los inmigrantes. Es lo que faltaba para encender los ánimos de la población”. En aquellos momentos, Maroto se jugaba la reelección como alcalde y quemó sus naves con la carta de la inmigración. ¿Resultado? Fue el candidato más votado por la ciudadanía, pero perdió la alcaldía por una conjunción de toda la oposición.

Ahora, la campaña electoral “pasa sin pena ni gloria” para los inmigrantes. “Esta campaña no se ha oído nada de los extranjeros. Ni bueno ni malo. Simplemente, no existen, salvo para Maroto y para mal. ¿Dar votos? Los inmigrantes no dan. Si alguien habla a su favor, la sociedad lo rechaza. En la asociación ya hemos recibido varios ‘avisos’ y nos han dejado mensajes en la puerta haciendo ver que los inmigrantes son los culpables de todos los males, hasta de la corrupción de los partidos”.

A.R., de nacionalidad marroquí, intenta que alguien le aporte un poco de luz en el amasijo de papeles y documentos que coloca sobre la mesa de Filomena. Necesita asesoramiento para tratar de regularizar su situación. “En este local no creo que encuentres a alguien que te diga que va a votar por el PP”, susurra al periodista un tanto enigmático.

“No tenemos tarjeta de residencia, no podemos votar”, se lamenta el senegalés I.B.A. Tampoco tiene papeles y eso que está casado con una española. “No puedo votar. Pero si pudiera hacerlo lo haría por Pedro Sánchez. En el Gobierno de Rajoy no veo ningún cambio. Promete, pero hablar es gratis. Al menos Sánchez me transmite algo de confianza. Creo que podría llegar a creer en él”.

Con las prestaciones sociales amenazadas y la crisis que no cesa, el optimismo sobre su futuro brilla por su ausencia entre los inmigrantes que esperan su turno parta ser atendidos en la Asociación Afroamericana. “Todos los políticos prometen algo en el momento de la campaña, pero después no cumplen”, recrimina A. C. Esta ecuatoriana está “cansada” de los partidos, ya no le llama la atención lo que digan. “Me gustaría que mi situación cambiase y que alguien le ayudase, pero los inmigrantes estamos en el último lugar de las prioridades. No le importamos a nadie. La gente quiere que nos vayamos. Es muy decepcionante todo. Los políticos solo nos usan para ganar elecciones, si es que se acuerdan de que existimos”.

Lejos de la pugna política

Y lo cierto es que la inmigración se ha mantenido muy lejos de la lucha política en la campaña electoral a las generales. En España, en junio de 2015 se contabilizaban 4,4 millones de extranjeros y 1,7 millones de españoles nacidos fuera de las fronteras (en Euskadi eran 137.000 extranjeros y más de 40.000 nacionalizados, de los que 35.000 lo hicieron entre 2003 y 2014). A diferencia de lo que ocurrió en las pasadas elecciones locales, donde los exalcaldes populares de Badalona y de Vitoria, Xavier García Albiol y Javier Maroto, respectivamente, centraron su campaña en criticar a algunos colectivos de extranjeros (rumanos e inmigrantes en general en Badalona y magrebíes en la capital alavesa), en esta campaña no se dejado sentir ninguna voz que hable a favor ni en contra de los extranjeros.

“Cuando su presencia puede traducirse en votos, los inmigrantes sí que importan. Pero solo para el voto”, apostilla Filomena Abrantes. “Socialmente se proyecta en los extranjeros todas las frustraciones ciudadanas, desde el desempleo hasta la mala política. Algunos cometerán delitos, pero igual que los autóctonos. La verdad es que los inmigrantes no esperan nada de los partidos. Son personas que necesitan ayuda para cubrir sus necesidades básicas, no pueden pensar en otra cosa. La política no se fija en estas personas, más bien es hostil con ellas”.

Para el argelino Abbas M., el escenario no es optimista, aunque cree que la integración de los inmigrantes se está desarrollando “más o menos bien” en España en general y en Euskadi en particular. “Sobre todo cuando ves lo que pasa en Francia”, dice. “Mi vida es dura en Euskadi, pero lo sería más si estuvieran en Argelia. Allí no tenía ninguna posibilidad. Aquí soy muy consciente de que la gente me mira con recelo, de que mi simple aspecto llega a molestar. Pero con el tiempo trato de no pensar en ello y decirme a mí mismo que lo único que importa son mis actos. Incluso en los peores momentos de la campaña de Maroto no me asalto un sentimiento de rabia hacia él por lo que estaba haciendo. No creo en los políticos, solo en las personas. De todas formas, como no tengo derecho a voto poco voy a poder influir”.

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