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Conociendo al votante de Syriza

Syriza es particularmente exitoso entre los más educados, pero también entre los desempleados

Al igual que el PP (y Podemos en menor medida) en España, Syriza consigue ser percibido como más radical entre sus votantes más extremistas y más moderado entre los más centristas

Los votantes de Syriza no son más antieuropeos que el conjunto del electorado griego. Esto puede marcar un límite en hasta dónde Syriza será capaz de llevar la negociación alrededor de la deuda

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Las políticas contrarias a la austeridad ganan en Grecia con Syriza

Partidarios de Syriza celebran la victoria electoral en Atenas.

Tras las elecciones del pasado 25 de enero Alexis Tsipras ya es primer ministro de Grecia y Syriza encabeza el primer gobierno elegido con un programa inequívocamente antiausteridad de los países del sur de Europa. El gran interrogante que surge ahora es cómo va a actuar Syriza a partir de ahora. ¿Será capaz de llevar su desafío frente a la deuda hasta el final? Los partidos políticos son, al menos en parte, agentes de sus votantes. Por tanto, para discutir qué senda tomara Syriza, merece la pena conocer un poco mejor a sus votantes. En este post quiero mostrar algunos de los rasgos que me parecen fundamentales de su electorado y compararlos con los partidos en España y sobre todo con Podemos, al que hemos dedicado mucha atención y que ha generado el paralelismo más recurrente en los medios de comunicación.

Antes de entrar en los datos, quiero dejar muy clara una salvedad. No es fácil encontrar datos de encuesta recientes sobre Grecia con los que poder trabajar. Por ello, los datos más completos y recientes que he podido utilizar pertenecen al European Election Study de 2014 que se realizó con motivo de las elecciones europeas. En este post analizo los votantes que entonces declaraban que tenían intención de votar a Syriza si al día siguiente hubiera une elección parlamentaria. Los datos, por tanto, son de hace siete meses. Syriza obtuvo entonces un 22% de los votos, mientras que en las elecciones legislativas de enero alcanzó el 36% de los votos.

Por tanto, en este tiempo Syriza ha ampliado su electorado y con ello es posible que haya sido capaz de crecer en sectores que hace unos meses aun no le concedían tanto apoyo. Eso sin duda invita a la cautela. No obstante, creo que estos datos son muy ilustrativos y reflejan sobre qué sectores de la población griega Syriza ha cimentado su éxito. 

¿Un partido de jóvenes de izquierdas?

Es probable que, a base de repetir la comparación con Podemos, en el imaginario colectivo cristalice la idea de Syriza como un partido particularmente atractivo entre los jóvenes de izquierdas. ¿Es así? En realidad, no. Si miramos los rasgos sociodemográficos del votante de Syriza, lo primero que llama la atención es su edad. Syriza es particularmente exitoso entre los grupos de edad madura o avanzada (45 a 64 años). Su intención de voto baja bastante tanto en los jóvenes como en los más mayores. El menor éxito entre los más mayores (por encima de 65 años) es esperado. Al igual que en España, este sector de votantes permanece mucho más fiel a los partidos tradicionales (sobre todo a Nueva Democracia, porque la caída del PASOK también es relativamente grande en este grupo).

En cambio, sorprende más (al menos para los no expertos en Grecia como yo mismo) que en esta encuesta Syriza no tuviera tanto poder electoral entre los más jóvenes. Esto sin duda traza una diferencia fundamental con Podemos. Es difícil para mí dar una explicación. Tal vez tenga que ver con que el origen de Syriza está mucho más vinculado a los partidos de toda la vida y por tanto en algunos aspectos representan aún política tradicional (es solo una especulación). En general los partidos tradicionales se encuentran en la mayoría de los países europeos muy desconectados de la gente joven, tanto en su modo de operar como en su capacidad de atraer la participación. De hecho, en la encuesta del European Election Study ya se comprueba que To Potami (El Río), con un modelo de partido más volcado en las redes sociales, conecta particularmente bien con los votantes de menos edad.

Gráfico 1.

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En términos demográficos, Syriza no solo se separa de Podemos en la edad de su electorado. También hay diferencias notables en su género. El electorado de Syriza presenta pocas diferencias entre hombres y mujeres. Si acaso, su electorado está ligeramente feminizado, a diferencia con Podemos en España que es un partido con un electorado más masculinizado. Esto hace menos comprensible su decisión de no incluir a ninguna mujer ministra en su gobierno.

Por tanto, jóvenes, no. ¿Pero muy de izquierdas? En realidad Syriza, como cualquier partido que aspire a gobernar, consigue aglutinar un electorado más amplio. En este blog hemos mostrado repetidamente que uno de los pilares del éxito de Podemos radica en que consiguiendo niveles muy altos de apoyo en los votantes más de izquierda, es capaz de penetrar en los electorados más centristas. En ese sentido, Syriza no es muy distinto. No solo no estamos ante un partido restringido a la extrema izquierda (de hecho, los votantes en el extremo de la escala ideológica votan más al Partido Comunista Griego). Como cabría esperar con el hundimiento del PASOK, su éxito es abrumador también en el centro-izquierda (porcentajes de apoyo por encima del 50%).

En el centro de la escala ideológica (el 5) todavía obtenían un apoyo notable, aunque en este grupo Nueva Democracia todavía le sacaba mucha ventaja (catorce puntos) en mayo pasado. Es previsible que uno de los cambios en estos últimos meses haya sido que Syriza, junto con la moderación de algunos puntos de su programa, haya conseguido arrastrar más votantes en el centro de la escala ideológica.

Gráfico 2.

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Educados, sí, pero también desempleados

Si nos movemos a otros parámetros como educación, comprobamos que el electorado de Syriza tiene niveles de educación altos. Así, si miramos al conjunto de ciudadanos que ha estudiado al menos hasta los 20 años, Syriza tiene más de un 40% de votantes en ese grupo, mientras que, por ejemplo, el porcentaje es del 33% para Nueva Democracia y del 27% en el Pasok. Esto no es tan distinto de España donde los partidos que vienen de más a la izquierda, tanto Izquierda Unida como Podemos, suelen tener electorados con educación superior.

Por otro lado, y tal vez paradójicamente, Syriza también es tremendamente exitoso con los que están sufriendo la crisis (probablemente porque la crisis habría afectado con más intensidad a ciudadanos con educación superior que en España). Si miramos las distintas opciones electorales entre los desempleados que tenían una intención de voto declarada en la encuesta, comprobamos que, primero, huyen de los dos partidos tradicionales (eran ya cuarta y sexta fuerza hace siete meses). Segundo, declaraban masivamente una intención de voto hacia Syriza. Esto refuerza su mandato electoral (y lo hace más creíble) de dirigir la política a mejorar las condiciones de vida de los más perjudicados por el colapso griego.

Esta base electoral es una diferencia con Podemos que, como mostrábamos en este blog sus votantes no son aquellos más afectados por la crisis. Por último, los desempleados también se inclinaban en menor cuantía, pero casi por igual hacia el Partido Comunista Griego y Aurora Dorada.

Gráfico 3. Porcentaje de apoyo a partidos entre desempleados.

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Un partido camaleónico

 Uno de los aspectos que más llama la atención de Syriza es su naturaleza camaleónica. Como he mencionado, Syriza consigue tener una base electoral muy asentada en la izquierda con un nicho de votantes amplio en el centro izquierda. Conseguir esto tiene mucho que ver con las distintas percepciones que cada grupo de votantes tiene de cómo se comportará el partido.

Syriza consigue parecer más radical entre los que están más a la izquierda, mientras que su progresiva moderación ha conseguido forjar una imagen menos izquierdista en los sectores más de centro. Mientras que los votantes de extrema izquierda lo sitúan entre el 2 y el 3 de la escala ideológica, los votantes de centro-izquierda lo sitúan por encima del 4.5.

Estas diferencias en la percepción del electorado son equivalentes a las que recibe el PP, el partido camaleónico por excelencia en España y que ha basado en esta receta su capacidad para mantener muchos años al centro y la derecha española en un mismo bloque. Podemos, a diferencia del PSOE y de Izquierda Unida, está consiguiendo, a niveles aún mucho menores, hacer algo parecido en la izquierda.

Gráfico 4. Ubicación ideológica de Syriza según la ideología del entrevistado.

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Europeísmo

Un último elemento de discusión relevante para conocer al votante de Syriza es sus actitudes frente a la Unión Europea. Si miramos preguntas sobre responsabilidad de la crisis, es cierto que los votantes de Syriza culpan algo más que el común de los griegos a la Unión Europea de la situación económica de su país. En una escala de culpabilidad de 0 a 10, la media del ciudadano griego es un 8.05 y la del votante de Syriza un 8.22. ¿Significa esto que el votante de Syriza es menos europeísta? No. La pregunta más clásica para medir el europeísmo es pedir a los encuestados que se sitúen de 0 a 10 en una escala donde '0' significa que la unificación europea “ ya ha ido demasiado lejos” y '10' significa que “ debería impulsarse más”. A esta pregunta, la media del votante de Syriza se sitúa en 4.97. Es decir, justo en el centro. La media de los griegos está en el 4.66, también en una posición muy intermedia y ligerísimamente menos europeísta que el votante de Syriza.

Por tanto, aunque Syriza representa una plataforma electoral antiausteridad, en ningún caso esto significa que la mayoría de sus votantes quieran poner en riesgo la pertenencia a la Unión Europea. Esto para mí marca claramente un límite en la negociación y puede debilitar la credibilidad de llevar el desafío frente a la troika y por la renegociación de la deuda hasta el final.

Estas son solo algunas notas para conocer mejor al votante de Syriza y establecer algún paralelismo con el escenario electoral nuestro país. Es evidente que Grecia no es España (ni Syriza en muchos aspectos es como Podemos), pero ambos países tienen en común que están viviendo una transformación de su sistema de partidos en un entorno de restricción por la deuda. El éxito o no de Syriza en replantear los términos de esta no será inocuo en España, tanto en las opciones electorales de Podemos, como en el discurso que probablemente adoptarán el resto de partidos.

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