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Merkel, ante la tarea de limar disensos en su CDU ante crisis de refugiados

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Merkel, ante la tarea de limar disensos en su CDU ante crisis de refugiados

Merkel, ante la tarea de limar disensos en su CDU ante crisis de refugiados

La canciller alemana, Angela Merkel, planteará una fórmula de consenso ante el congreso federal que abre mañana la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que preside desde 2000, en un intento por atajar la división interna abierta en sus filas por la llegada incesante de refugiados al país.

Según avanzó Merkel en declaraciones a la televisión pública ARD, el núcleo de la moción que presentará la cúpula del partido a sus delegados incluye el objetivo de "reducir sensiblemente" los flujos migratorios, ante la convicción de que, a la larga, ni siquiera un país fuerte como Alemania puede darles acogida.

Se trata de una fórmula de compromiso, que establece la adopción de "medidas" destinadas a lograr esa reducción, en medio de las presiones de un ala del partido para que fije un tope máximo a la llegada de peticionarios de asilo, cuestión que Merkel rechaza.

La canciller y líder de la CDU abrirá con esta propuesta el congreso de dos días de Karlsruhe, necesitada de limar los disensos internos en sus filas.

Los reconocimientos fuera de Alemania a su gestión de la crisis -como la distinción esta semana de la influyente revista "Time" como "persona del año"- fueron tal vez un bálsamo para la canciller, pero ello no la preserva de las críticas internas.

En Karlsruhe se espera la presencia, además, en calidad de invitado del líder bávaro Horst Seehofer, quien lleva meses exigiendo que se frene la llegada de refugiados al país.

Alemania ha recibido un millón de peticionarios de asilo este 2015, lo que además de causar un colapso logístico y administrativo ha disparado los ataques xenófobos contra alojamientos de solicitantes y dado brío a formaciones euroescépticas e islamófobas.

El propio Seehofer propinó un duro ataque a Merkel, al criticar sin tapujos su gestión de la crisis en el reciente congreso de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido hermanado de la CDU, adonde la canciller acudía como invitada.

La imagen de Merkel, con el rostro petrificado mientras su "hermano menor" le afeaba su línea, reflejaba claramente el trago que supuso, a escala interna, ese ataque, a lo que se suma que en la CDU hay una nada despreciable ala que respalda a Seehofer.

A Merkel, acostumbrada a dominar sin demasiadas complicaciones los congresos de su CDU desde que llegó a la Cancillería en 2005, le esperaba una cita difícil con sus cerca de 1.000 delegados.

Frente a quienes exigen un límite a la acogida de refugiados, la canciller se aseguró un importante aliado: su ministro de Finanzas -y antecesor de Merkel en la jefatura de la CDU-, Wolfgang Schäuble.

El hombre fuerte de su Gobierno allanó el camino hacia el compromiso este domingo, al expresar comprensión hacia quienes aspiran a una "contención" de la llegada de peticionarios, pero recordó que no sería "serio" marcarse cifras concretas.

Schäuble insistió, además, en la necesidad de buscar soluciones a escala europea, también de acuerdo a lo que ha sido la postura de Merkel en las cumbres de la UE o citas bilaterales con sus líderes.

Frente a la línea conciliadora del titular de Finanzas están los reiterados pronunciamientos del ministro de Interior, Thomas de Maizière, quien se ha desmarcado de los postulados de Merkel hasta situarse más cerca de Seehofer que de su jefa de Gobierno.

Merkel pretende el no a la implantación de una cifra límite a la acogida de refugiados con la búsqueda de soluciones fuera de las fronteras de la UE, cuestión en la que ha descubierto a Turquía como su mejor aliado.

La cúpula de la CDU trabajó este domingo en sesiones preparatorias al congreso hasta encontrar esa fórmula que teóricamente permitirá a Merkel cerrar el foro de Karlsruhe como vencedora.

Tiene a su favor que no debe someterse a la reelección como presidenta de la CDU en Karlsruhe y no está expuesta a situaciones como la vivida por su vicecanciller y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, en el congreso del Partido Socialdemócrata (SPD).

Gabriel logró la reelección el viernes, pero con un resultado que sonaba a voto de castigo -un 74,3 %, frente al 83,6 % de dos años atrás-.

En Berlín se interpretó ese resultado como un revés a sus aspiraciones a ser designado candidato del SPD en las elecciones generales de 2017 en las que, teóricamente, le correspondería luchar por recuperar el poder, desde su posición actual de socio de Merkel.

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