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Entrevista

"Me hubiera gustado abstenerme en la votación de la derogación del 135, no me sentí cómodo"

El exministro de Trabajo lamenta que el PSOE vote "a remolque y a rastras una propuesta (de IU) que ni siquiera era nuestra. No teníamos que haber dado un voto afirmativo a una propuesta que plantea la derogación del 135"

"Me cuesta trabajo ver el dolo, la voluntad de defraudar o de cometer delito por parte de los presidentes Griñán o Chaves o de algunos consejeros"

"El PSOE tiene que construir su programa de forma autónoma pero sin olvidarse de que buena parte de la expectiva de voto de Podemos procede de votantes socialistas"

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El exministro socialista Valeriano Gómez deja su escaño en el Congreso

El exministro socialista Valeriano Gómez explica los motivos de su marcha

Valeriano Gómez (Arroyo del Ojanco, Jaén, 1957) acaba de anunciar que abandonará su escaño en el Congreso a finales de diciembre. El exministro de Trabajo de Zapatero sigue la estela de otros veteranos dirigentes del PSOE, como Alfonso Guerra, que hace unos días también dijo adiós a la política. 

El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, decidió sustituirle en octubre como portavoz de Economía por el navarro Juan Moscoso del Prado, uno de los jovenes diputados que copan ahora los cargos tras ser nombrado portavoz del Grupo Socialista Antonio Hernando.

Su marcha del Congreso ha sido interpretada por un sector de su propio partido como un plante a Sánchez. Fundamentalmente por la coincidencia en el tiempo con la decisión del líder socialista de votar a favor de una propuesta de la Izquierda Plural sobre la derogación del artículo 135 de la Constitución, reforma que impulsó Zapatero en un pacto con el PP cuando Gómez era ministro.

¿Qué motivos le han llevado a dejar el escaño a un año escaso de que acabe la legislatura?

El partido cambia de dirección y hay un nuevo secretario general. Pero yo había entrado en el Congreso y en el grupo parlamentario de la mano de otra dirección con la que he colaborado estrechamente y que estaba presidida por Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano. Dicho esto, añadiré que en mi decisión ha pesado también que la política se hace ahora mucho en clave generacional y desde esa perspectiva me parecía que lo más lógico era que yo volviera a la actividad profesional.

¿Dónde va a trabajar cuando deje el escaño?

Voy a volver a la Fundación Ortega y Gasset, donde dirigía el seminario de Empleo y me ocupaba de las finanzas. Allí daba también clases en algunos de los doctorados. Además, en paralelo, seguiré ejerciendo libremente mi profesión (economista), como siempre he hecho.

¿Nada de puertas giratorias?

Que yo sepa, no. Pero ahora bien, yo lo que he dicho siempre es que no considero que sea una puerta giratoria el hecho de que una persona como yo, que siempre se ha dedicado a la actividad laboral, por poner un ejemplo, mañana tenga algún tipo de actividad profesional vinculada a esos temas. Pero si por puertas giratorias estamos hablando de participar en la dirección o en la administración de alguna compañía pública o algo por el estilo, en principio yo no tengo esa intención. De hecho, no me marcho para eso ni por eso.

¿Ha recibido alguna oferta?

No. Yo vuelvo a mi trabajo. En este momento no estoy considerando nada más.

¿Ha influido en su marcha decisiones como el apoyo de su partido a la derogación del artículo 135 de la Constitución? 

No, no. Vamos a ver, yo tomo esta decisión durante el verano después de la marcha de Alfredo Pérez Rubalcaba para ir preparando el relevo generacional adecuadamente. El hecho en sí de que el otro día haya sido el debate sobre el 135 ha sido pura coincidencia porque hace quince o veinte días no sabíamos que iba a celebrarse ese debate en el Congreso. Ni sabíamos que íbamos a tener esa discusión sobre el tema en la reunión del grupo. Unir mi marcha a eso me parece una explicación muy artificial.

Cuando Zapatero pacta esa reforma todo el PSOE lo apoyó y ahora apoyan lo contrario. ¿Cómo se puede explicar eso a los ciudadanos?

Yo no me encontré muy a gusto ni entonces, cuando se abordó aquella reforma, ni ahora cuando se decide concluir en que aquello fue un error. Ni fue un error aquella reforma ni tiene por qué ser un acierto. Aquella reforma se explica en su contexto. Y no es en absoluto una reforma que explique la política de recortes sistemática ni la política de austeridad que ha llevado a cabo este Gobierno todo este tiempo. En cambio, creo que no se ha destacado suficiente el hecho de que la ley que debía desarrollar esa reforma, la de Estabilidad Presupuestaria, fuera aprobada sin pactarla con el PSOE. Es una verdadera desgracia que el mismo partido que pactó aquella reforma de la Constitución fuera incapaz de pactar luego con el PSOE en la oposición la ley de Estabilidad Presupuestaria, mucho más estricta que la reforma del 135 porque consagra el déficit cero.

Uno de los responsables de que ese acuerdo no se llevara a efecto es el ministro de Hacienda. A él le debemos no haber podido pactar esa reforma. Pero, a mi juicio, la reforma del 135 tuvo un defecto y es que no pudo ser fruto de un gran debate público y fue hecha de forma muy precipitada en el tiempo.

¿Votó a favor de la propuesta de la Izquierda Plural incómodo?

Yo he votado siempre con la mayoría del grupo parlamentario socialista. El otro día no estaba demasiado cómodo. Lo digo sinceramente. Me hubiera gustado abstenerme en esa votación y haber explicado las razones por las que se adoptó aquella decisión de reforma y explicar un proyecto de reforma de la Constitución que incluya un reequilibrio de ese artículo 135 con lo que habíamos acordado en la Conferencia Política y en la de Granada, que es un 135 bis dedicado a blindar un fondo de garantía para asegurar el Estado social, la sanidad la educación etc.

Me hubiera gustado que eso se hubiera hecho así y no votando a remolque y a rastras de una propuesta que ni siquiera era nuestra. No teníamos que haber dado un voto afirmativo a una propuesta que plantea la derogación del 135. Nosotros no estamos planteando eso, nosotros lo que estamos planteando es el equlibrio de ese artículo y el reequilibrio en un contexto de discusión y debate en la arena publica como corresponde a un partido democrático. Pero en los partidos democráticos se discute y luego se adoptan las decisiones por mayoría que hay que respetar.

¿Por qué ha hecho el anuncio de su marcha justo el día del debate de las medidas anticorrupción? Hay quien lo ha visto como un feo a Pedro Sánchez.

Ha tenido más que ver con el hecho de que esa misma mañana se había filtrado ya en un medio de comunicación la noticia y es entonces cuando, de acuerdo con la dirección del grupo, decidimos hacerlo así. Lo decidimos el mismo jueves con Antonio Hernando, que fue el que tomó esa iniciativa, no yo. Pero la idea inicial era hacerlo público justo después de la fiesta de la Constitución.

¿Cree al PSOE legitimado para criticar al PP teniendo en cuenta los casos de corrupción que arrastra? Usted, como andaluz que es, verá la gravedad del caso de los ERE.

Hay una diferencia cualitativa no solo cuantitativa con el PP. Lo que está encima de la mesa del PP con la trama Gürtel es toda una operación de financiación irregular de un partido político. Hasta sus más altas responsabilidades. Veíamos al propio presidente del Gobierno mandar mensajes de ánimo al principal responsable de la trama financiera. Pero lo que necesitamos en este momento es poner en marcha medidas de control y también de asunción de responsabilidades en algunos casos. En el PSOE se ha asumido en el caso de los ERE. Había un nuevo presidente andaluz que dimitió de sus funciones y hay una nueva presidenta.

¿Griñán dimitió por los ERE? No fue esa la razón que dio.

Griñán dijo que dimitía para dar paso a una persona joven pero era a todas luces difícil de creer que esa decisión, en ese contexto, no se producía en asunción de responsabilidades. Hacía solo un año que acababa de ser elegido. A buen entendedor con pocas palabras bastan. En mi opinión, desde el punto de vista político, más allá las circunstancias en la que se desenvuelve su gestión en ese tiempo, no cabe duda de que lo que pretendía Griñán era asumir esas responsabilidades y dejar que un nuevo Gobierno pudiera tomar cualquier decisión libre de cualquier circunstancia que lo vinculara a la trama o al escándalo o como queramos llamarle a ese caso de los ERE.

¿Ve a Griñán y a Chaves sentados en el banquillo?

Hasta donde conozco del sumario, me cuesta trabajo ver el dolo, la voluntad de defraudar o de cometer delito por parte de los presidentes Griñán o Chaves o de algunos consejeros. Me cuesta mucho trabajo ver el dolo ahí, la verdad. Otra cosa es la responsabilidad politica, esto si es importante. Pero lo peor quizás del caso de Andalucía es que estemos extendiendo la sospecha de culpa a instrumentos como los apoyos a los planes de prejubiliaciones, que han dado un magnífico resultado en España durante mucho tiempo. Lamentablemente, ahora se ven incluso con prevención debido al mal uso que se ha hecho de ellos. Así que más control, mas control y aprender la lección.

Y como sindicalista ¿se avergüenza de lo que ha ocurrido con la UGT, incluyendo casos como el de Asturias con Villa?

¡Cómo no vamos a avergonzarnos de la existencia de una persona con la tradición y lo que ha significado Villa en el sindicato! Claro. Y sobre otros asuntos, hay algunos, como el de los fondos de formación, que no tienen que ver solo con la UGT o los sindicatos. Por desgracia están implicados buena parte de los agentes sociales. Pero nuevamente estamos ante un caso de un mal diseño de la ley. En mi opinión, hay que plantearse una nueva ley sobre la financiación de las organizaciones sindicales y patronales.

¿Echa de menos a Rubalcaba?

Yo tengo el mayor aprecio político y personal por Rubalcaba. Creo que es difícil encontrar a alguien con su valía política y personal que haya cogido al PSOE en tan difíciles circunstancias y que haya tenido una respuesta tan insolidaria por una significativa parte del PSOE tras el Congreso de Sevilla. Sobre todo después de lo que significó haber tomado la dirección del partido en las condiciones en las que él las toma, que no fueron precisamente las mejores. Creo que Rubalcaba merecerá cuando pase el tiempo un trato ostensiblemente mejor del que ha tenido dentro del PSOE y fuera de él.

¿Hubo deslealtad con él? ¿Por parte de quién o de quiénes?

No es problema de quién se ha portado mal o no con él. Es un problema de la configuración de una situación y de una configuración también de una respuesta. Por eso digo que es mejor que su papel se evalúe con tiempo y con perspectiva. 

¿Cómo ve el futuro del PSOE con Sánchez al frente?

El futuro del PSOE lo veo muy vinculado a lo que ocurra en Europa. Buena parte de lo que nos pasa en España tiene mucho que ver con la crisis europea, con los que ocurre en Italia, Francia o Grecia. Son situaciones con sus peculariaridades pero que tienen un mismo origen. Estamos comprobando cómo en Francia partidos como el de Le Pen son el partido con más expectativa de voto. Y estamos viendolo en Italia cómo Grillo, con un partido populista, ha llegado a tener un 25% de los votos en las últimas elecciones generales y estamos...

¿Comparte entonces usted el miedo que parece extendido ante la irrupción de Podemos?

No tengo especialmente miedo a Podemos ni a nadie en ningún sentido. Lo que creo es que el PSOE tiene que construir su programa, sus alternativas y sus equipos de forma autónoma, al margen de cualquier otra circunstancia, evaluando la situación, pero sin olvidarse de que buena parte de la expectiva de voto de Podemos es procedente de votantes socialistas, aunque también lo sea de otros partidos.

No se trata de criminalizar a Podemos. Se trata de decir a la gente que sigue habiendo una opción socialdemócrata responsable, construida desde las inquietudes de los más débiles, de los trabajadores, de los ciudadanos que sufren más dificultades. Y que puede seguir cambiando España y Europa, aún teniendo que tomar cuando gobierna medidas difíciles, como las que ha tenido que tomar a veces. Y que tiene que dialogar con todos. Esta siempre ha sido la clave y este es el papel que no puede perder nunca el PSOE.

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