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"Me preguntaron si era antifascista y al girarme me dieron un puñetazo”

Marcos fue atacado la noche del sábado mientras volvía a casa tras acudir a la manifestación antifascista celebrada en Madrid, que coincidió con una neonazi 

El piloto de un coche se bajó, le dio dos puñetazos, le quitó una bandera anarquista y se dio a la fuga: "Tras el primer golpe no me acuerdo de nada, estaba en el suelo inconsciente"

El agredido y la organización de la marcha Madrid para Todas vinculan esta agresión a la protesta de extrema derecha. "Cumplían con el prototipo físico, era un coche que iba de caza", explica Marcos

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Marcha neonazi por el centro de Madrid, en la calle Gran Vía. | Foto: Mercedes Domenech.

Marcha neonazi por el centro de Madrid, en la calle Gran Vía. | Foto: Mercedes Domenech.

Marcos (nombre ficticio) volvía a casa a las 11 de la noche tras acudir a la manifestación antifascista convocada en Madrid el pasado sábado. Iba acompañando a dos compañeros de militancia menores de edad que viven al sur de la capital, en Orcasitas.

"Estábamos caminando y de repente un coche Opel Astra negro se paró. Se bajaron el piloto y el copiloto. No me dio tiempo a reaccionar, escuché una pregunta irónica: '¿Sois antifascistas, no?' Y cuando fui a girar la cabeza me encontré con un puñetazo y ya no me acuerdo de nada más, estaba en el suelo inconsciente. Me levanté sangrando por la nariz", recuerda este joven de 21 años, activista de la  Federación Estudiantil Libertaria en el madrileño barrio de Villaverde y estudiante de Ingeriería Electrónica.

Asegura que el piloto del vehículo fue el agresor y que el copiloto, aunque también había salido del coche, se limitó a meterle prisa al atacante. "Venga, vámonos, vámonos que viene la Policía", era todo lo que escuchaba Marcos mientras estaba tendido en el suelo.

"Fueron a por él porque era el que llevaba la cresta y las banderas. Esta última se la quitaron junto al otro palo que transportaba, metieron este material en el coche y salieron corriendo. Nosotros nos quedamos bloqueados", añade Adolfo (nombre ficticio), uno de los activistas que acompañaba a Marcos y que observó la agresión, "vi que eran dos mostrencos y que le pegaron dos puñetazos. No podíamos entrar a ayudarle porque los agresores eran dos, más otras personas que estaban en el coche".

El agredido considera que este asalto está vinculado a la  manifestación neonazi convocada por el Hogar Social esa misma tarde en la capital y autorizada por Delegación de Gobierno, en la que un millar de activistas de extrema derecha corearon proclamas racistas en el centro de Madrid.

Por un lado, apunta que el atacante y su acompañante "cumplían con el prototipo físico" de militantes de extrema derecha: "El pelo lo llevaban muy corto, casi rapado, corpulentos, se notaba que habían ido al gimnasio". Por otro, indica que los vecinos que le socorrieron tras ser agredido le contaron que el Opel Astra "estuvo dando vueltas por el barrio, buscando a alguien a quien pegar". "Iban de caza", asegura.

La plataforma Madrid Para Todas, colectivo que organizó la manifestación antifascista, apoya esta relación. "De estas agresiones no son solo culpables los nazis, el Gobierno es cómplice al permitir que se haga apología del racismo y de la homobia", indica una portavoz que acompañó a Marcos durante la entrevista con eldiario.es.

Denuncia ante la Policía Nacional

La noche de la agresión, Marcos acudió a las urgencias del ambulatorio de Ciudad de los Ángeles (Madrid). Los profesiones sanitarios aseguran que sufrió "contusión en cabeza, cara, nariz y cuello, se excluye ojo", según el informe médico al que ha tenido acceso eldiario.es. El domingo por la tarde denunció los hechos en la comisaría de Usera. "Expliqué a los agentes que el agresor era un fascista, pero no lo han incluido en la denuncia", apunta.

Un par de días después Marcos está todavía dolorido, conserva moratones en la parte izquierda de la cara. No es el único que la noche del domingo sufrió un desvanecimiento, la tercera compañera que les acompañaba tuvo un ataque de ansiedad tras la agresión. "La chica iba súper nerviosa, no podía correr, se estaba ahogando. Hubo un momento en el que se cayó, la tuve que coger en el suelo", finaliza Adolfo.

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