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Amazon trae a España la tarifa plana de ebooks con un catálogo "pobre”

La tarifa plana de Amazon desembarca en España con 25.000 títulos en castellano y un coste de 9,99 euros al mes

Para otras empresas de suscripción como 24symbols y Nubico puede ser un revulsivo para el sector a pesar de no tener contratos con las grandes editoriales

Bertelsmann ha contraatacado con Skoobe en el que sí se encuentran ebooks de su editorial Penguin Random House

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El objetivo de Amazon es tener el control de la producción, distribución y comercialización de contenido audiovisual

La tarifa plana para ebooks de Amazon ya ha llegado a España

No llegó a salir su nombre, pero estuvo latente durante todo el Congreso sobre el Libro Electrónico celebrado en Barbastro (Huesca) la semana pasada: la tarifa plana de Amazon tenía un pie casi en España. El misterio se dilucidó este martes cuando la empresa anunció su desembarco con 700.000 títulos, 25.000 de ellos en español y una tarifa de 9,99 euros al mes. Y ahora es cuando han llegado los interrogantes: ¿qué pasará con los modelos de suscripción ya existentes en España como 24symbols y Nubico? ¿Van a cambiar las reglas del juego también para los lectores, editoriales e incluso autores? ¿Es la esperanza blanca del libro electrónico?

El primer análisis es que Amazon Unlimited ha llegado con cautela, principalmente porque no tiene acuerdos con las grandes editoriales. Tan solo son 25.000 títulos y no está el catálogo digital ni de Penguin Random House ni de Planeta, además de otros muchos sellos medianos y pequeños.  El primero porque no está en ninguna plataforma de suscripción en España -excepto en la alemana Skoobe- y el segundo porque está en Nubico, que es de su propiedad.

En Alemania, la tarifa plana de la multinacional de Jeff Bezos llegó el pasado octubre con 40.000 títulos en alemán. Al menos no ha ocurrido como en Francia, donde todavía no está presente, debido en parte, como explican medios especializados franceses, al clima de irritación de autores y editores por sus tarifas agresivas y su política fiscal. 

“Amazon ha lanzado un catalogo muy pobre. Tienen las editoriales que todo el mundo tiene, las exclusivas a nivel mundial que ya tienen firmadas, como los libros de Harry Potter, y luego están todos sus autoeditados. Ha llegado sin nada, pero a poco que empiece a firmar acuerdos y se ponga a llevar clientes de un lado a otro ayudará a despejar la duda”, señala a eldiario.es David Sánchez, uno de los fundadores de 24symbols, plataforma que ya tiene 200.000 títulos. “A nosotros nos interesa que esté. Y es un alivio porque valida el modelo de negocio, ya que hace pensar que lo que ya ha ocurrido en otra industrias como la música o el cine también ocurrirá con el libro”, añade.

La misma opinión tienen en Nubico, empresa auspiciada por Planeta y Telefónica, que contó con una inversión de cinco millones de euros y que tiene 7.700 títulos. Como sostiene su directora de comunicación, Matilde Sanz, “que otros decidan apostar por esto refrenda que la apuesta decidida por el modelo de suscripción es la correcta”.

Y puede que su llegada además les ayude a aumentar sus suscriptores, ya que ambos modelos aún se encuentran en un esforzado proceso de desarrollo. Desde 24symbols, cuya tarifa es de 9 euros al mes, dicen que cuentan con 600.000 usuarios registrados y en Nubico, con una tarifa de 8,99 euros mensuales, sostienen que ha alcanzado los 100.000, pero ninguna empresa dice cuántos usuarios realmente pagan la tarifa. “Y ninguno lo decimos porque son muy pocos”, puntualiza Sánchez.

Los títulos, la piedra fundamental

Ahora bien, a nadie se le olvida que en este modelo un catálogo atractivo es fundamental para que el lector se decida por acogerse a una tarifa plana. No es lo mismo que estén las grandes novedades que casi todo lector desea a que no haya ninguna. Hasta la fecha, tampoco Amazon lo ha tenido fácil en Estados Unidos donde no ha conseguido contratos con ninguna de las cinco grandes editoriales. Es más, sólo HarperCollins y Simon & Schuster están en las plataformas de suscripción americanas Oyster y Scribd. “Nosotros fuimos los primeros y llevamos tres años evangelizando con este modelo, pero no hay una apuesta de los grandes editores. Y se necesita catálogo para que esto triunfe”, admite Sánchez, que aún no han logrado firmar tampoco con los grandes sellos españoles.  

Matilde Sanz también ve un problema en el salto que tienen que hacer las editoriales, aunque cree que es una cuestión de velocidades: “Hay editoriales cuya estrategia digital es clara y ponen los libros a disposición general, pero como ha sucedido también en la venta unitaria todavía hace falta un esfuerzo. También depende de cómo las editoriales se lo expliquen a sus agentes y autores“, remacha. Y es que otro de los obstáculos es que hay titulares de los derechos, ya sean los agentes literarios o los escritores, que se niegan a estar en digital. Un ejemplo, los libros de Roberto Bolaño, en posesión del chacal Andrew Wylie, que no los ha cedido para su digitalización.

Una decisión que para Sánchez es errónea: “Hay un cierto miedo y ciertas consideraciones que no comparto sobre la percepción de valor que para el libro supone venderlo una manera y de otra. No apostar por la suscripción es cerrarse a una forma de mercado”, admite de forma tajante. Quizá que Amazon empiece a jugar en este mercado en español pueda cambiar las cosas “en cuanto a la cesión de contenidos”, sugiere Sánchez. Sanz, por su parte, sostiene que es una cuestión de tiempo: “También hay empresas de música que tardaron en estar en Spotify”.

¿Cambiará la distribución de los derechos de autor?

El otro gran asunto tiene que ver con los derechos de autor. Cuando Amazon lanzó este servicio en EEUU el pasado mes de julio manifestó, en relación con sus autopublicados -el gran negocio de su tarifa plana, por otra parte-, que  todos aquellos que tengan sus derechos en Estados Unidos y se encuentren en su servicio KPD Select -también las editoriales- entrarán directamente en este sistema de suscripción, e incluso, si el lector lee más del 10% de cualquier de estos ebooks, el titular de los derechos ya empezará a cobrar su parte del volumen de negocio que mueve KPD y que, según datos de la empresa, ya alcanza los dos millones de dólares.

No obstante, este es un modelo que ya funciona en España para las editoriales en general. De hecho, 24symbols reconoce las lecturas como si fueran compras y si alguien lee más del 10% del libro se reciben los mismos royalties que si fuera una compra (unos derechos que distribuye el editor). En Nubico estos derechos se generan a partir del 20% de la lectura del libro.

Donde sí parte con cierta ventaja Amazon es con sus dispositivos, ya que mientras que Amazon Unlimited está disponible para todos los dispositivos Kindle, 24symbols y Nubico no pueden poner a la disposición de sus usuarios su servicio en los e-readers de Kindle (sí en el resto de dispositivos de gama alta aunque sean de Amazon).  “Con los e-readers tienes que trabajar fabricante a fabricante, y ya estamos en Bq. Pero estamos abiertos a todas las plataformas”, manifiesta Matilde Sanz. Las cuestiones de las exclusividades de Amazon con sus aparatos.

El problema está en las tiendas

De lo que no quieren hablar, tanto en 24symbols como en Nubico, es de si la suscripción será finalmente el modelo por el que optarán los usuarios visto que las estadísticas del ebook apenas sobrepasan el 5% en facturación.

“Nosotros empezamos como una pequeña startup que no ha tenido apoyo del sector editorial. Yo no soy prueba de nada. Lo que estaría en cuestión son los modelos de descarga que sí han contado con el apoyo brutal y apenas llegan al 5%. Son las tiendas las que no lo están despegando y son estas las que están teniendo la culpa de que esto no esté despegando”, resume Sánchez. Sanz se muestra más cauta: “El modelo de suscripción se tiene que desarrollar en el mercado. Lo importante es que todo el mundo en la cadena de valor del libro pueda encontrar su fortaleza. A partir de ahí cada retailer tiene su posicionamiento diferente, pero en este caso de lo que se trata es darlo a conocer como un modelo adicional al de la venta unitaria”.

Habrá que esperar qué contratos consigue Amazon para su tarifa plana con las editoriales y si logra la migración de los clientes de la venta unitaria a la suscripción. “Es cierto que es un competidor muy potente y supone una amenaza pero ayudará a tomar decisiones que nos hacían falta a todos desde hace mucho tiempo”, zanja Sánchez. 

Bertelsmann contraataca con Skoobe

La semana pasada también lanzó su servicio de suscripción en España Skoobe, perteneciente al grupo editorial alemán Bertelsmann. Ha llegado al mercado español con 5.000 títulos en castellano y entre ellos sí están los de sellos grandes como Penguin Random House –pertenece a Bertelsmann- y medianos como Anagrama. La tarifa es de 9,99 euros al mes. Actualmente, como relata su CEO, Constance Landsberg, a eldiario.es, Skoobe ocupa un lugar predominante en Alemania, ya que hasta la pasada Feria del Libro de Fráncfort no tenían competencia. Está disponible en todos los dispositivos de iOS y Android y en Kindle Fire (no en sus e-readers).

Su valor añadido es que cuentan con editoriales que no están en otras plataformas, aunque aún les quedan muchas negociaciones para ampliar el catálogo. Como recalca Landsberg para atraer a los sellos: “Servicios como Skoobe complementan y son positivos tanto para las editoriales, como para los autores. Simplemente es una buena oportunidad ya que pueden acercarse a su público más fácil y rápido. Además, todos los ingresos que las editoriales españolas están generando en España están contribuyendo al bienestar del mercado del libro español”.

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