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Sillitoe y la clase obrera inglesa

Paula Corroto/DK

A finales de los años cincuenta y principios de los sesenta el desencanto y la desolación nutrieron a la clase obrera de Inglaterra. Ese ambiente de desesperación en la que clases ¿medias? con televisor se vieron abocadas a la pobreza (y aún no habían llegado los ochenta con la Thatcher) fue captado por escritores como Allan Sillitoe en obras como Sábado por la noche, domingo por la mañana y La soledad del corredor de fondo. Esta última acaba de volver estos días a las librerías de la mano de la editorial Impedimenta y con una nueva traducción a cargo de Mercedes Cebrián. Un nuevo pulso a esta nouvelle treinta años después de la primera traducción al castellano de esta historia.

La soledad del corredor de fondo es la historia de Colin Smith, un chico encerrado en un reformatorio que se convierte en un prodigio del atletismo. Sin embargo, deberá elegir entre su don para correr y ceder ante los poderes de una sociedad que quiere aprovecharse de ello o seguir su propio camino en soledad. Para la traducción de un lenguaje lleno de argot de la época y de la zona de Birmingham, Cebrián cuenta a este diario que fue ayudada por la viuda de Sillitoe, la poeta Ruth Fainlight. Así vio la luz esta nouvelle que, como afirma la propia traductora, no nos queda tan lejos en el tiempo, puesto que “es el retrato de una sociedad empobrecida, y aunque ahora no estemos en la posguerra, sí podemos estar en una situación similar. Es gente que ve una falta de futuro, gente que está en el borde del sistema y sabe que hay que echar un pulso”. Una historia que también nos retrotrae a la Argentina de 2001, al escritor Damián Tabarovsky y a ese retrato de taxistas “cultos” que antes del corralito trabajaban de ingenieros, profesores o incluso periodistas.

Sobre nuestro país, Mercedes Cebrián cree que ya están apareciendo novelas que muestran el aquí y ahora, la miseria y la frustración del paro. El desencanto. “Hay brotes verdes como Democracia, de Pablo Gutiérrez”, apunta. Y pronto veremos más novelas, aunque, como alerta Cebrián, autora de libros como El malestar al alcance de todos o La nueva taxidermia, quizá aún haya que esperar un poco de tiempo para que esta literatura cuaje: “Sería irresponsable pasar de todo lo que está ocurriendo, y en algún momento tendrá que llegar, pero ahora yo quiero esperar para no entrar en una especie de pelea de voces para ver quién lo explica mejor”. De momento podemos quedarnos con Sillitoe.

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Publicado el
5 de febrero de 2013 - 17:49 h

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