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Escribir cansa

Jenn Díaz/DK

El último susto literario nos lo dio Philip Roth cuando dijo que dejaba la literatura, como los toreros dejan los ruedos y los futbolistas el campo. Aunque muchos se niegan a creerlo y prefieren pensar que los escritores no pueden dejar de ser escritores, que la edad no importa cuando se trata de talento, lo cierto es que escribir… cansa. Otros muchos deciden seguir con su oficio —y esa es una de las trampas, que la escritura se convierte en oficio— hasta el último de sus días, y aunque se sientan débiles o cansados, no abandonan. A veces este segundo grupo tercamente literario lo único que consigue es empañar y difuminar toda su obra, la carrera que han ido alimentando a lo largo de sus vidas. ¿Qué pasa con los escritores que deciden continuar y continuar? Que a menudo escriben sin alma, por escribir, y las editoriales lo único que venden es la marca de escritor, un nombre, como si fuera un producto. A veces, aunque parezca cobardía, cuando un escritor se retira a tiempo —la mejor victoria— lo único por lo que apuesta en realidad es por un ejercicio honesto de lucidez y autoexigencia. ¿Les sirve seguir publicando, seguir teniendo una editorial dispuesta a editarles, si sus textos han dejado de tener la frescura de obras anteriores? A veces sí, a veces no.

El último susto, pues, fue el que nos dio Philip Roth. Ahora Alice Munro, que acaba de publicar un nuevo libro de relatos, Mi vida querida, vuelve a hacer más amplio y hondo el pozo de los retirados. Aunque no es la primera vez que la cuentista nos entristece con una noticia así, dice que esta vez parece definitivo y que este será su último libro. De la misma manera que en anteriores ocasiones quería retirarse y tarde o temprano volvía la insaciable inspiración a seducirla, ahora los motivos son bien distintos: “Tengo ochenta y un años, se me olvidan algunos nombres o palabras comunes, así que…” A diferencia de los escritores que deciden escribir hasta el último de sus días a pesar de que la literatura que crean deja mucho que desear, comparada con la que fueron capaces de crear tiempo atrás, hay algo que Alice Munro, si finalmente cumple con su retirada, no podrá reprocharse nunca. Dice estar contenta con el resultado de los relatos que componen Mi vida querida: “Me gustan todos los relatos muchísimo, aunque quizá no deba decirlo”. ¿Todos los que deciden alargar su vida literaria pueden decir lo mismo de su último libro…?

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Publicado el
1 de abril de 2013 - 10:17 h

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