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We <3 music&internet

Las grandes compañías discográficas siguen moviendo grandes cifras, pero los beneficios están más repartidos que nunca

Los usuarios están dispuestos a pagar por escuchar música si el precio es razonable y se les ofrece un valor añadido

La desintermediación continúa y los artistas emergentes son los mayores beneficiados del cambio

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Ilustración: Perico Pastor

Ilustración: PERICO PASTOR

La creatividad es una capacidad humana que requiere el acceso a la  cultura, al conocimiento y a la información existente para poder  ser  desarrollada. Todo el mundo, a diferentes escalas, puede contribuir a  producir cultura, valores y riqueza. [“El texto corresponde a la  Declaración para la Creatividad Sostenible de Xnet, FCFORUM 2010].

Estamos de acuerdo en que no podemos referirnos a la cultura únicamente  en términos de mercado. En la sociedad civil, llevamos años luchando por que el acceso libre a la información y a la cultura no sea considerado un lujo, sino la norma, con el fin de fomentar un modelo de desarrollo del conocimiento que incentive la creación y la distribución, y no la escasez.

Afirmamos también que el acceso a la cultura en caso de que no exista una explotación comercial de las obras no puede estar supeditado al pago de un precio; y cuando se da dicha explotación comercial, tiene que producirse un reparto de los ingresos, un reparto que sea justo y no se halle escorado hacia los productores y los distribuidores. 

Este es un modelo posible gracias a las infinitas posibilidades que el Internet libre y neutral que defendemos nos ofrece.

La industria cultural se ha mostrado durante demasiado tiempo incapaz de aprovechar las ventajas que la Red ofrece. Llevamos años sufriendo cómo, con apoyo institucional, se realiza la respiración asistida a un modelo anacrónico y abocado al fracaso; se derrocha así energía y dinero en la criminalización de Internet y las nuevas formas de compartir que éste permite. 

Una resistencia al cambio patológica, que se ha plasmado en decretos y reformas de leyes que no solo vulneran el derecho de los ciudadanos a acceder a la cultura, sino que intentan dejar al margen, en términos de innovación y competitividad, a toda una industria emergente, en un intento de negar lo evidente: no consumimos cultura como lo hacíamos hace veinte años. Y no hay vuelta atrás.

Pero lo cierto es que el negocio musical ni mucho menos agoniza y los datos nos dicen que la posibilidad de acceder gratuitamente a contenidos aumenta la compra de música digital (1), (2).

Sí, el negocio discográfico tradicional ha muerto, pero las grandes compañías siguen moviendo grandes cifras con la salvedad de que los beneficios están más repartidos que nunca. Las suscripciones a plataformas de reproducción  por streaming han sustituido la posesión de las copias, demostrando que los usuarios están dispuestos a pagar para disponer de un acceso a contenidos de su elección si el precio es razonable y se les ofrece un valor añadido o contenidos extra.

Por otro lado, la desintermediación continúa y los artistas emergentes son los mayores beneficiados. 

A la vez, siguen acortándose las distancias entre creadores y público; los papeles de cada cual se difuminan con fenómenos como la  autoproducción o la autopromoción... Las grandes discográficas se ponen las pilas e invierten en conciertos y festivales mientras buscan en canales de YouTube posibles nuevas estrellas; pero lo cierto es que se ha roto un monopolio: nada volverá a ser como era antes y, en lo que al negocio musical se refiere, continuaremos asistiendo durante los próximos años a la caída de quienes no saben o se niegan a adaptarse a la era digital.

No encuentra quien no quiere (3)

Mientras, en la sociedad civil organizada seguiremos defendiendo la importancia de compartir e intercambiar cultura y de que se amplíen los esfuerzos institucionales para apoyar modelos que sean sostenibles para la creatividad. 

Es necesario e importante que la gente —en un sentido mucho más amplio del que se ha considerado hasta ahora— se vea compensada socialmente por su valioso esfuerzo creativo.

(1). Institute for Prospective Technological StudiesDigital Economy Working Paper 2013/04 Digital Music Consumption on the Internet:Evidence from Clickstream Data
 
(2). Purchase, Pirate, Publicize: The Effect of File Sharing on Album Sales. Jonathan Lee, Queens University, 2016.
 
(3). La Declaración y el “Manual” sobre modelos sostenibles para la creatividad en la era digital. FcForum 2011.

* Firman este artículo Isabel Sánchez Flores, Maddalena Falzoni y Alfonso Sánchez.

[Este artículo ha sido publicado en el número de abril de la revista Alternativas Económicas y forma parte de un dossier dedicado al negocio de la música en la era digital. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]

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