Casas aisladas y una sola vía de acceso: el desafío de evacuar un pueblo de la Almería rural ante el incendio
Las heridas del fuego han marcado profundamente la Sierra de Bédar (Almería). Las laderas cubiertas de esparto, tan familiares para los bedarenses hace cuatro días, han dejado paso a la ceniza, y la vegetación fuerte y superviviente, que mantiene viva una tierra acostumbrada a la sequía, ahora está negra y yerma. Irreconocible. “Parece una zona de guerra”, cuenta una vecina, después de que haya quedado controlado el incendio que se ha cobrado la vida de 13 personas.
Ascender por la carretera de Bédar es un espectáculo desolador. El verde y marrón, antes predominante, salpica la ladera renegrida y sobre ella se alzan, sin que nadie pueda explicárselo, las casas, cortijos y fincas de los locales, aparentemente intactas.
“Por supuesto no es algo aplicable a todos los casos, pero esta es la prueba de que cuando las autoridades piden confinamiento en un incendio, lo hacen por una buena razón”, explica a elDiario.es una responsable de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA). El fuego, aunque ha arrasado el monte, no ha llegado a las casas.
Las fachadas blancas o con colores terrosos destacan sobre la tierra quemada como un oasis en un desierto. Los caseríos se encuentran en su mayoría aislados, separados unos de otros por varios kilómetros, algo muy común en la Almería rural, y que ha sido un factor determinante durante los momentos más críticos de la evacuación.
Casa por casa avisando a los vecinos
“Diego, el policía local de Bédar, fue casa por casa pidiendo a los vecinos que se marcharan, que había que evacuar, pero el fuego se extendió tan rápido que aunque tuvieran 100 agentes no hubieran podido avisar a todos a tiempo, hicieron todo lo posible”, relata Shelagh, vecina de El Pinar, pedanía de Bédar.
Ella cuenta cómo la evacuación se organizó a través de un grupo de WhatsApp en el que están muchos de los vecinos para gestionar asuntos del municipio, al encontrarse tan aislados unos de otros. Esta vecina afirma que es la mejor manera de que las comunicaciones lleguen a tiempo: “Los propios vecinos nos avisábamos de que había que evacuar, íbamos por las calles tocando el claxon para alertar a los que no están en el grupo, ha sido un esfuerzo de todos”, recuerda.
La megafonía fue otra de las estrategias empleadas por el Ayuntamiento para intentar que la noticia llegara a todos los hogares con relativo éxito. Aun así, muchos vecinos se han quejado durante los últimos días de que no les llegó el aviso y de que se enteraron por los medios de comunicación o por las redes sociales de que había un incendio.
Solo existe una vía de acceso
La forma de urbanismo predominante en Bédar tiene nombre, se denomina zona de interfaz forestal, es decir viviendas diseminadas en áreas forestales, normalmente con una sola vía de acceso que las conecta con las áreas urbanas cercanas.
En estas zonas el peligro de incendio es significativamente mayor debido a la cercanía de los hogares a la vegetación del entorno, por lo que, según indicaciones de la Junta de Andalucía, estos hogares deben contar con un plan de autoprotección que contemple medidas preventivas y de defensa frente a incendios forestales.
El alcalde de Bédar, Ángel Collado, confirma que el municipio cuenta con un plan vigente de emergencias desde 2015, pero que se encuentra “a la espera de una remodelación”. El regidor asegura que esto no ha afectado a la actuación durante el incendio.
La organización urbanística del pueblo dificultó en buena medida que las indicaciones de seguridad llegaran a los vecinos. El hecho de que solo haya una vía de salida y entrada a las viviendas supone un riesgo en el supuesto de que la vía quede cortada, pero esta es una realidad que no solo afecta a las viviendas aisladas, sino a todo el término municipal.
“No solo las viviendas cuentan con una calle, aquí en El Pinar solo contamos con una calle para salir y la gente de Bédar solo tiene un par de accesos para bajar a Los Gallardos, es algo que afecta a todo el pueblo”, afirma Shelagh.
En El Pinar, que se encuentra muy cerca del núcleo de Los Gallardos, sobresale una vivienda que fue clave para los efectivos del INFOCA durante su extenuante lucha contra el fuego debido a su localización estratégica. Se encuentra en lo alto de una colina, en el extremo noreste de la pedanía y se accede a ella por una sinuosa carretera, en la que es posible ver hoy los restos de los esfuerzos del fuego por llegar hasta el edificio.
La carretera protegió en buena medida la fachada de la vivienda por su lado oeste, norte y sur, pero por todo su flanco este es posible ver los daños provocados por las llamas y el calor: muebles carbonizados, ventanas resquebrajadas, molduras derretidas y cables totalmente consumidos. En este sector no hay carretera, el propio monte se extiende a los pies de la vivienda creando una caída de varios metros. Por ahí logró llegar el fuego a la casa, debido a la extensa vegetación que la rodea.
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