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Una Andalucía (pobre), dos historias autonómicas: Moreno y el PSOE celebran a tirones el día de la bandera andaluza

El presidente Juanma Moreno bailando junto a la bailaora Sara Baras, tras el acto institucional del Día de la Bandera de Andalucía.

Daniel Cela

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El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha hecho este lunes un llamamiento a la “unidad de todos los andaluces”, como eje central de su discurso para conmemorar el Día de la Bandera de Andalucía, durante un acto institucional en el Palacio de San Telmo. Esta es una efeméride en el calendario oficial de Andalucía desde hace sólo un año: se celebra el 4 de diciembre (4D) para conmemorar el mismo día de 1977 en el que dos millones de andaluces se manifestaron en las calles de las ocho provincias (y en Barcelona) para reclamar una autonomía política que acabase con el subdesarrollo histórico de esta región.

Pero el andalucismo al que apela Moreno está roto y desdibujado por la polarización que reina en España en torno al Gobierno de Pedro Sánchez y sus pactos con el independentismo catalán (singularmente contra la ley de amnistía). “Hoy Andalucía vuelve a defender una España de iguales, solidaria y sin privilegios, donde hablemos con una sola voz, ejemplo de unidad, y que defienda los derechos de todos con todas sus consecuencias. Queremos tender puentes, no levantar muros”, ha dicho el dirigente popular.

Sin embargo, el PSOE andaluz -en la oposición desde hace cinco años- ve en el subtexto de su discurso una clara intencionalidad partidista, un megáfono institucional de la “estrategia de confrontación” del PP de Alberto Núñez Feijóo contra Sánchez. “Moreno quiere reescribir la historia”, ha denunciado el jefe de la oposición, Juan Espadas.

El dirigente socialista ha asistido al acto oficial y ha advertido que Moreno ha citado el papel que jugaron Blas Infante y Manuel Clavero Arévalo [ex ministro de UCD y único referente de la derecha en la historia de la lucha autonomista], pero obvió el protagonismo decisivo de Plácido Fernández Viagas, primer presidente de la Andalucía preautonómica, y a Rafael Escuredo, primer presidente electo.

Una hora después, Espadas presidía un reconocimiento público del PSOE-A a Escuredo en la sede de su partido, y éste instaba a la Junta a reclamar al Estado todas las competencias que le permite el Estatuto de Autonomía, como la gestión de los trenes de Cercanías, una propuesta de Por Andalucía y Adelante avalada en el Parlamento con la mayoría absoluta del PP.

En la previa del 4D, Moreno se estaba manifestando a pocos metros de su despacho, en el sevillano barrio de Los Remedios, donde se concentraron el domingo unas 2.000 personas “por la igualdad de todos los españoles”, según cifras de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla. Una de las conductoras del acto anunció una cifra mayor -“5.000 personas”-, citando a la Policía Local, aunque el Ayuntamiento, gobernado por el popular José Luis Sanz, eludió confirmar este dato. Este lunes, el presidente no se ha salido de los márgenes del discurso institucional, aunque muchos hayan leído sus advertencias entre líneas.

Elegir el 4 de diciembre para conmemorar el día de la Bandera de Andalucía fue una idea de Alejandro Rojas Marcos, uno de los fundadores del Partido Andalucista (PA), y también uno de los que proclamó su defunción, en 2015. Se lo sugirió personalmente y durante un acto público a Moreno, hace un año, y éste lo asumió allí mismo. Días después, el Consejo de Gobierno lo aprobó por decreto, sin pasarlo a debate y votación por el Parlamento andaluz.

Al PSOE-A aquello le pareció una “deslealtad” precisamente con la institución que representa “a todos los andaluces”, más aún, sabiendo que la iniciativa habría tenido el voto de todos los partidos, excepto Vox. La ultraderecha es contraria al Estado autonómico, ni celebra el 28F ni hoy estaba en San Telmo para celebrar el Día de la Bandera (tampoco la coalición Por Andalucía (Sumar), que acusa a Moreno de instrumentalizar la historia autonómica y los símbolos de la comunidad.

Del 4D al 28F

A grandes rasgos, el mensaje del primer presidente andaluz del PP podría haberlo pronunciado cualquiera de sus predecesores socialistas durante los fastos oficiales del 28 de febrero, día de Andalucía, que conmemora el referéndum del Estatuto de 1980. Pero el 4 de diciembre del 77, los andaluces no salieron a la calle para pedir “la igualdad con otros territorios de España”, ni para exigir “una autonomía plena”, como ha repetido estos días Moreno, como ha insistido la alocución que se ha escuchado hoy en San Telmo, o como también dejó dicho su predecesora, la ex presidenta Susana Díaz.

El debate sobre el acceso a la autonomía -por la vía rápida del artículo 155 de la Constitución- es posterior, porque en el 77, de hecho, la Constitución estaba en ciernes. El 4D era un capítulo más primario de la lucha autonomista: entonces, Andalucía no tenía instituciones para construir sus hospitales, sus colegios y sus carreteras -todo pasaba por Madrid- y la movilización de dos millones de personas pedía autonomía “para salir de la miseria” -recuerdan hoy algunos de sus protagonistas-, para “acabar con el subdesarrollo, el paro, el hambre y extender la gratuidad de la sanidad y la educación”.

El PSOE gobernó durante 37 años Andalucía y en los primeros 35 jamás conmemoró el 4D. El 28F se estudia y se celebra en todas las escuelas de la comunidad desde los años ochenta, el 4 de diciembre, desde este curso. En todos esos años, otras fuerzas y asociaciones de izquierdas se han venido manifestando para recordar que el autogobierno andaluz y el Estatuto de Autonomía sacaron a Andalucía de la marginación, sí, pero no del furgón de cola de las regiones más empobrecidas del país.

Esa protesta civil y política -constante a lo largo de cuatro décadas, pero de escaso seguimiento- siempre ha exigido explicaciones en el Palacio de San Telmo, sede de la Junta, y responsable última de las competencias autonómicas y la gestión de las políticas públicas esenciales (sanidad, educación, servicios sociales...).

Esas reivindicaciones, 46 años después, van en las pancartas de los grupos de izquierdas en dirección al Palacio de San Telmo, y también miran al Gobierno central. Andalucía tiene un 18% de la población en paro -710.753 desempleados, según la cifra actualizada hoy mismo por el Ministerio de Trabajo-, más del 50% de tasa de paro juvenil; 960.000 andaluces en situación de pobreza aguda, esto es, con carencia material social severa (un 11,3% de la población), según el informe de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza, publicado en octubre; y un millón de personas en la lista de espera para operarse o para una cita con el especialista (el 12% de la población), según los datos actualizados por la Junta la semana pasada, tras año y medio sin publicar. Una Andalucía, al fin y al cabo, “pobre”, como la ha descrito el propio presidente Moreno en un reciente discurso en el Parlamento.

Antes del discurso del presidente ha intervenido la bailaora gaditana Sara Baras, que ha recitado unas palabras de reivindicación andaluza y un “elogio a la bandera”, encargado por la Junta. El presidente le ha entregado un busto de Hércules con su nombre, que parece ser el primero de sucesivos galardones ligados a este primerizo Día de la Bandera de Andalucía.

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