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Carlos Dada, director de 'El Faro': “Lo que hace a Bukele diferente es su capacidad para convertir mentiras en un relato viral”

Carlos Dada, fundador y director de 'El Faro', en una imagen de archivo.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
9 de marzo de 2026 19:12 h

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El periodista Carlos Dada se ha visto obligado a dirigir desde el exilio El Faro, el gran periódico de investigación de El Salvador y uno de los pioneros digitales en el mundo cuando lo fundó con otros reporteros en 1998. Su experiencia de acoso por parte del Gobierno de Nayib Bukele ofrece algunas lecciones para un mundo cada vez más autoritario.

El premiado periodista fue el encargado de impartir este lunes la conferencia anual del Instituto Reuters para el estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford, la cita en la que cada marzo un referente del periodismo internacional reflexiona sobre los retos del momento. Dada tituló su charla “”Journalism as Resistance“ (periodismo como resistencia). Aquí el texto del discurso completo, traducido en español.

Parte del discurso de Dada se centró en el éxito popular de mensajes políticos difundidos en redes y plagados de falsedades frente al trabajo periodístico concienzudo para comprobar y publicar los hechos.

“Los dictadores como Bukele necesitan mentiras para sobrevivir. Todos conocemos ese manual. Lo que hace a Bukele diferente es su capacidad para convertir esas mentiras en un relato exitoso que se vuelve viral de inmediato en las plataformas de redes sociales”, dijo Dada durante su discurso.

El periodista Carlos Dada durante su conferencia en la Universidad de Oxford este lunes.

El periodista citó una encuesta de 2025 en Chile según la cual la mitad de la población chilena nombraba a Bukele como el político que más admiraba, algo cada vez más frecuente en países latinoamericanos alejados de El Salvador y poco conectados con su experiencia. “¿Cómo explicas que un obrero de las afueras de Santiago tenga a Bukele tan presente? Porque la propaganda de Bukele aparece todos los días en su teléfono”, explicó Dada, que señaló vídeos “cinematográficos” sobre pandillas o de Bukele aleccionando a soldados y policías “con iluminación de estudio”. 

“Si no fuera por el periodismo y organizaciones de derechos humanos, su propaganda no sería cuestionada”, explicó Dada, que ha sufrido personalmente hasta el espionaje con la tecnología israelí Pegasus en su móvil igual que buena parte del equipo de El Faro. “La búsqueda de la verdad se ha convertido en una actividad subversiva”. 

Acoso y espionaje

En febrero de 2020, nueve meses después de tomar posesión, Bukele entró en el Parlamento rodeado de soldados y policías armados y vestidos para el combate amenazó con disolverlo. El editorial de El Faro entonces se tituló “Maneras de dictador”, y Bukele lanzó una campaña contra el periódico, sus periodistas y sus anunciantes, que fue denunciada por organizaciones de derechos humanos y en el Congreso de Estados Unidos por demócratas y republicanos. El Faro siguió trabajando y reveló casos de corrupción mientras el acoso del Gobierno continuaba, también a través de las llamadas granjas de trols en redes.

El periódico tuvo que trasladar en 2023 la residencia de la empresa a Costa Rica, y poco a poco han tenido que salir del país reporteros objeto de amenazas de detención y otras represalias. Es una experiencia parecida a la de otros medios y otros periodistas en Nicaragua, Guatemala y Venezuela

Cuando todavía resistían en su país, los periodistas de El Faro empezaron a notar “gente rara” delante de sus casas, y la vigilancia llegó hasta un dron que entró por la ventana de la casa de Dada. Los móviles de más de una veintena de periodistas fueron hackeados durante más de un año con la tecnología Pegasus, de la empresa de defensa israelí NSO Group, contra la que El Faro tiene un proceso judicial todavía en curso. “Cuando lo hicimos público, perdimos la mayoría de nuestras fuentes, esenciales para la práctica del periodismo, y especialmente bajo regímenes autocráticos y opacos”, recordó Dada en su discurso en Oxford. “Fue la prueba definitiva de que el precio de practicar el periodismo había subido de manera significativa”.

El Faro sigue trabajando y publicando investigaciones, sobre los pactos de Bukele con las pandillas, las torturas en las cárceles o la erosión de la democracia.

Esto contrasta con lo que afirmó en referencia a estos asuntos hace sólo unos días en Madrid el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, en varias entrevistas en las que, según Dada, “estaba mintiendo” porque “era muy consciente de la evidencia”. El número dos de Bukele también se reunió con el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Los abusos de los que habló Dada también los han documentado extensamente Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras organizaciones internacionales.

El periodista salvadoreño reconoció los límites del trabajo periodístico en una sociedad que abraza el autoritarismo. “Aun así, lo que hacemos sigue mereciendo la pena. Aunque solo sea para dejar el testimonio a las generaciones futuras para que entiendan mejor qué demonios pasó en nuestros tiempos”, dijo Dada. “Así no quedarán las mentiras”. 

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