España vaciada
Viaje a un tiempo sin móvil: Cerro Cauro, la pedanía de Granada sin cobertura

Por más que consulten sus teléfonos, los vecinos no tienen cobertura

Álvaro López

Cerro Cauro (Granada) —

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Hace tiempo que los mapas en papel dieron paso a los digitales. A poco que alguien esté familiarizado con el siglo en el que vivimos, habrá utilizado alguno para ubicarse. El problema es que si deciden hacer esto en Cerro Cauro (Granada), un lugar que define perfectamente lo que es la España olvidada, más les valdría llevar un mapa físico porque allí no iban a tener forma de utilizarlo: no hay cobertura móvil y nunca la ha habido. Década y media después de haber intentado instalar la primera antena de telefonía, las dudas de entonces por si las ondas generaban problemas de salud hacen que hoy los vecinos vivan una vida más propia del siglo anterior.

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El Ayuntamiento de Colomera, al que pertenece esta pequeña pedanía de unos 200 habitantes, dice que en menos de tres meses los vecinos podrán utilizar WhatsApp en plena calle, pero allí pocos se lo creen. En Cerro Cauro han aprendido a vivir sin móviles y hay algunos que casi prefieren que esta tecnología no llegue. La población, enteramente dedicada a los olivares, se resigna a hacer uso de los teléfonos fijos para mantenerse en contacto con el mundo exterior porque en esta localidad el tiempo se detuvo hace quince años.

Entonces, Cerro Cauro estuvo más cerca que nunca de tener su primera antena de telefonía móvil, pero los vecinos se opusieron mayoritariamente. Este medio ha visitado la pedanía para conocer qué pasó y qué consecuencias ha tenido su desconexión telefónica. Y nada más llegar a la localidad, un pastor belga avanza lo que es un recorrido por un entorno muy diferente a lo conocido. El animal hace las veces de guardián observando con cierto desdén nuestra presencia, dispuesto a no moverse sin miedo a ser atropellado. Aquí la vida se vive a sorbos pequeños y la bienvenida lo demuestra.

Las calles desiertas dan cobijo a la única parada de autobús de un pueblo en el que ni siquiera esta infraestructura es útil. Sus rejillas en el techo le invalidan como cobijo para el agua y no dan sombra cuando el sol arrecia, por lo que su presencia sirve más de punto de interés de nuestro mapa físico para visitar Cerro Cauro, que de utilidad para los lugareños. En ese preciso momento, Ricardo, el panadero de Colomera que hace el reparto diario, se detiene para confirmar que, en efecto, nuestro móvil no se ha averiado, sino que no hay cobertura móvil. “Hace como 15 años que los vecinos se negaron a que les pusieran una antena en el pueblo y te puedes imaginar”.

Un problema de salud

A pocos metros de allí, Ricardo limpia una moto y observa con curiosidad nuestra visita. No son habituales en Cerro Cauro. Él, a sus 37 años, recuerda cómo en 2008 trataron de instalar un repetidor de telefonía móvil en uno de los terrenos que pertenecen al Ayuntamiento de Colomera. “Estaba muy cerca de muchas casas y la gente se negó por miedo a que las ondas sean peligrosas para la salud”. Desde entonces, dice, “se han ofrecido alternativas e incluso ha habido vecinos que han ofrecido sus terrenos para que pongan allí la antena, pero no se ha hecho nada”.

El propio Ricardo nos guía calle abajo para mostrarnos las bondades de un Cerro Cauro al que sus vecinos sienten como un lugar olvidado. Tendido eléctrico propio de zonas deprimidas, señalización inexistente, asfalto en mal estado o aceras que hace tiempo que vivieron mejores momentos acompañan un cóctel que hace de la sencilla vida vecinal toda una apuesta por el amor hacia un lugar. Sergio, Desiderio y Jaime son tres de los lugareños que pueden dar fe de ello. Los tres, junto a otro grupo de personas, suelen estar en el único sitio en el que, a veces, si la suerte y las comunicaciones lo permiten, la cobertura aparece.

Se trata de un banco situado en una de las zonas más altas de Cerro Cauro en el que estas personas se reúnen para hablar de sus labores y comentar sobre la vida sin que ninguna notificación en sus teléfonos móviles les interrumpa. Como no hay cobertura, aquí las conversaciones fluyen con más naturalidad. “El Ayuntamiento de Colomera se ha olvidado de nosotros. Es verdad que en su momento pedimos que no nos pusieran la antena por cuestiones de salud, pero ya han pasado muchos años y seguimos igual”, denuncia este improvisado comité de bienvenida.

Una larga lista de molestias

La suma de inconvenientes que acumulan por no tener telefonía móvil es amplia. Para empezar, si tienen alguna emergencia, han de acudir a casa a llamar desde allí a través de la línea fija, algo que se complica teniendo en cuenta que la mayoría de los vecinos trabajan en el campo. Como no tienen cobertura, los autónomos que trabajan en el pueblo y que han de cobrar sus facturas por su labor en el campo no pueden hacerlo mediante datáfonos porque no funcionan. “Han venido varias veces a instalar alarmas en las casas y se han tenido que ir cuando ya estaba todo puesto porque sin cobertura móvil no funcionan”. Por otra parte, el ambulatorio de este lugar atiende lunes y miércoles, por lo que el resto de días la atención sanitaria se hace por teléfono. “Si tenemos cita ese día no podemos salir a la calle porque nos llaman al fijo y a veces perdemos una jornada entera de trabajo”, explican los vecinos.

Además, Cerro Cauro cuenta con una casa rural que regala de vez en cuando anécdotas a los lugareños. Desiderio, uno de los vecinos apostados en el banco, dice entre risas que “a veces vienen los turistas y no encuentran la casa porque no tienen forma de buscarla y acaban preguntándonos”. En otras ocasiones, se encuentran con ellos deambulando por la pedanía tras excursiones en las que no logran dar con la ubicación exacta de la vivienda en la que se alojan. “Nosotros somos gente de campo y estamos acostumbrados, pero nos suele pasar que venga gente pidiendo ayuda porque se han perdido”. De hecho, como el problema de la cobertura está en el casco urbano, se da la paradoja de que es más fácil tener telefonía móvil en pleno campo que en la propia localidad.

Paradojas

“Así es muy difícil que la gente joven se quiera quedar en estos sitios y apostar por una vida”, lamenta Raúl. Como las conexiones por carretera tampoco son buenas, asume que se encuentran “aislados” sin que nadie parezca querer resolver sus demandas. Ni siquiera les queda un bar en el pueblo porque el que había ya se ha cerrado. Otra paradoja más teniendo en cuenta que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay un bar por cada 175 habitantes, que es más o menos la proporción que corresponde a Cerro Cauro. Aunque si hay algo paradójico es que las compañías de telefonía móvil llamen a las casas para ofrecer sus ofertas. “Nos han llamado muchas veces porque como pertenecemos a Colomera dicen que allí la cobertura sí funciona; les explicamos que no es así, pero insisten y llega un punto en el que nos enfadamos por tanta insistencia”, asegura Desiderio.

El Ayuntamiento de Colomera reconoce el problema de esta pedanía, pero dice estar trabajando para que Movistar lleve su infraestructura hasta allí antes de la próxima primavera. “Hay un proyecto aprobado que cuesta 13.000 euros y que ni siquiera supone instalar una antena, sino un pequeño cuadro telefónico en una vivienda propiedad del Consistorio”. A diferencia de lo que ocurrió en 2008, la inversión de entonces ascendía a los 70.000 euros y obligaba a la construcción de una antena que ahora no sería necesaria. “La tecnología ha avanzado en varios sentidos, lo que nos viene bien para que ahora sea más barato y menos dañino visualmente para los vecinos”. No obstante, desde el Ayuntamiento mantienen la cautela por si los lugareños vuelven a oponerse a la instalación alegando cuestiones de salud.

No obstante, si el Ministerio de Ciencia concede su permiso al plan, la telefonía móvil será una realidad en Cerro Cauro, a pesar de las reservas de algunos vecinos que no terminan de creérselo. Además, pretenden aprovechar la instalación de esta tecnología para reformar la plaza en la que se ubicaría, muy próxima al edificio de usos múltiples de esta localidad. Por otra parte, el Ayuntamiento pretende invertir 80.000 euros en mejorar las carreteras y dotar de mejor calidad de vida a la pedanía. “Lo que pasa es que pueblos como el nuestro vivimos de las subvenciones y la burocracia hace que todo tarde más”.

Desde Colomera, niegan que Cerro Cauro sea una zona abandonada. “Hacemos todo lo que es posible para mejorar la zona”. Sí confiesan que hay cierta sensación de que desde este lugar ya hay “malestar con el Ayuntamiento pase lo que pase y puede ser por una cuestión de siglas políticas”. En Colomera gobierna el PSOE y la mayoría de vecinos de Cerro Cauro entrevistados se consideran del PP, aunque desligan su malestar de esa cuestión: “Siempre se nos han prometido muchas cosas que no se cumplen”.

Y hasta que no haya cobertura en sus móviles, esta historia tampoco se la creerán. De momento, las charlas siguen reunidas en torno al mismo banco y la vida sigue siendo la misma que la que tenían hace dos décadas. Hasta el punto de que cuando este medio se marcha de la zona, en nuestro vehículo vuelven a llegar notificaciones y la música vuelve a sonar en Spotify. Acabamos de salir de todo un viaje en el tiempo.

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