El “extraño” apoyo de Génova al presidente del PP de Almonte, antiguo militante andalucista

El ahora presidente local del PP en Almonte, a la izquierda, en un acto con Pilar González, Cañamero o Sánchez Gordillo.

Hace unos días, el Partido Popular de la localidad onubense de Almonte elegía a su nuevo presidente. Se llama Miguel Ángel Jiménez, y no pasaría de ser un cargo más de este partido en cualquiera de los 9.000 municipios españoles si no fuera por algunas circunstancias que le rodean, como su pasado codo con codo con políticos como Pilar González, Diego Cañamero o Sánchez Gordillo, en las antípodas ideológicas del PP, o el inusitado apoyo que ha recibido desde Génova, con doble visita, una a través de vídeo, del secretario general, Teodoro García Egea.

Nadie sabe explicar en el Partido Popular de la provincia de Huelva por qué ha recibido tanto apoyo del equipo de Casado para convertirse en presidente local. “Si no eres capaz de contestar tú mismo a esa pregunta, aquí tampoco”, dice a elDiario.es/andalucia una fuente del PP onubense, que no sabe decir ni explicar por qué Madrid se ha implicado tanto en este pueblo en concreto. En Génova en realidad tampoco explican los motivos, informa Aitor Rivero.

El caso es que el que fuese responsable de Juventudes Andalucistas ahora es responsable del PP de este municipio, donde los populares solo tienen 3 de sus 21 concejales, y en el que se habían puesto las miras para intentar recortar votos en la comarca al PSOE en 2023 y hacerse por fin con la Diputación provincial, en manos socialistas desde siempre.

Reticencias en el regional

Fuentes del PP de Huelva aseguran que a finales de diciembre, en la agenda de Pablo Casado estaba acudir al congreso del PP de Almonte. Ya entonces sonaba en Huelva “extraño” ese apoyo, pero también que en la sede provincial de los populares nada se supiese sobre el proceso para que Jiménez llegase a controlar el partido en este pueblo. Solo el contagio de Covid del líder de los populares y el reajuste posterior de su agenda hizo que tuviese que tirar de su número 2. Y todo tan precipitado que García Egea intervino por videoconferencia, pero ya anunciando que visitaría el pueblo muy pronto, como explican fuentes del PP provincial. 

La visita se produjo el viernes a donde llegó a la localidad junto a la secretaria general del PP de Andalucía, Loles López y el presidente del PP de Huelva, Manuel Andrés González. La excusa es una reunión con la junta directiva de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño y una visita a la Iglesia de la Asunción, donde se encuentra la Virgen del Rocío. Juan Manuel Moreno ni se ha planteado formar parte de esta visita, aseguran desde el PP regional.

Desde el PP andaluz se evita usar la palabra “sectario” al referirse a Jiménez, pero se considera que su perfil no es ni mucho menos adecuado para intentar hacer daño en las urnas en el pueblo. Él, aparentemente ajeno a todo esto, nada y guarda la ropa y en su discurso de agradecimiento por el apoyo recibido se refirió directamente al secretario de organización nacional, Alberto Casero, y agradeció su apoyo a cargos como Loles López, que solo asistió al congreso local al principio, pero se ausentó antes de su discurso.

“Un tío moderado”

Las reservas que se muestran en el PP andaluz no son tales en el entorno del propio Jiménez. “Es un tío moderado, al que le da igual que haya peleas entre Madrid y Andalucía, porque tiene claro que, en Almonte, o se trabaja bien ya o el partido no cogerá ni un voto en las municipales”, explican fuentes del PP almonteño.

El ahora presidente local, en sus redes sociales, mantiene esa moderación gramatical, pero con mensajes para leer entre líneas, como el agradecimiento “a todas las personas del Partido Popular llegadas desde tantos sitios de la provincia y de nuestro país, porque su respaldo es vital para tomar impulso y afrontar el reto con más fuerza”. Aunque el PP de Almonte depende directamente del provincial, el presidente, Manuel Andrés González, no tiene protagonismo en sus palabras, en las que da las gracias “a todas esas personas que sin tener nada que ver con el proyecto, dejaron a un lado el qué dirán de forma valiente y decidida para acompañarnos (…) Tenemos que convencerlas con hechos, con un discurso sosegado y coherente, con un proyecto que los esperance tanto como lo estamos nosotros”. 

Se refiere también a “las tensiones de los últimos días, los preparativos, el estrés propio de estas situaciones”, y asienta una frase para analizar: “Saben que no hay en mí ni un ápice de sectarismo”.

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