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¿A quién le importan las elecciones en la pequeña Finlandia?: los finlandeses de Fuengirola ignoran los comicios

Paseo marítimo de Fuengirola | N.C.

Néstor Cenizo

El domingo se ha levantado ideal en Fuengirola. La brisa desaparece a mediodía y es el día ideal para sentarse en una terraza, ir a la playa o, incluso, ir a votar. La elección de la nutrida colonia de finlandeses de este pueblo de la Costa del Sol es clara: playa y terraza.

De la decena de finlandeses consultados, ninguno ha sabido dar el nombre de un candidato, y varios ni sabían que hoy se celebran elecciones generales en España. Al fin y al cabo, no pueden votar. Tampoco les interesa demasiado hablar de la política española. Menos aún del hecho de que las recientes elecciones generales en su país han consolidado el ascenso de un partido de extrema derecha, Verdaderos Finlandeses, cuyo discurso recuerda al de Vox.

- No comments. Olvida – zanja un hombre corpulento sentado en la kahvila/cafetería Thelan Pullapuoti, cuando le preguntamos por las elecciones de hoy. Y acompaña su frase con un gesto de manos. “Hasta aquí”, viene a decir.

Su respuesta, nada más bajar de la estación de Los Boliches, marca la línea: los finlandeses no quieren o no pueden hablar de política española. Es sabido que son por lo general gente seria, poco amigos de la cháchara; menos aún política, menos aún con un desconocido.

Camino del paseo marítimo, un finlandés (chanclas, calcetines y las toallas en una bolsa de supermercado de las que aguantan casi todo) se encoge de hombros. No habla español ni inglés. Por poco no habla, en general. Poco después, otro huye. ¿Por qué van a hablar de unas elecciones en las que creen que no se juegan nada?

Más de 5.000 finlandeses empadronados en Fuengirola

El barrio de Los Pacos es el epicentro de lo que se conoce como la Pequeña Finlandia. Lo inauguró en los 70 Teuvo “Teukka” Hakulinen con la idea de traer deportistas de élite finlandeses durante el invierno. Desde entonces, muchos consideran a este pueblo su provincia más meridional. En Fuengirola hay un par de periódicos en suomi y se puede encontrar cualquier producto del país nórdico. El centro del barrio es la Plaza Suomi, a la que se llega bajando la Avenida Finlandia. Aquí los negocios se anuncian en español y en suomi: una panadería-leipomo, una ferretería-rautakauppa y una clínica de fisioterapia-kuntoutus. 

“No sé nada, tampoco que había elecciones”, responde Martina, junto a la iglesia finlandesa. Ella y su amiga Virpi son unas treinteañeras listas para un día de playa. Nada de elecciones: aunque viven a tiempo completo en España, no conocen el nombre de ninguno de los candidatos. Tampoco el del presidente del Gobierno, aunque Virpi dice que sí reconocería su foto. Mientras desmenuzan en suomi la pregunta del periodista (y la respuesta), se filtra un nombre: Ana Mula. Es la alcaldesa de Fuengirola. A ella, dicen, sí la conocen.

Como otros ciudadanos comunitarios, no pueden votar en las elecciones generales, pero sí en las municipales. Los partidos locales suelen incluir candidatos finlandeses, porque su fuerza electoral es notable. En 2016, 6.489 de los 11.108 finlandeses censados en España en 2016 residían en la provincia de Málaga. De ellos, 5.213 estaban empadronados en Fuengirola, según el ayuntamiento. Se cree que en Fuengirola viven a tiempo parcial otros 10.000, de unos 20.000 en la Costa del Sol.

Para ellos, la temporada ideal es el otoño y el invierno, y a estas alturas del año muchos han empezado a regresar a su país. Así nos lo explican en la Iglesia Turística Finlandesa, donde hay un calendario de Ana Mula (PP) sobre el mostrador. El pastor, que fue piloto de aeroplano en la línea Málaga-Melilla y grabó un disco de country góspel, está de viaje y esta mañana no hay misa para finlandeses.

No muy lejos de la Iglesia, Christer Degerholb da algo parecido a una opinión. Él es del PP, nos dice. Su mujer Soile no comenta. Tampoco cuando se le pregunta por las recientes elecciones al Parlamento finlandés. “Ahora tenemos un partido parecido a Vox”, dice él. Pero cuando se le pregunta por qué es parecido, se encoge de hombros. Prefiere no hablar.

El auge de Verdaderos Finlandeses

Los finlandeses tienen su propia ultraderecha en auge. Hace apenas quince días Verdaderos Finlandeses rozó la victoria electoral, con el 17,5% de los votos y 39 escaños, por el 17,7% y 40 escaños de los socialistas, vencedores por un pelo. Unos 6.000 votos separaron a la ultraderecha del partido más votado. Ni ellos esperaban un resultado así, según reconoció Jussi Halla-aho, eurodiputado y líder de la formación. En 2012 fue multado por el Tribunal Supremo por vincular el islam con la pedofilia y a los somalíes con el robo, según Reuters. El País señalaba hace poco que la multa fue por por interrumpir en un servicio religioso y por altercados contra los musulmanes. Hoy es el político más popular del país.

Las trayectorias de Vox y Verdaderos Finlandeses difieren hasta ahora en un rasgo esencial: Verdaderos Finlandeses tiene experiencia de Gobierno, del que formó parte hasta 2017. La llegada de Halla-aho escoró el partido hacia la extrema derecha y lo impregnó de un discurso euroescéptico y muy duro con la inmigración. En las siguientes elecciones, las del 15 de abril, le fue muy bien.

Hay que recurrir a persona interpuesta para conocer la opinión de un finlandés sobre este fenómeno. “Él opina que el auge de Verdaderos Finlandeses es un error”, dice Carmen. Se refiere a su novio, que tiene 67 años y ahora está en Finlandia. Él suele definirse como de centro. Ella, en cambio, lo ve de centro-derecha. “Es muy conservador, pero ahora está abriendo los ojos. Dice que hablando conmigo se ha dado cuenta de que era muy antiguo”, explica la mujer, que advierte de que en política española, él la escucha a ella.

Carmen sí ha comprobado que a su novio, sus primos y sus amigos, con los que ha compartido un viaje reciente, les preocupa y sorprende la cuestión de Cataluña: “Para ellos es estúpido”. Aún no han podido comentar a fondo los resultados en Finlandia.

Ya a pleno sol del mediodía, una pareja danesa se achicharra bajo el sol en el paseo marítimo. Daneses, visto lo visto, nos vale. “Hemos visto que esta vez hay candidatos más jóvenes, aunque no los conocemos. Esperamos lo mejor para los españoles”. Algo es algo.

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