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Moreno se abre a un pacto “inédito” con Espadas para blindar la estabilidad de Andalucía “gobierne PP o PSOE”

El presidente andaluz y líder del PP, Juan Manuel Moreno, recibe la propuesta de Presupuestos del líder socialista de la oposición, Juan Espadas, este viernes en el Palacio de San Telmo de Sevilla.

Daniel Cela


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La legislatura andaluza acaba de saltarse el guión preescrito por la gran mayoría de las crónicas políticas hasta la fecha, sobre todo las que se firman desde Madrid, y llevan meses augurando un adelanto electoral inminente en Andalucía. Han sido estos dos partidos, incapaces de llegar a acuerdos básicos de entendimiento en el Congreso –como reformar los órganos judiciales según mandata la Constitución–, quienes han iniciado, este viernes en el Palacio de San Telmo de Sevilla –sede de la Junta de Andalucía– un acercamiento político “inédito”, “histórico”, en palabras de sus protagonistas.

El presidente de la Junta y líder andaluz del PP, Juan Manuel Moreno, se ha reunido con los portavoces de todos los grupos parlamentarios para sondear la posibilidad de un acuerdo necesario para sacar adelante los Presupuestos de 2022, ya que gobierna en minoría junto a Ciudadanos. Es la tercera ronda que hace en este mandato –una por cada uno de los presupuestos aprobados gracias al apoyo de Vox, su socio de legislatura–, pero esta vez es diferente. El nuevo secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, ha virado 180 grados la estrategia de oposición que venía haciendo su antecesora, la ex presidenta Susana Díaz, y ha ofrecido a Moreno una alianza “histórica” PP–PSOE que trasciende la negociación de las cuentas del año que viene, y busca dar estabilidad política a Andalucía en temas clave (sanidad, educación, fondos europeos...). El dirigente popular ha recogido el guante.

El camino que han iniciado Moreno y Espadas está lleno de piedras difíciles de sortear, pero la trayectoria política de ambos dirigentes aporta cierta credibilidad al nuevo escenario. Moreno, como líder de la oposición al último Gobierno de Susana Díaz, apoyó la reforma del modelo de financiación pactada previamente por PSOE, Podemos e IU, a contracorriente de su partido y del entonces Gobierno de Mariano Rajoy. Espadas ha gobernado en minoría el Ayuntamiento de Sevilla y pactado con la oposición siete presupuestos municipales, incluido uno con el PP, que se abstuvo en las cuentas de hace dos años.

No se trata sólo de pactar los Presupuestos de 2022 entre la Junta y el principal partido de la oposición, enfriando la hipótesis del adelanto electoral en primavera, sino de firmar “un acuerdo político” de más alcance que garantice “la estabilidad para Andalucía para los próximos años”: los proyectos estratégicos que se van a financiar con los fondos europeos Next Generation, base para la recuperación económica post–covid; o la equiparación salarial de médicos y profesores andaluces con la media nacional, una promesa del anterior Gobierno socialista –“que incumplimos”, recuerda Espadas– y del programa electoral del PP.

“Comparto la reflexión del líder del PSOE–A: estos acuerdos tienen un impacto que no se limitan al Presupuesto de 2022. La equiparación salarial no es asumible en un solo presupuesto, pero si el compromiso lo asumen PP y PSOE, estamos transmitiendo una sensación de estabilidad clara en Andalucía, porque o gobierna uno o gobernará el otro”, ha advertido el portavoz de los populares en el Parlamento, José Antonio Nieto, tras hablarlo con Moreno.

La reunión entre el presidente andaluz y Espadas se ha prolongado casi dos horas; la que ha mantenido luego con el portavoz de Vox ha durado diez minutos. El socialista llevaba consigo un documento de trabajo con una envolvente financiera –líneas estratégicas de gastos e ingresos– y los principales ejes de inversión que quiere negociar con Moreno. “Si hay acuerdo, debe ser de inicio, para orientar luego la negociación posterior”, ha advertido Espadas. El PSOE no ha aclarado si ese pacto con el PP se va a traducir en un voto afirmativo al Presupuesto de la Junta, o una abstención que permita a Moreno sacar sus cuentas, pero con un grado de menor implicación por parte de los socialistas. “Eso va a depender de que la negociación alcance un nivel óptimo o razonable”, ha apuntado.

El calendario para la tramitación de las cuentas de 2022 ya está en marcha. El consejero de Hacienda, Juan Bravo, debe llevar el anteproyecto de ley de Presupuestos al Consejo de Gobierno antes del 31 de octubre, según establece la ley, aunque el propio Bravo admite que este año “van con retraso” como consecuencia de la pandemia. El portavoz popular admite que la envolvente financiera que Espadas le ha llevado a Moreno es un buen punto de partida –“las aportaciones que se han realizado nos parece que son en gran medida o en la práctica totalidad sensatas”– y ha destacado “muchas coincidencias” en las políticas clave: sanidad, educación y política social.

Este nuevo escenario es tan marciano, en términos electorales, que en el PSOE y en el PP andaluz reina una mezcla de sensaciones raras: “vértigo”, “sorpresa”, “extrañamiento”, “curiosidad”, “escepticismo”, “oportunidad”... ¿Qué gana Espadas con esto? “Tiempo y visibilidad, porque es un candidato a la Presidencia de la Junta poco conocido y que necesita un año para resituar políticamente al PSOE antes de las elecciones”, dicen fuentes populares. ¿Y qué gana Moreno con esto? “Un pacto de esta magnitud tiene proyección nacional, afianza a Moreno como referente moderado del PP, apuntala su perfil centrista, que es donde se librará la batalla electoral andaluza, y le permite marcar distancias con Vox”, avisan fuentes socialistas.

“¿Vas en serio?”

Los dos dirigentes, escépticos, se han tentado la ropa durante la reunión. “¿Vas en serio con lo de agotar la legislatura?”; “¿Vas en serio con apoyarme los últimos Presupuestos del mandato?”, han trasladado socialistas y populares sobre el inicio de la reunión. Ambos partidos coinciden en que el primer encuentro ha sido “positivo” y “valioso”. La semana que viene podría tener lugar la segunda reunión, más técnica. Espadas ha esgrimido un optimismo notable. “Esta reunión es un hito en términos políticos”, ha dicho, tras subrayar que se trata de “decidir si la legislatura está agotada o si el año que queda lo utilizamos para encauzar la recuperación económica”.

La diferencia entre aprobar un nuevo Presupuesto o prorrogar el actual, ha dicho, supone una variación de un 1% en el PIB regional. “Lo mejor para los andaluces no es lo mejor para el PSOE. Si ambos pensamos en los intereses de Andalucía, PP y PSOE debemos dejar de pensar en nuestros partidos y llegar un pacto de Estado. Le haremos un gran favor a la política española”, dice el líder socialista, que asegura que la dirección nacional no le marca el paso, ni le ha preguntado. “Yo no negocio nada con las manos atadas”, advierte.

El diálogo entre PP y PSOE tiene en frente el muro de la confrontación permanente entre la Junta y el Gobierno de Pedro Sánchez. Los litigios más comunes giran en torno a la “infrafinanciación” de Andalucía y la falta de definición de los fondos europeos Next Generation. En ambos casos, Moreno demanda a Espadas que haga valer su influencia, como líder de la federación más numerosa del PSOE, ante Sánchez, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la de Economía, Nadia Calviño. El socialista ha propuesto “seleccionar de manera conjunta una estrategia de gestión de los fondos europeos”. “El Gobierno andaluz por sí mismo no va a tener capacidad de negociar solo, hará bien en tenernos como aliados, seremos más fuertes en esa negociación”, afirma.

Antes de marcharse, ha reiterado ante la prensa su optimismo: “Me voy con la sensación de que es posible el acuerdo. Si fuese un acuerdo político entre PSOE y PP sería muy importante para Andalucía y significaría que se puede hacer otra política, un acuerdo de Estado entre los dos grandes partidos para avanzar en la recuperación económica”. El portavoz del PP ha comparecido justo después con un discurso coincidente, sin apenas aristas. “Hay razones para pensar que este acuerdo se podría concretar en el Presupuesto de 2022. Hemos visto una actitud en el PSOE inédita hasta ahora (...) Nosotros vamos a ser lealmente exigentes. No queremos ninguna guerra, ni siquiera un debate preventivo que genere tensión”, ha dicho Nieto. Luego ha apostillado: “Ellos van en serio y el presidente va en serio”.

Vox y Unidas Podemos

El giro de guión lo ha completado Vox, el partido de extrema derecha que ha participado y sostenido al Gobierno de Moreno hasta hace poco –apoyando los últimos tres presupuestos autonómicos–. Su portavoz, Manuel Gavira, ha confirmado que su formación ha desconectado definitivamente con la Junta, y que ni siquiera acudirá a las reuniones de seguimiento del pacto firmado por PP, Ciudadanos y Vox al inicio de la legislatura. “El PP ha traicionado a los andaluces, el PSOE sólo quiere blanquearse y ganar tiempo antes de las elecciones, nosotros no negociaremos más por separado, a partir de ahora todo en el Parlamento”, afirma Gavira.

El eco de la negociación previa PP–PSOE, reanimando el estado anímico del bipartidismo clásico, ha opacado algo la intervención del resto de grupos, que se han ajustado más en sus intervenciones a un perfil protocolario. Los coportavoces de Unidas Podemos por Andalucía, el líder andaluz de IU, Toni Valero, y la de Podemos, Martina Velarde, también han defendido la necesidad del diálogo entre fuerzas de distinto espectro, y la oportunidad de la recuperación económica, aunque su perspectiva es más dura que la esbozada por Espadas: “Para entendernos, Moreno debe salir de su enclaustramiento neoliberal y dar un giro de 180 grados a la políticas públicas de la Junta”, dice Valero.

La portavoz parlamentaria de Ciudadanos, Teresa Pardo, ha ignorado la armonía mutua que han esgrimido PP y PSOE y se ha mostrado mucho más escéptica que sus compañeros de Gobierno: “Tengo mis dudas de si Espadas está con la camiseta de Andalucía o con la del PSOE”, ha dicho, tras defender que haya “un presupuesto por unanimidad”.

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