José Ignacio García, rector de la UNIA: “El plan de digitalizar la UNIA en cuatro años lo hemos tenido que hacer en cuatro meses”

Jose Ignacio García, rector de la UNIA

La UNIA, como toda la sociedad, se ha tenido que adaptar a un año con muchos cambios ¿Cómo ha sido este año?

Lo primero, ha sido un año más que complicado, en el que incluso hemos tenida alguna perdida, no directamente pero sí algún profesor cercano que ha perdido su vida. En términos académicos hemos tenido que cambiar el ritmo de una manera acelerada. En mi toma de posesión ya dije que quería culminar el paso a lo digital en la Universidad a lo largo de cuatro años, y lo hemos tenido que hacer ¡¡en 4 meses!!

Pero tras mucho trabajo, el 80 % de los cursos oficiales se ha impartido de manera virtual y con un éxito importante. Hemos concedido becas para que los alumnos pudieran unirase desde casa a los cursos. Les facilitamos la compra de ordenados portátiles y conexión a Internet. La demanda de alumnos se ha multiplicado por dos, ya que hay un 9 % este año de alumnos ya matriculados para el año que viene, y un 41,8 % de alumnos extranjeros, mientras que el año pasado era el 33. La mayoría son de Latinoamérica pero estamos creciendo en alumnos del Magreb. Ha sido todo un hito, porque me temía que la demanda exterior se nos iba a hundir.

Esta situación ha forzado de alguna manera la reflexión sobre la presencialidad en la universidad.

Por supuesto. Pero la universidad tiene que tener elementos importantes de presencialidad. Nosotros somos una universidad de postgrado, puede haber semipresencialidad, pero en el grado es fundamental la interacción entre alumnos y sobre todo con investigadores y profesores. Que un profesor interactúe con alumnos donde está investigando, eso no lo da una pantalla, y si hablamos de trabajos de fin de máster, la interacción profesor-alumno es imprescindible.

¿Ha superado la barrera la UNIA de tener oferta digital?

Actualmente, toda nuestra oferta está en digital. Hemos hechos hasta una cata de aceite online, pero si puede ser nos gustaría desde primavera recuperar la presencialidad. De nuestra nueva edición de curso de verano ya está la convocatoria, con plazo de presentación de ofertas hasta finales de enero, y aspiramos a que sean presenciales.

Este año, 14.000 asistentes a los cursos de verano lo fueron a través de la pantalla, algo que no pasaba ni en los mejores años de la UNIA, y eso no lo podemos perder. Tiene que seguir habiendo cursos semipresenciales, aunque no haga falta, entre comillas. Desde luego, aparte de los cursos presenciales, hay conferencias de mucha calidad que merecen la pena que se vean en Santiago de Cuba, Montevideo o Marrakech.

¿Qué aprendizaje se llevan? 

En realidad, hemos tenido que aprender todos a improvisar en una situación inédita. Y eso se lo estamos enseñando a los alumnos. Eso va a ser un valor añadido para ellos, porque es lo que van a hacer en el futuro en las empresas. Uno ya no va a una empresa a hacer una tarea concreta todos los días de su vida, se va a enfrentar a una realidad cambiante. Lo que está claro es que este año estamos haciendo cosas que han venido para quedarse, y es bueno que se queden. Aunque es verdad que algunos alumnos se quejan porque ha sido un lío de curso.

¿Cómo puede afectar a la UNIA la reforma de la universidades españolas que se está planteando?

Nos puede afectar de una forma positiva, porque la UNIA es una universidad que es solo de postgrado. La reforma del real decreto dice que las universidades deben tener grado y postgrado, y nosotros pedimos el reconocimiento de nuestra singularidad. Actualmente, la Menéndez Pelayo y nosotros somos únicas en España, y sería la primera vez que la singularidad de la UNIA quedase recogida en una norma nacional. No contemplo que no seamos capaces de llegar a un acuerdo.

La UNIA no tiene profesorado propio, ¿Se va a mantener ese status o aspira a que tenga un modelo de claustro como las demás universidades?

No, no. Nosotros no tenemos profesorado a tiempo completo, pero tenemos el mejor profesorado, el mejor de cada casa. Para montar programas lo hacemos con lo mejor del resto de universidades, por lo que ese profesorado firma un encargo docente con nosotros, que no tiene por qué ser de profesorado a tiempo completo.

Las universidades andaluzas se quejan de que no cuentan con fondos para investigación, y que su actividad se ve mermada por los recortes ¿en qué situación está la UNIA?

2020 ha sido un año complicado presupuestariamente, en el que hemos tenido que hacer uso de remanentes de tesorería no afectados. La transferencia prevista no recibida hemos tenido que cubrirla con los remanentes no afectados, pero estamos satisfechos de tener estos fondos y poder usarlos para invertir en proyectos como la restauración de la sede de Baeza o de la Casa del Guarda de La Rábida. Al final, no nos ha afectado, e incluso hemos recibido transferencia por gastos Covid. Hemos podido cubrir necesidades y hacer cosas que llevábamos años intentando hacer.

¿Cómo está condicionando la actual situación en la preparación de los cursos de verano de 2021?

Este año, si no pasa nada, que no va a pasar, lanzaremos por fin nuestros dos programas de máster dual de formación en alternancia con la empresa. Si me voy de este despacho habiendo montado ese programa con empresas como Amazon, Bidafarma, Decathlon, Endesa…, para que se formen en nuestras aulas y en estas empresas, para mí sería espectacular. Serían los primeros en Andalucía. Esta formación dual universitaria de posgrado solo lo hay en el País Vasco, con lo que seríamos los primeros en montar formación dual en la Comunidad, con las universidades de Granada, Cádiz, Málaga, Sevilla y Almería.

¿Cuáles son los planes de futuro inmediatos?

Aparte de seguir ampliando nuestro catálogo de másters, queremos crecer en alumnado. Hay en torno a 1.000 alumnos estables y queremos crecer. Me gustaría ir creciendo y superando los 2.000 al terminar mi mandato. Eso, aparte de crecer en la oferta, y el año que viene saldremos con cuatro títulos nuevos. Uno de los objetivos es crecer mucho en el entorno de la biomedicina, no solo por la pandemia. Es algo que en el futuro se va a demandar.

Y no olvidamos que hay una labor muy importante como es la buena investigación que se hace en Andalucía. No hacemos investigación, pero podemos apoyarla, y queremos, a través de premios, de becas, creando la ‘UNIA Academia’, una convocatoria para que los mejores investigadores que hay en Andalucía tengan un apoyo a la difusión de su investigación puntera, y también para atraer a personal investigador a la región. Si los que están fuera ven que en Andalucía se les apoya, será un incentivo.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de este año?

En abril y mayo, con las residencia llenas. Había confinados 60 alumnos en La Rábida y 30 en Baeza. Estaban con el comedor cerrado y habitaciones cerradas. Incluso había una mujer embarazada en La Rábida. Hemos pasado dos meses de abril-mayo muy difíciles. Había que buscar cómo darles comida, cómo ayudarles si había problemas sanitarios. Estaban en habitaciones sin televisión, con internet, estudiando, haciendo sus masters, pero nosotros estábamos en casa, y ellos allí. En La Rábida, de 50, nos quedamos con 30, y a 20 les pagamos el billete de vuelta a sus casas. En Baeza conseguimos billetes para algunos, y lo que hicimos fue ayudarles a alquilar pisos, porque la sede de Baeza la cerramos porque nos la pidieron desde la Consejería de Salud.

¿Y el mejor momento de 2020?

Puede que, precisamente cuando nació Victoria, la hija de esa chica peruana que estaba embarazada en La Rábida. Fue un gran momento cuando vimos la foto de la alumna con su hija en brazos. También, la apertura de curso en La Rábida por primera vez en 27 años, que nunca se había celebrado una apertura como esa.

Y por supuesto, Como colofón, la labor de todos los trabajadores de la UNIA que han estado como una piña para que todo funcione.

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22 de diciembre de 2020 - 20:20 h

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