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Crimenes bajo tierra durante 82 años que ven la luz: cuatro mujeres exhumadas en Biscarrués

Exhumación de restos de militantes de la CNT en el cementerio de Las Mártires.

Miguel Barluenga

Huesca —

El 18 de septiembre de 1936, un grupo de al menos 22 personas fueron apresadas por falangistas y guardias civiles en Murillo de Gállego. Entre ellos se encontraban cuatro mujeres que fueron asesinadas por los represores a las afueras de la vecina localidad de Biscarrués, como se conoce a partir de las investigaciones de Antonio Ubieto.

Recogidos sus cadáveres por vecinos del pueblo, fueron trasladados a una fosa del cementerio donde han permanecido durante 82 años. Hasta que hace unos meses se puso en marcha el proyecto para recuperar los restos de estas víctimas del fascismo. Los trabajos han sido promovidos por la Asociación para la Investigación y la Recuperación de la Memoria Democrática de Aragón (AIDOS), que centra sus objetivos en el estudio de la represión sobre la mujer durante la Guerra Civil y el franquismo, y subvencionados por el Gobierno de Aragón.

La historia de Felipa Larraz Beitia, Ramona Barba Marcuello, Antonia Larraz Giménez y Modesta Rasal Vera se ha mantenido sepultada todos estos años bajo dos metros de tierra, pero también oculta bajo el silencio y el miedo impuesto por la violencia y la represión de los cuarenta años de dictadura franquista.

Durante el pasado mes de septiembre se llevó a cabo la exhumación de los restos humanos de la fosa. Los trabajos fueron dirigidos por el arqueólogo Hugo Chautón, que cuenta con una amplia experiencia en proyectos similares, y ha tenido la colaboración de las integrantes de AIDOS y de los familiares de las víctimas, que en todo momento han mostrado su reconocimiento a la labor desarrollada y son también protagonistas directos de este relato que ahora ve la luz.

Actualmente se están realizando los estudios antropológicos de los restos exhumados, coordinados por el doctor José Ignacio Lorenzo, junto a las pruebas de identificación genética. En las próximas semanas está prevista la celebración de un acto de reconocimiento a las víctimas que incluirá la entrega de los restos a sus correspondientes familiares.

“Cada proceso de investigación, cada exhumación de cualquiera de los cientos de fosas comunes que aún se encuentran por cunetas y laderas, o en la tapia del cementerio de cualquier pueblo como Biscarrués, supone la recuperación de una pieza del rompecabezas que es nuestra historia reciente, compuesto por miles de pequeños relatos de sufrimiento y humillación, de asesinatos y torturas y cuya realidad permanece aún desconocida para muchos”, indicaba en una nota el Ayuntamiento de Biscarrués.

“Un joven incapaz de matar nada”

Unos pocos días después de la exhumación de los restos de Constantino Campo y tres persona más en el cementerio de Las Mártires de Huesca, entre el 7 y el 11 de octubre, se inició otro proceso para encontrar a Román Arnal Mur, natural de Angüés y fusilado en enero de 1937, solo unos meses después que su hermano José. Lo buscaba su hermano Martín, quien a punto de cumplir 97 años es un histórico militante del anarcosindicalismo altoaragonés y que se embarcó en este proyecto con la ayuda de varias asociaciones que velan por la memoria histórica, el Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca y la supervisión del arquéologo Javier Ruiz.

“Aquí, a pesar de alguna indicación que se nos ha hecho en contra -comentaba Martín- están enterrados quince angüesinos”. Y enumeró las tres sacas de cinco víctimas cada una, las fechas de los asesinatos y las circunstancias. “Y aquí está mi hermano Román, un joven incapaz de matar nada. Aún me acuerdo que al ver un ratón salir corriendo en el campo, impedía que nadie le hiciera daño, porque tenía vida...”, añadió.

Como resulta habitual en las exhumaciones de las fosas comunes, aparecieron los restos de cuatro personas más que se deberán cotejar con los análisis de ADN de sus familiares. Con la identificación documental confirmada, se trataría de Román Arnal Mur y de Ramón Bonet Buil, Fabián Alsina Soliva, Miguel Cardiel Huguet y Manuel Gallo Brusau. Todos ellos nacidos en Angüés y militantes de la CNT. La aparición de más huesos invita a un futuro proyecto. Mientras, Martín siguió el desarrollo de los acontecimientos durante buena parte de la jornada, simplemente mirando de manera fija los restos, quizás pretendiendo adivinar en la forma de los cráneos algún rasgo familiar.

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