Solo uno de cada siete jóvenes aragoneses vive fuera del hogar familiar: la emancipación cae a mínimos históricos
La juventud aragonesa se enfrenta a su gran bloqueo: emanciparse. Solo uno de cada siete jóvenes vive fuera del hogar familiar, según el estudio 'GenZ 2035: Futuro en construcción', elaborado por el Grupo de Investigación Sociedad, Creatividad e Incertidumbre (GISCI) de la Universidad de Zaragoza para la Fundación Basilio Paraíso. La tasa de emancipación juvenil ha caído hasta el 14,6%, su nivel más bajo en décadas y por debajo de la media española (14,8%). Entre los jóvenes de 30 a 34 años, el porcentaje se reduce al 71,4%, siete puntos menos que hace diez años.
El informe, basado en 900 entrevistas, dibuja una radiografía detallada de los jóvenes aragoneses de entre 16 y 35 años. Una generación “más formada, diversa y consciente que nunca”, pero que tropieza con las barreras materiales para construir su propio proyecto vital. “¿Cómo es y cómo piensa la generación que liderará Aragón en los próximos años? Este estudio arroja mucha luz sobre el tema y deja ver cuáles serán los nuevos desafíos”, ha señalado durante la presentación el presidente de la Fundación Basilio Paraíso, Jorge Villarroya.
Más del 90% de los jóvenes encuestados identifica el precio de la vivienda y los salarios insuficientes como los principales motivos que impiden su independencia. Aunque el 87% sueña con tener su propio hogar, solo la mitad cree que podrá comprar vivienda antes de 2035, y apenas un 33% de los mayores de 30 años considera probable tener hijos. “La política de vivienda, en su sentido más amplio, se convierte en la piedra angular del futuro juvenil de Aragón”, advierte el informe.
Formación y empleo: más cualificación, pero sueldos ajustados
El estudio muestra una generación con más formación y menos paro —la tasa juvenil ha bajado al 13,9%, el nivel más bajo en años—, pero aún con salarios que no permiten independizarse. El ingreso medio de los menores de 25 años ronda los 15.000 euros anuales, insuficiente para acceder al mercado inmobiliario.
Los jóvenes valoran la educación como vía de progreso (un 76,6% cree que “abrir puertas”), aunque dos de cada tres opinan que el sistema educativo no prepara para el mundo laboral. La Formación Profesional se consolida como la opción más útil (85%), por delante de la universidad (59%), reflejando un cambio cultural hacia la utilidad práctica.
Aun así, la revolución tecnológica genera inquietud: tres de cada cuatro jóvenes temen perder su empleo por la automatización y dos de cada tres creen que sus estudios pueden quedar obsoletos por la inteligencia artificial.
Valores: bienestar, igualdad y sentido vital
Más allá del empleo, el informe refleja un cambio de prioridades. Los jóvenes aragoneses no miden el éxito en dinero o poder, sino en bienestar integral: salud, familia, vivienda y trabajo son sus grandes metas vitales, seguidas por la pareja y la amistad. La salud mental y el equilibrio emocional emergen como valores centrales, y las mujeres destacan por su sensibilidad hacia la igualdad y la corresponsabilidad.
Aunque la democracia sigue siendo el sistema preferido (58,4%), crece la distancia con la política institucional. La mayoría percibe que la sociedad será más individualista, pero también más diversa y abierta a la convivencia.
“Una generación en tránsito”
Para Villarroya, las conclusiones del informe invitan a una reflexión colectiva: “Esta generación no está perdida; está en tránsito. Es más consciente, más colaborativa y dispuesta a reinventar sus caminos”, subrayó.
La Fundación Basilio Paraíso propone impulsar una Agenda Aragonesa para la Juventud, un Programa Integral de Vivienda y Emancipación Juvenil y una Estrategia de Salud y Bienestar que refuercen el arraigo territorial y las oportunidades de vida digna. “Nos corresponde escuchar su voz y construir un Aragón que les ofrezca motivos para quedarse, crecer y liderar”, añadió Villarroya.
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