El Ciclo de Puente Viesgo aborda los desafíos que plantea la conservación de la Cueva de Altamira
El Ciclo de Conferencias sobre Prehistoria de Puente Viesgo analizará este miércoles 22 de julio los problemas actuales y los desafíos futuros de la conservación de la Cueva de Altamira, en la cuarta conferencia programada este año, que será impartida por Alfredo Prada Freixedo, conservador y restaurador del Museo de Altamira.
La conferencia de Prada, que se iniciará a las 19.30 horas en el Centro de Arte Rupestre (CAR) de Cantabria, sucede a la impartida por Marco de la Rasilla sobre el arte rupestre de los yacimientos prehistóricos asturianos del Abrigo de la Viña y la Cueva de Llonín.
Justo antes de iniciar su conferencia, Marco de la Rasilla recibió de manos del presidente de la Sociedad de Amigos de las Cuevas del Castillo, José María Ceballos, la placa con la que el Ciclo de Puente Viesgo premia cada año la contribución a la difusión y conservación patrimonio artístico y cultural.
El doctor en Prehistoria de la Universidad de Oviedo repasó el arte rupestre hallado en el Abrigo de la Viña en la localidad asturiana de Manzaneda, junto al río Nalón, que contiene abundancia de grabados al aire libre en un espacio de 40 metros de largo y 15 de ancho.
“Son grabados de trazo profundo, situados en dos horizontes y parte están cubiertos por la estratigrafía, lo que ha permitido datarlos”, ha explicado De la Rasilla, que ha detallado que los ubicados en el nivel más antiguo del auriñaciense reciente no tienen figuras representadas y son líneas verticales.
Sin embargo, los de sector más moderno, del Solutrense y de unos 20.000 AC, son figuras zoomorfas, en concreto 26 ciervas triliniales, dos caballos y un bisonte.
Sobre la Cueva de LLonín, situada en Pellameñera Alta y en el oriente de Asturias, ha destacado que “es de cronología larga” y que se han encontrado pinturas zoomorfas como una cierva tamponada del Solutrense; signos como puntos, triángulos, líneas, y una figura antropomorfa femenina del Gravetiense.
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