Una Castilla-La Mancha de futuro
El 31 de mayo de 1983 echaron a andar las primeras cortes de Castilla-La Mancha con su estatuto de autonomía publicado meses antes. Un año después, el 31 de mayo del 84 se declaró fiesta autonómica institucional. Los y las castellanomanchegas que nacieron entonces tienen hoy 41 años. Cuarenta y un años en los que la fiesta ha ido ganando peso popular. Cuarenta y un años de progreso e identidad para una tierra que no tenía voz propia.
Miguel Hernández recogía en su poema 'Vientos del pueblo' (1937) una colección de breves descripciones de las identidades españolas en las que no había ni rastro de La Mancha, sólo había palabras para la mitad de nuestra región: “Castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas”. Afortunadamente hoy, castellanos y manchegos vivimos y construimos juntos un futuro que respeta ambas identidades y las mezcla sin miedo al mestizaje para seguir orgullosos un camino de progreso.
Pero en estos cuarenta años, no todo han sido avances, y no todos los avances han sido suficientes. Hoy, la mitad de la gente de nuestra región tiene que esperar más de sesenta días para ser atendido en consultas especialistas, y de media esperamos más de cien días para ser intervenidos quirúrgicamente siendo la séptima comunidad autónoma con una espera tan larga para cirugía. En Educación seguimos a la cola. Los rendimientos académicos de nuestros estudiantes quedan por debajo de la media nacional y de la Unión Europea. Es evidente que no se trata de una cuestión de capacidades sino de recursos. Nuestra Universidad es una de las que mejor garantiza el derecho a la educación mediante matrículas asequibles y buenos profesionales, pero cojea en la investigación con una falta de recursos evidente.
En estos tiempos tan políticamente convulsos, y con amenazas reales para el progreso y el bienestar de la ciudadanía, desde Movimiento Sumar CLM queremos sembrar y hacer llegar los frutos de la esperanza para un futuro donde los ciudadanos sean lo primero a la hora de gestionar, para poder tener un proyecto vital digno sin dejar a nadie atrás.
Como región tenemos algunos retos de futuro por delante: unos compartidos con el resto de la ciudadanía española, y otros particulares. Compartimos con el conjunto del país la mejora de la sanidad y de la educación, pero también la transformación de nuestro sistema de dependencia en un modelo que respete la voluntad de los dependientes de permanecer en sus casas, en sus pueblos, en su contexto, que los respete como personas.
Castilla-La Mancha también necesita garantizar el acceso a una vivienda digna (artículo 47 de nuestra constitución), especialmente en nuestras ciudades, algunas como Toledo o Cuenca copadas por alojamientos turísticos y otras como Albacete dónde la falta de residencias universitarias hace que la atracción de estudiantes infle el precio. Compartimos con el conjunto del país la necesidad de seguir defendiendo la universidad pública y el conocimiento científico frente a los bulos y la desinformación. Compartimos la lucha por ser dueños de nuestro tiempo, por continuar reduciendo el tiempo que dedicamos al trabajo en un mundo donde los avances tecnológicos parece que solo traen beneficios para las grandes corporaciones.
Pero seguimos teniendo algunas deudas históricas particulares. En Castilla-La Mancha sigue siendo difícil ser una persona LGTBIQ+ sin ser socialmente rechazado y eso no es una cuestión de tiempo sino de voluntad política para fomentar la tolerancia. También presenta grandes retos nuestro sector agrario, un sector que ha moldeado el paisaje y que forma parte de nuestra identidad. Castilla-La Mancha tiene el reto de abordar una transición energética justa que reparta los beneficios y que evite de todas las maneras posibles el extractivismo, que evite que volvamos a ser simplemente un suelo en el que otros siembran para las grandes ciudades y se llevan la cosecha sin dejar nada como si en esta tierra no viviese nadie. Y nos dejamos muchos.
También queremos hacer llegar nuestra confianza en el presente porque los castellanomanchegos y manchegas nunca nos rendimos, estamos acostumbrados a trabajar por esta tierra y ponemos siempre por delante el diálogo para llegar a acuerdos. A Castilla-La Mancha le sienta bien un Gobierno de España de izquierdas: la subida del salario mínimo ha contribuido a cerrar la brecha de género salarial en nuestra región, ha crecido el empleo y ha disminuido el paro, y todo ello avanzando en derechos. Debemos continuar en ese camino.
Por último, queremos lanzar un mensaje de gratitud para quienes nos dieron las semillas para poder sembrar, ya que ellos y ellas hicieron posible que hoy 31 de mayo de 2025 podamos celebrarlo-
Desde Movimiento Sumar Castilla-La Mancha, ¡feliz Día de la Región!
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