Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

El misterio de las hembras de lince que remojan a los conejos para alimentar a sus crías

Alicia Avilés Pozo

10 de abril de 2026 19:53 h

0

Es un comportamiento nunca visto en un animal. Lo más parecido son los macacos que lavan la fruta antes de consumirla. Pero nunca antes una especie de la fauna silvestre había sumergido en agua a sus presas para después alimentar a sus crías. El hallazgo se ha producido mediante la observación, durante cinco años, de hembras de lince en los Montes de Toledo: remojan en agua a los conejos una vez capturados para después alimentar a sus cachorros.

Es un comportamiento inédito en esta emblemática especie y se ha registrado mediante cámaras de trampeo en territorio toledano entre 2020 y 2025. Revela una faceta desconocida de la “ecología conductual” de esta especie en peligro de extinción, pero actualmente en plena expansión debido a los extensos programas de protección.

Se trata de un detallado estudio liderado por científicos del Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre. El autor principal es José Jiménez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC). Desde este último instituto también han participado Mario Fernández-Tizón y Pedro Peiró, pero hay otros autores como Rafael Finat, de la finca 'El Castañar' de Mazarambroz (Toledo) y Javier Hernández y Emilio Virgos, de la Universidad Rey Juan Carlos.

Todo comenzó el 9 de agosto de 2020. El equipo observó por primera vez cómo Naia, una hembra de lince transportaba a un conejo recién cazado a un bebedero y lo sumergía de forma intencionada. Desde entonces, los científicos han contabilizado ocho eventos similares protagonizados por cinco hembras diferentes en cinco pilones de agua distintos. Pero lo más probable es que se haya producido muchas más veces en otros ejemplares, sin que se haya detectado.

En las grabaciones más nítidas, se observa a las linces sumergiendo al conejo en el agua durante al menos 60 segundos sin soltarlo, para luego retirarse con la presa visiblemente empapada.

Según detalla José Jiménez, del CSIC, lo más intrigante es que este fenómeno es estrictamente local: “No se ha observado en ninguna otra población de linces de la península ibérica ni en los centros de cría en cautividad, donde los animales son vigilados constantemente”.

Para entender la función de este comportamiento, los investigadores realizaron experimentos controlados con cadáveres de conejo para observar los efectos del remojo. Los resultados mostraron que la inmersión no solo acelera el enfriamiento post mortem de la presa, sino que el pelaje del animal actúa como una eficaz esponja. Bajo la sombra, un conejo empapado puede retener una cantidad de agua equivalente al 5% de su peso corporal, y mantener una parte importante de esa humedad incluso 40 minutos después de haber sido sumergido.

Aunque los resultados son “exploratorios”, esta evidencia permite plantear una hipótesis, precisa el investigador: las hembras de lince, todas reproductoras y con partos tardíos, podrían estar utilizando a sus presas para “transportar agua hacia sus cachorros”, justo en el momento en que abandonan la lactancia para pasar al alimento sólido.

Tres cachorros de lince ibérico

Dado que todos los casos ocurrieron entre junio y agosto, en plena época de sequía y calor, este comportamiento podría facilitar la hidratación de las crías durante el destete. “Al remojar el conejo, la madre proporciona a sus hijos no solo carne, sino un recurso hídrico vital en un entorno árido”.

El estudio también ofrece una perspectiva nueva sobre la vida social de estos animales. Aunque se suele clasificar al lince como un carnívoro solitario, los datos demuestran que poseen un “grado de sociabilidad que permite la transmisión de conocimientos”. El comportamiento de remojo parece seguir “un patrón de parentesco y vecindad”: las hembras que lo practican suelen ser parientes o comparten fronteras territoriales.

Es probable que una hembra pionera descubriera los beneficios de remojar la presa y que otras, especialmente sus hijas, aprendieran la técnica por observación

José Jiménez CSIC

José Jiménez habla de “aprendizaje parental” e incluso “social”. Es más, el estudio contempla la posibilidad de una “cultura animal” o innovación conductual mediada socialmente. “Es probable que una hembra pionera descubriera los beneficios de remojar la presa y que otras, especialmente sus hijas, aprendieran la técnica por observación. Este tipo de plasticidad conductual es rara de documentar en felinos salvajes y resalta su sofisticación cognitiva”.

Este descubrimiento subraya que, incluso en especies tan estudiadas y monitorizadas como el lince ibérico, la historia natural sigue siendo una herramienta vital para descubrir facetas desconocidas de la vida animal. 

La capacidad de los linces para innovar y transmitir nuevas conductas es una “señal de resiliencia”, especialmente valiosa en el contexto actual de cambio climático y calentamiento global, donde la adaptación rápida a entornos cambiantes es clave para la supervivencia.

Otra muestra es la existencia de hembras helpers (ayudantes), ejemplares jóvenes que colaboran en el proceso de crianza los cachorros. Una circunstancia que hasta ahora solo se ha descrito en los zorros.

La “transmisión de conocimiento”

De cualquier forma, el hallazgo del ‘remojo’ es “extremadamente raro en carnívoros” terrestres salvajes y nunca se había documentado en félidos“, agrega el investigador. ”Lo más sorprendente es que, según nuestras observaciones, parece transmitirse entre individuos emparentados o de territorios colindantes. Y en cualquier caso pone de manifiesto una notable plasticidad en la conducta del lince, lo que podría tener implicaciones evolutivas relevantes en un entorno cambiante“.

Los resultados de este trabajo de investigación ponen de manifiesto que la conservación no debe limitarse a contar ejemplares, sino que debe integrar la ecología del comportamiento para identificar estas adaptaciones únicas. Es decir, entender estas “tradiciones locales” no solo enriquece el conocimiento científico, sino que nos ayuda a admirar aún más “el ingenio de una especie que, tras estar al borde del abismo, sigue encontrando formas sorprendentes de prosperar en el monte mediterráneo”.

Los investigadores coinciden en que este hallazgo demuestra la “sorprendente inteligencia” y “capacidad de adaptación” del lince ibérico. “Incluso en especies tan emblemáticas y estudiadas como el lince ibérico, en la naturaleza seguimos encontrando comportamientos inesperados que desafían nuestras ideas sobre la evolución y la adaptación”, concluye Jiménez.

Lince ibérico

El lince ibérico (Lynx pardinus) es un símbolo mundial de la conservación. Tras estar al borde de la extinción total en la década de 1980, los intensos esfuerzos de cría en cautividad y reintroducción han permitido que su población experimente una recuperación notable, superando hoy los 1.200 ejemplares en estado silvestre.

Es una especie de mesocarnívoro endémica de la península ibérica. Aunque en el pasado estuvo ampliamente distribuida, sufrió un declive poblacional considerable a lo largo del siglo XX, llegando a estar en una situación crítica, con una población en libertad menor de 200 individuos. Debido a ello, es objeto de numerosos programas de conservación que incluyen la cría de ejemplares en cautividad, tanto in situ como ex situ, para su posterior reintroducción en la naturaleza.

Una de las poblaciones nuevas más prósperas se encuentra en la región de los Montes de Toledo, en el centro de España. Es precisamente allí, en la finca 'El Castañar', donde se ha producido este increíble hallazgo.

Etiquetas
stats