Castilla-La Mancha prorroga un año más la caza de ciervos y otros animales en Cabañeros para “controlar” la población
Sigue habiendo sobrepoblación de animales silvestres en el Parque Nacional de Cabañeros, ubicado entre las provincias de Toledo y Ciudad Real. O así al menos lo ha constatado la Dirección General de Medio Natural y Biodiversidad de Castilla-La Mancha, que ha decidido prorrogar un año más el Plan de Gestión de Ungulados Silvestres.
Este programa se aprobó a finales de mayo de 2023 por un periodo de tres años, por lo que estaba a punto de caducar y el Ejecutivo regional le da vigencia por un año más, según publica el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM). Entre sus medidas se encuentra la caza de manera controlada y sin fines comerciales ni deportivos.
Este plan incluye una serie de actuaciones para el control “poblacional” de animales y se diseñó para dar respuesta a una “problemática ampliamente identificada” en el Parque Nacional: el incremento sostenido de estas poblaciones que, en “ausencia de predadores naturales”, genera “impactos significativos” sobre los hábitats, especies de flora y fauna, la regeneración forestal y el equilibrio ecológico del espacio.
Cuando se aprobó el plan, se documentaron, entre otros efectos, la “afección negativa” a la composición y diversidad de la vegetación, la degradación de hábitats de interés comunitario, el “riesgo sanitario” asociado a altas densidades, especialmente vinculadas a tuberculosis y otras enfermedades y la competencia con otras especies de fauna silvestre, y el “riesgo de transmisión” a la ganadería de la zona.
Capturas en vivo y “extracción selectiva”
Por todo ello, la Administración regional procedió a la “intervención activa” para revertir la situación observada mediante actuaciones selectivas de control poblacional “basadas en criterios científicos” y en el marco de la normativa de Parques Nacionales.
Desde entonces se han aplicado medidas de “captura en vivo, extracción selectiva, seguimiento poblacional, control sanitario y evaluaciones periódicas” sobre el estado de los ecosistemas.
No obstante, explica el Gobierno castellanomanchego, persisten en el Parque Nacional circunstancias análogas a las que motivaron la aprobación del plan como “densidades superiores” a los objetivos establecidos y la necesidad de “mantener estrategias de reducción y estabilización poblacional”, así como de garantizar la regeneración de formaciones vegetales afectadas.
Su continuidad es “imprescindible”
Por tanto, argumenta que la continuidad del plan resulta “imprescindible” para no interrumpir las acciones de gestión iniciadas y para asegurar que las poblaciones se mantengan “dentro de los límites compatibles” con la conservación del Parque Nacional.
Esta planificación incluye la caza como medida de control poblacional aunque de manera regulada y no con carácter deportivo. Se realiza, en estos casos “bajo supervisión administrativa” y no se permite la caza comercial o tradicional.
Las labores de caza se realizan en las fincas privadas y zonas de los ayuntamientos del entorno del parque y son ejecutados por los propietarios, supervisadas por las autoridades medioambientales. El objetivo es, según el plan, única y exclusivamente, el “control poblacional”.
No obstante, cuando se aprobó este plan hace tres años, Ecologistas en Acción lo tachó de “incongruente” por “permitir batidas y recechos” en las fincas privadas.
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