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ERC exige a Junts un acuerdo sobre la investidura de Aragonès antes de sustituir a Cuevillas en la Mesa del Parlament

La presidenta del Parlament, Laura Borras (c) de JxCat, junto a la vicepresidenta segunda, Eva Granados (d) (del PSC y la vicepresidenta primera, Anna Caula (i) de ERC, durante la reunión de la Junta de Portavoces.

Arturo Puente

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La súbita depuración de Jaume Alonso-Cuevillas en la Mesa del Parlament, a quien Junts ha hecho dimitir tras mostrar discrepancias sobre la estrategia del partido, ha cambiado el ritmo de la negociación entre esa formación y ERC, que continuan buscando un acuerdo para investir a Pere Aragonès y formar un Govern. Este miércoles los dos equipos negociadores vuelven a verse y los republicanos han puesto sobre la mesa la condición de alcanzar un pacto sobre la investidura de Aragonès antes de dar apoyo a Aurora Madaula, candidata de Junts para sustituir a Cuevillas. En ERC consideran además que ambas votaciones, la que sirva para elegir a la nueva secretaria segunda de la Mesa y la que elija a un nuevo president de la Generalitat, deben celebrarse en la misma sesión.

El primero en apuntar a esta posibilidad ha sido Roger Torrent, expresidente del Parlament y destacado miembro de ERC, quien ante la pregunta de qué hará su partido respecto al relevo de Cuevillas ha asegurado que esta cuestión está vinculada al apoyo de Junts a Aragonès. “En esta voluntad de acuerdo global y de construcción de unas bases de confianza para este nuevo ciclo político deben darse las dos cosas, la renovación en la Mesa y la investidura”, ha asegurado Torrent en una entrevista en Catalunya Ràdio. “Necesitamos un clima de confianza”, ha insistido el que fuera jefe de la Cámara, que ha reclamado además un “Govern fuerte y un Parlament fuerte alineados con los objetivos de la mayoría”. 

Las palabras de Torrent no reflejan una posición personal sino la postura consensuada en el seno del partido, que considera que, después de la crisis vivida por Junts respecto a Cuevillas, ahora son ellos quienes tienen la sartén por el mango para decidir los equilibrios de la Mesa y en la negociación para formar Govern. Por el momento los partidos han postulado a dos posibles candidatos para el exsecretario: por parte de Junts, la diputada Aurora Madaula, y desde los 'comuns', Lucas Ferro. Este último, además, cuenta con el apoyo del PSC. Con este juego de equilibrios, el voto de ERC decantaría el ganador de la votación. Fuentes de la formación de Aragonès afirman que, por el momento, no hay nada decidido.

El órgano rector de la Cámara, ya sin Cuevillas, se ha reunido este miércoles para tratar asuntos ordinarios. La ausencia del hasta ayer secretario segundo no cambia los equilibrios, ya que los independentistas continúan teniendo cuatro de los siete asientos de la Mesa. Tampoco hay una fecha máxima para relevar al dimitido, paso que debe darse en el primer pleno que se celebre. La última vez que un miembro de la Mesa dimitió, cuando el diputado de Ciudadanos José María Espejo-Saavendra dejó sus funciones para ir en las listas al Congreso, el Parlament tardó nueve días en renovarlo.

Para ERC, el siguiente pleno que se celebre debe ser el que invista a Aragonès, después de dos intentos fallidos entre la semana pasada y la anterior, cuando Junts optó por la abstención. Ahora bien, este miércoles varios grupos han presentado peticiones de comparecencias de miembros del Govern en funciones, por lo que la presidenta Laura Borràs podría optar por convocar una sesión antes de volver a presentar a un candidato a la investidura.

En los últimos días varios miembros de la dirección de Junts, como el secretario general Jordi Sànchez, la portavoz Elsa Artadi e incluso la presidenta del Parlament, Laura Borràs, han sugerido la posibilidad de que no haya pacto con ERC. En tal caso, según han mostrado, su formación podría apoyar la investidura del líder de ERC y decantarse por pasar a la oposición. Este es un movimiento que gana adeptos en determinados círculos de Junts, en particular entre la corriente más beligerante contra el pacto suscrito entre los republicanos y la CUP, en la que se cuenta al propio Puigdemont. En cambio, en Esquerra reducen esta posibilidad a una “táctica negociadora” de sus socios y entienden que lanzan este órdago para tratar de ganar peso en el Govern, no para renunciar a sentarse en la mesa del Ejecutivo.

Más allá de lo que acabe pasando en la formación del Govern, la caída de Cuevillas sin cumplirse un mes desde su nombramiento ha dejado al descubierto las diferentes miradas que conviven en Junts sobre la estrategia a seguir durante esta legislatura. Un hecho que ERC exhibe para argumentar que los problemas para llegar a un “consenso estratégico” entre los independentistas son en primer lugar un problema de cohesión interno en Junts. En este sentido, fuentes republicanas aseguran que si la negociación se ha retrasado es precisamente porque la formación que tienen delante está en una “batalla interna”. “Tienen mucha facilidad para convertir sus problemas en los problemas de todo el mundo”, resumían este miércoles desde ERC.

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