Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

“Tengo que ser fiel a lo que ha votado la ciudadanía de Catalunya”

El president del Parlament, Roger Torrent, en su despacho

Neus Tomàs / Arturo Puente

Roger Torrent (Sarrià de Ter, 1979) se enfrentará en las próximas semanas a la principal prueba de fuego para un presidente del Parlament: encarrilar la investidura del president de la Generalitat. En el caso del dirigente de ERC esta tarea tiene una inédita dificultad añadida, pues el candidato que reúne a la mayoría de los apoyos sería detenido si quisiera presentarse ante el Pleno.

Torrent considera que esta circunstancia no es necesariamente un impedimento para que la investidura de Carles Puigdemont se celebre. “Los diputados que no tienen vetados sus derechos como diputados deben poder ejercerlos”, asegura. El joven presidente del Parlament ni siquiera rechaza que Puigdemont pueda gobernar desde Bruselas.

¿Quién paga su viaje a Bruselas para entrevistarse con Carles Puigdemont?

A mí lo que me preocupa es que se haya hecho una cuestión de quién paga este viaje. Ya le adelanto que me lo pago yo. En cualquier caso, lo que me parece preocupante es que el presidente del Parlament tenga que ir a ver a diputados que no pueden ejercer libremente y tranquilamente sus funciones como diputados, que tenga que ir a Bélgica para poder hablar con diputados y diputadas que tendrían que poder hacer su trabajo en esta Cámara. Si ponemos el foco en quién paga el viaje estamos olvidando lo que es importante y son los derechos democráticos de los diputados y diputadas que están en Bruselas.

Por lo tanto, no existirá la malversación de fondos que apuntaban tanto Ciudadanos como el PP.

Al presidente del Parlament le corresponde defender los derechos de los 135 diputados y si unos están en el exterior porque están amenazados si vienen al Parlament, el deber del presidente es ir a verlos y hablar con ellos. Del mismo modo que el resto de diputados pueden hablar conmigo cuando quieran.

¿En su reunión con Puigdemont le preguntará qué método piensa utilizar para intentar ser investido?

Hablaremos de la situación política, del mismo modo que lo haré con el resto de diputados que están allí. Se trata de ver qué puedo hacer yo para hacer efectivos los derechos de estos diputados. Y no solo de los que están en el exilio. También he pedido poder ver a los que están en la cárcel porque obviamente son diputados y deberían poder ejercer las funciones que les corresponden por haber sido elegidos por la gente.

Le ha propuesto también una reunión a Mariano Rajoy. Aunque no hay respuesta oficial, desde el PP ya se ha dado a entender que rechazará su petición. ¿Qué le quería proponer a Rajoy?

Nuestro deber es, tanto el suyo como el mío, encontrar soluciones políticas a una situación que es de carácter político. En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, hemos visto una voluntad de judicialización de la política. Y, más allá de la situación concreta de estos 8 diputados del Parlament que no pueden ejercer sus funciones, lo que es evidente es que hay una situación política que hay que resolver por vías políticas. Esto es lo que le planteo al presidente Rajoy.

Yo, en tanto que presidente del Parlament, segunda autoridad del país y quien en estos momentos ostenta la representación de Catalunya, considero pertinente sentarme con el presidente del Gobierno español para buscar vías políticas de resolución de esta anomalía democrática que es el hecho de que haya presos políticos y diputados que están en el exterior.

¿Cuál es la solución que usted le propondría?

Cualquier solución pasa por respetar los mandatos democráticos del pueblo de Catalunya.

El lunes propuso el nombre de Puigdemont como candidato a la investidura pese a saber que en ese momento tenía solicitada la delegación del voto. ¿Significa que usted avala la investidura de un candidato que no esté presente durante el pleno?

Significa que respeto el mandato de la mayoría del Parlament que a mí me ha transmitido que el único candidato propuesto y el que parece que tiene una mayoría que lo respalda es Carles Puigdemont. Por lo tanto, lo que me toca es proponerlo para este debate de investidura, puesto que el diputado electo Puigdemont se pudo presentar a las elecciones sin ningún tipo de impedimento y es susceptible de ser escogido presidente de la Generalitat porque tiene esa mayoría que le apoya.

Situémonos en ese debate de investidura. Puede pasar que algún grupo de la oposición solicite que se pare el pleno y que usted reconsidere someter a votación el nombre de Puigdemont porque el candidato no está presente en el hemiciclo. ¿Usted qué hará?

Intentaré evitar hasta el día del pleno entrar en especulaciones sobre eventualidades de planteamientos que hagan los grupos parlamentarios. Lo que me toca es proponer un candidato a la investidura, que tiene una mayoría parlamentaria, y que es susceptible de ser escogido porque no está inhabilitado. Soy consciente de la situación del presidente Puigdemont pero también le reconozco la absoluta legitimidad para presentarse a la investidura.

¿Teme que volvamos a vivir un pleno parecido al de los días 6 y 7 de septiembre?

A mí me toca respetar los mandatos democráticos. No solo respetaré los mandatos expresados en las urnas sino, sobre todo, ser la voz de una mayoría parlamentaria que lo que quiere es investir a Carles Puigdemont. Con absoluta normalidad. El president Puigdemont se pudo presentar a las elecciones sin ningún tipo de restricción y ahora debe poder ejercer de diputado del mismo modo que deben poder hacerlo el resto de diputados que no lo pueden hacer porque están en prisión preventiva o en el exterior.

Pero si no se puede hacer con la normalidad a la que usted apela y se sigue por la vía de la judicialización, ¿permitirá igualmente la votación para investir a Puigdemont?

Este es el drama, que estemos siempre hablando de las derivadas judiciales de decisiones políticas. Al final, antes o después, todo el mundo acabará viendo que la única solución es política.

O sea que su decisión no estará condicionada por el hecho de que le estén avisando de que puede correr la misma suerte judicial que su antecesora, Carme Forcadell.

No, porque yo tengo que ser fiel a lo que ha votado la ciudadanía de Catalunya.

Y si Puigdemont le dice este miércoles que no tiene intención de regresar a Catalunya, ¿seguirá proponiéndole como candidato a la investidura?

Es el nombre que se ha propuesto por parte de los grupos. Los diputados que no tienen vetados sus derechos como diputados deben poder ejercerlos. Pero no solo el señor Puigdemont, sino también el resto de diputados que ahora no pueden.

En una rueda de prensa antes de que fuera presidente del Parlament dejó ver que esta decisión debía dejarse en manos de los letrados. Después matizó estas palabras. En su opinión, el informe de los letrados, que es taxativo cuando dice que no se puede investir a un candidato ausente, ¿es interpretable por la Mesa?

Los informes de los letrados no son vinculantes. Yo lo que dije antes de ser presidente y mantengo ahora, porque me parece que es una evidencia, es que los letrados de esta casa hacen la tarea que les toca, y la hacen muy bien, y es analizar desde un punto de vista técnico el reglamento de la Cámara y el conjunto de normas que afectan a la vida cotidiana de esta Cámara. Ahora, las decisiones finalmente son decisiones de la Mesa, de los representantes políticos, y por tanto son decisiones políticas. Siempre ha sido así, no es de ahora. Los letrados hacen los informes y después hay una decisión política que debe tomar colegiada la Mesa del Parlament.

La tradición de esta Cámara es que el presidente proponga candidato a la investidura y anuncie el pleno de investidura a la vez. ¿Por qué en su caso eligió proponer a Puigdemont antes de fijar el pleno?

Porque me parece que era importante definir después de la ronda de contactos quien era el candidato y la fecha del pleno no me parecía tan relevante. Todo el mundo sabe que el 31 es la fecha límite. En cualquier caso yo he propuesto este jueves una reunión con los grupos, que aún no todos están creados, para explicarles cuál es la fecha elegida para la investidura. Se trata de tener una cierta cortesía parlamentaria, primero exponérselo a ellos y decidir cómo debe ser este pleno, pese a que no haya junta de portavoces, y después explicárselo al conjunto de la sociedad.

Puede haber quien piense que ha desvelado el nombre de Puigdemont buscando dar al Constitucional margen para que suspenda el pleno de forma preventiva, y así ahorrarse quebraderos de cabeza.

Yo acabé la ronda de contactos y fruto de esa ronda de contactos había un nombre. Fíjese que yo cerré la ronda de contactos el viernes y el lunes expuse el nombre. Recojo lo que me dicen los grupos y lo que marca el reglamento, que es que según se acaba la ronda se propone el nombre.

¿Usted se atreve a pronosticar que esta legislatura será más tranquila que la anterior?

Mi deseo es que sea una legislatura en la que, primero, recuperemos todas las instituciones. Ya lo hemos hecho con el Parlament, pronto lo haremos con el Govern de la Generalitat y que haya un Govern que se ponga a trabajar desde el primer minuto. Cada día que pasa con el 155 es un drama en muchos sentidos, político y también institucional para la Generalitat, y también desde el punto de vista de muchas políticas sociales que necesita este país y que han quedado paralizadas. Por lo tanto lo primero que deseo es eso, en una legislatura que quisiera que fuese larga y fructífera.

El presidente Rajoy ya ha avisado que si insiste en Puigdemont, el 155 continuará.

Nosotros nos debemos a la voluntad de la ciudadanía en unas elecciones que justamente quien convocó fue el presidente Rajoy. Unas elecciones que legitiman que presentemos a Puigdemont como candidato a la investidura. Y eso es lo que haremos.

¿Descarta por tanto que eso acabe en unas nuevas elecciones avanzadas?

Esto no me corresponde a mí. Lo que me corresponde es propiciar el debate [de investidura] en el que las mayorías del Parlament deberán concretarse alrededor de un Govern. Insisto, un Govern que ojalá podamos rápidamente investirlo, tomar posesión y, por tanto, desterrar el 155 del paisaje político de este país.

¿Usted es de los que cree que se puede gobernar Catalunya desde Bruselas?

Yo lo que creo es que debe formar Govern quien merece el apoyo de la mayoría de la Cámara. Veremos cuál es el proyecto de gobierno del candidato a la investidura y, si hay una mayoría que tiene confianza en este plan, será él quien deberá de gobernar Catalunya.

Usted ha hablado de que uno de sus compromisos es que en este Parlament “se pueda hablar de todo”, una frase que recuerda mucho a su predecesora Carme Forcadell. Ella podría ir a la prisión 30 años, ¿usted está dispuesto a lo mismo?

Yo creo que si aceptamos hablar en estos términos estamos aceptando la judicialización de la política, y yo me resisto. Yo creo que tenemos que hacer política, parlamentarismo y poder hablar de todo sin ningún tipo de restricción ni de amenaza. Al final el fundamento de la democracia es eso, que en este Parlament se pueda debatir sobre todo sin ninguna espada de Damocles en forma de tribunal, de querellas, de sentencias, ni de prisión.

Ese puede ser su deseo, pero el hecho es que su predecesora se enfrenta a cargos por rebelión y sedición, y otros otros están ya en prisión. Por tanto esta posibilidad existe. ¿Usted está dispuesto a correr este riesgo por defender ideas como las que expone?

No es en absoluto en plano teórico, lo sufren las familias de todas estas personas. Es evidente que no es en plano teórico, y ese es el drama, que tengamos que plantearnos hacer política con esta amenaza. Nosotros deberíamos poder hablar de absolutamente todo, y precisamente por eso solicité la reunión con el presidente Rajoy, porque creo que nada se resuelve a través de los tribunales, las querellas o la prisión, sino que los mandatos democráticos que han manifestado la ciudadanía de Catalunya a través de las urnas se deben de poder resolver con política. Si yo aceptase esas restricciones aceptaría límites a la democracia. Y no lo pienso hacer.

Usted tiene teóricamente cuatro años de legislatura por delante. ¿Cree que en estos cuatro años Catalunya será una república independiente?

En estos cuatro años de presidente lo que espero es que en el Parlament se pueda plantear lo que quieran los grupos parlamentarios, y por tanto que el rumbo político de este país, una vez manifestada a través de las elecciones la voluntad popular, se materialice a través de lo que propongan los grupos. Lo que a mi sí me corresponde es ofrecer la posibilidad de que esto pueda ser así y defender, no solo la institución, sino sobre todo el ejercicio democrático de los diputados que ahora no pueden ejercer su función.

Etiquetas
stats