OPINIÓN | Banderas y trapos sucios
Un histórico dirigente del PP me hacía previsiones electorales, calculando lo poco que importa que su partido retroceda en Cataluña por la gestión del “procés”, si a cambio les suma electores como rosquillas en el resto de España. La intervención de Rajoy en el conflicto catalán puede quitarle votos allí, pero ha puesto como motos a sus potenciales votantes de otras partes del país, que estarían encantadas hasta si hubiera más mano dura en Cataluña. Poco importa la escasa relevancia para el PP en unas elecciones catalanas, logrando un 9 o un 10% de papeletas, si en el resto del país están encantados con Mariano como garante de la unidad de la patria.
Hay otro valor añadido. La gente está a tope, motivada con el desafío en Cataluña, y los malos tragos de la corrupción quedan para las noticias breves del día o, directamente, desaparecen. Hace unos meses, el caso de Ignacio González hacía tambalearse los cimientos en el PP, la Fiscalía, los comisarios policiales, las empresas de comunicación... Hoy, sacar de la cárcel a “Nachete” puede desaparecer de las portadas de la mañana y no pasa nada.