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Datos

La segregación escolar en Catalunya: la concertada asume menos de la mitad de los alumnos pobres que le tocarían

A la escuela concertada le corresponderían más de 17.000 alumnos pobres más si el sistema fuera equilibrado tal como prevé la ley de educación

Hasta 69 colegios públicos catalanes tienen más de la mitad de sus alumnos con beca comedor y 267 superan el 30% de alumnado con este perfil

Municipios como Sant Adrià del Besòs, Santa Coloma de Gramenet, Salt o la propia Barcelona, con altos niveles de inmigración y pobreza infantil, tienen altos porcentajes de segregación

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Porcentaje de distribución entre la escuela pública y concertada, y entre las becas comedor de cada una

Porcentaje de distribución entre la escuela pública y concertada, y entre las becas comedor de cada una Gráfico: Pablo J. Álvarez; Foto: Edu Bayer

Pública y concertada son los dos modelos de colegios sufragados con impuestos para garantizar el derecho a la educación de los niños y niñas en edad escolar. A priori, la única diferencia es que en el primero la gestión es totalmente pública y en el segundo son empresas o fundaciones las que ofrecen ese servicio. Pero en la práctica hay más, como la desigualdad entre la renta del alumnado que acude a cada una. Según los datos obtenidos en exclusiva por eldiario.es, en Catalunya la concertada solo asume el 15% de los escolares más pobres, menos de la mitad de los que le tocarían en una distribución equilibrada.

Aunque la pública representa el 66% del total de plazas escolares en Catalunya, hasta el 84% de los alumnos que obtienen becas de comedor acuden a este modelo. Eso significa que la brecha de niños pobres entre la pública y la concertada es de 8 puntos porcentuales, un dato que indica el alto grado de segregación que la red de escuela concertada introduce en un sistema fuertemente privatizado como el catalán, al menos en comparación con el resto de España.

La segregación escolar se explica, entre otros factores, por las barreras económicas que los centros concertados imponen a las familias, en forma de cuotas mensuales que disuaden a las más pobres. En el curso 2016-2017, año tomado como referencia para los datos de este reportaje, para acceder a una beca de comedor los ingresos de una familia de cuatro miembros debían estar por debajo de los 17.900 euros anuales.

Aunque tanto los porcentajes como las cifras absolutas pueden tener importantes variaciones de unas zonas a otras, la brecha entre alumnos becados en públicas y privadas es una magnitud comparable y clara. En Sant Adrià del Besòs, la concertada tiene un 6,8% de alumnado en riesgo de pobreza sobre el total de su matrícula, y la pública un 29,2%. En Salt, municipio de la periferia de Girona, la diferencia es de 9,3% en la concertada a 28,3% en la pública. Otros municipios con una elevada segregación son Badalona (5,1%-23,1%), Santa Coloma de Gramenet (7,3%-21%) o la propia capital de Catalunya, Barcelona (5,7%-27,7%).

En el siguiente gráfico, elaborado en colaboración con Storydata, se puede apreciar la desigualdad existente en algunas de las ciudades de más de 10.000 habitantes, con el porcentaje de becas en la pública y la concertada sobre el total de la ciudad. En este caso no aparecen en función de esta diferencia, sino ordenadas por número de habitantes:

Los datos obtenidos por eldiario.es y que el departament d'Ensenyament de la Generalitat facilitó tras ser requerido por la Comisión de Transparencia (GAIP) se refieren al conjunto de niños en edad de escolarización obligatoria en el curso 2016-2017, en las etapas de infantil, primaria y secundaria. Aquel fue un año de récord, en el que se superó el millón de alumnos en Catalunya. De estos, un promedio del 10,2% tuvieron acceso a becas comedor, según los datos del conjunto de Catalunya, con la excepción de las comarcas del Maresme y la Vall d'Arán, que no han facilitado sus datos.

En el resto de comarcas se reparten unas 100.000 becas en total, una cifra que ofrece una perspectiva sobre la situación de pobreza infantil en el conjunto del territorio. De esos 100.000, una distribución equitativa, tal como prevé la Ley de Educación de Catalunya (LEC), haría que dos de cada tres acudieran a la enseñanza pública, y el otro a la concertada. Pero no ocurre así.

La segregación por renta que introduce la concertada comporta que esta solo acoja a unos 15.000 niños en situación de vulnerabilidad, derivando los demás a la pública, que ya asume otros 65.000 que acuden a ella por distribución territorial. El resultado son colegios con porcentajes de alumnos becados que sobrepasan el 30% y hasta el 50% en algunos casos. En Catalunya hay nada menos que 69 colegios públicos que tienen más de la mitad de sus alumnos con ayuda para el comedor. En otros 267 los alumnos en riesgo de pobreza superan el 30%.

Centro por centro, las cifras territoriales de escolarización de los alumnos desfavorecidos muestran aún más el efecto segregador que tiene la educación concertada. Los lugares donde la pública asume una diferencia porcentual más elevada de pobres respecto a las concertadas suelen ser las ciudades que concentran más pobreza infantil. Son lugares como la ciudad de Salt, en Girona, o Sant Adrià del Besòs y Santa Coloma de Gramenet. 

En todas estas zonas, la penetración de escolares con derecho a becas comedor supera el 20%. El récord lo tienen 10 escuelas situadas en Girona y Barcelona (repartidas entre los distritos de Sant Andreu, Nou Barris y Sants-Montjuïc), donde los alumnos becados superan el 70%. Son las llamadas 'escuelas gueto', que las familias de clases altas y medias tienden a esquivar, cronificando aún más su situación. Barcelona es también una de las ciudades con más porcentaje de escuela concertada.

Como la capital, otras localidades con gran presencia de la concertada y alta segregación son Badalona, Sant Adrià del Besòs, Granollers, Esplugues de Llobregat o L'Hospitalet. Haya más o menos escolares bajo el umbral de la pobreza, en todas estas ciudades la concertada tiene un porcentaje menor de becas comedor que la media catalana, y uno mayor en la escuela pública.

Becas comedor, un índice por debajo de la pobreza

Las becas comedor son una buena referencia para calibrar la pobreza infantil en cada colegio, utilizada en estudios anteriores como el que elaboró el Síndic de Greuges en 2015. No es un indicador perfecto, puesto que hay que tener en cuenta que algunos niños y niñas pobres que comen en casa, sobre todo en ciudades pequeñas. Así pues, el dato de becas comedor estará siempre algo por debajo del índice de pobreza, pero sí permite una aproximación veraz a la segregación que alberga el sistema.

Los datos conseguidos por este diario, a través de Transparencia, tienen sin embargo otra particularidad. Aunque la petición fue obtener las becas separadas por Infantil, Primaria y Secundaria, Enseñanza las entregó sin distinción en el caso de los colegios concertados, que suelen ofertar las tres etapas. Esto ha impedido para el cálculo trabajar sólo con Primaria, que hubiera sido ideal, puesto que en la Secundaria pública los institutos, a diferencia de la concertada, no suelen tener comedor.

Es decir, que según los académicos consultados, si la comparación se hiciera solo entre alumnos de Primaria, la brecha entre pública y concertada podría ser significativamente mayor, puesto que el bajo porcentaje de becas en los institutos públicos rebaja la media, aunque no es porque no tenga alumnos pobres, sino porque no se quedan a comer.

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