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Cultura

Recondite: "Es posible encontrar en el techno una forma de llenar el vacío"

Hablamos con Lorenz Brunner, más conocido como el DJ Recondite, sobre las tendencias musicales de los festivales, la vida en Berlín y, por supuesto, de su verdadera especialidad: crear estados de ánimo electrónicos de una profundidad inigualable

Lorenz Brunner, más conocido como Recondite

Lorenz Brunner, más conocido como Recondite

Lorenz Brunner, más conocido en el mundo de la electrónica como Recondite, llega acompañado por su manager y un amigo al bar del hotel donde se alojó durante el Sónar en Barcelona. El alemán había hecho su aparición estelar el viernes noche, justo antes de Richie Hawtin. Con una trayectoria discreta pero infalible, reconocida tanto por su calidad musical como por su efectividad en la pista, sus temas son himnos en el célebre club berlinés Berghain. Al mismo tiempo, sin renunciar a su oscura y profunda visión del techno, el mismo Hawtin le invita por segundo año a pinchar en sus sonadas fiestas Enter de Ibiza.

Si analizamos el cartel de este Sónar, su presencia aporta el lado más techno y oscuro del cartel. Hay, digamos, un cambio respecto a otros años en los que el techno estaba más presente. ¿Cuál cree que es el estilo que siguen ahora los festivales electrónicos?

Es cierto, los lineup de los festivales están cambiando. Creo que el techno, llamémosle Berghain techno, tuvo una expansión e influencia importante en los últimos años, con Dettman o Klock encabezando festivales. Fue como la segunda ola del techno industrial, algo bastante singular. Pero ahora pienso que están regresando estilos más melódicos, como el de Innervisions. En otra escala crece la presencia del EDM, con grandes melodías, quizás las más vulgares, pero melódicas al fin y al cabo.

¿Cómo se ubica dentro de este cambio de tendencia?

Creo que la razón por la que me han invitado a un festival como Sónar se debe a que tengo dos producciones que combinan justamente un beat techno con melodías simples, atmosféricas y efectivas. Me siento cómodo con este estilo.

Hay DJ que suelen encasillarse en un único estilo, o que se ubican en estilos muy similares. Cuando comenzó y evolucionó, con tracks como Cleric, corría el riesgo de que te pegasen la etiqueta de "tipo que produce techno duro y oscuro". Sin embargo, parece que no se sentía cómodo quedándote solo en ese registro, o eso se desprende de uno de sus álbumes más recientes, Hinterland.

He intentado ser diverso. No quiero que me categoricen en una única dirección, no me resultaría beneficioso. Ahora, por ejemplo, tengo la suerte de actuar en festivales y seguir al mismo tiempo en los clubes o en las noches techno del sello Dystopian, o puedo pinchar con Innervisions y adaptarme a ese estilo sin perder el mío.

Tras el Sónar pinchará en un festival en Budapest. Cuando viaja por Europa, ¿suele adaptar lo que pincha en función del espacio y el lugar en el que actúa?

Mis sets son siempre inéditos. Por supuesto que hay algunos tracks a los que recurro, pero trabajo en directo. De otro modo, me aburriría rápido. Cuando pincho en directo, planteo un cincuenta-cincuenta: mitad DJ set, con mis propios temas, y luego hago improvisaciones, temas inéditos, samples, percusiones y añado elementos... Esta doble vía me hace más flexible que si solo hiciese un live convencional y, al mismo tiempo, también me da más opciones como DJ al poder reaccionar con más posibilidades ante la respuesta del público, el entorno o mi propio estado de ánimo. Estas actuaciones son lo que realmente me motiva y me siguen dando ganas de continuar haciéndolo.

Actualmente vive en Berlín, ¿suele actuar ahí con frecuencia?

He pinchado en Panorama Bar y Berghain unas cinco veces, y luego en algunos eventos más pequeños. Pero nunca he tenido una 'residencia' en un club. Cuando pinchas live no sueles tener residencias. Me parece bien que sea así, no me gustaría pinchar a menudo en la ciudad, quiero que sea algo especial. Dos veces al año me parece suficiente. Igual que en otras ciudades. No tiene sentido pinchar cinco veces al año en Amsterdam si lo que haces son live.

A veces veo el techno oscuro, con esas melodías más tenues y poco luminosas, como una reacción a esta era de consumismo e hipersociabilidad en la que vivimos; una respuesta a esa felicidad que la tecnología debería haber aportado y que desde todas partes parece que tenemos que seguir comprando y celebrando. En realidad, veo el techno como una respuesta del que no quiere rendirse a este discurso. Lo he vivido en lugares como Berghain, en donde se respira una actitud que a mí me parece que va en esta dirección.

Creo que sé a qué te refieres. Es como tener un sentimiento de desesperación hacia algo que echas de menos y que quieres expresar y para hacerlo buscas cosas que te permitan llenar ese vacío. A veces encuentras en este tipo de música una forma de alcanzarlo y de compensar esa sensación en la vida diaria.

Por otro lado, es un gran coleccionista de álbumes y de música que va mucho más allá del techno, que abarca estilos de todo tipo, ¿cómo ha sido su relación con la música hasta alcanzar su situación actual y su propio estilo?

Siempre estuve enfrentado a mi familia por el tema de la música. En mi familia han sido grandes coleccionistas, del lado más duro del rock y del metal. Pronto me enfrenté a Metallica con mi primo, que vivía con nosotros. Mi primo es mayor que yo y siempre escuchaba bandas como Bad Religion o Black Sabbath. El tenía la habitación al lado de la mía, era un piso viejo y de mierda, así que se oía todo. Yo escuchaba más hip-hop. Con el tiempo coincidiríamos con Ramnstein y, por otro lado, a él también le gustaban cosas que yo escuchaba, como Wu-Tang Clan. Durante todos estos años tuve mis diferencias e influencias con ellos respecto a los estilos más duros. Pero, como decía, pronto me interesé por cosas que daban importancia a los 'graves', como el hip-hop que comentaba. Mi pasión por este estilo creció sin parar y cada vez acumulaba más álbumes.

Lorenz Brunner AKA Recondite

Lorenz Brunner AKA Recondite

[Recondite mira a un amigo que nos acompaña en la entrevista, sentado en nuestra mesa tomando un zumo, y le pregunta acerca de la complicidad hiphopera que compartían y también de la obsesión por coleccionar álbumes en aquellos tiempos mozos. Le habla a él directamente:

Recordarás aquellos tiempos también... Tú estabas obsesionado como un loco con coleccionar hip-hop underground norteamericano, tanto de la costa Este como de la costa Oeste. Pero llegó un punto, creo que a ti también te pasó lo mismo, en el que te saturabas con las voces y los contenidos de las letras de los raps.

Después retoma la conversación conmigo y prosigue su trayectoria vital con la música.]

Por ese tiempo comencé a conectarme con la electrónica alemana del momento, muy minimal. Fue casi por casualidad, en una fiesta en un jardín en el que alguien puso un mix de Superpitcher. Me impactó muchísimo esa amplitud oscura. Veía esa música con un grave y un beat similar al del hip-hop pero sin vocales ni contenido. No tenía cosas de las que hablar y hablar, solo creaba una atmósfera, un estado de ánimo. Me metí de lleno en ello, apunté el CD, lo compré en la tienda de discos local. Por aquel entonces iba muchísimo en bicicleta, subiendo y bajando montañas, recorriendo los campos y los bosques. Escuchaba ese mix y me inspiraba muchísimo. Empecé a coleccionar este tipo de música y también a pinchar. Con el tiempo me di cuenta de que no encontraba el sonido que a mí me gustaba. Es decir, sí lo encontraba en términos generales, pero pensaba que podía hacer algo distintivo. Ahí empecé a hacer mi propia música. Podría decir que desde ese momento he producido cada semana.

¿Qué puede contarme de su sello, Plangent Records, que lanzó en 2011? ¿Nació de forma natural en todo este proceso?

Totalmente. Y porque no quería regalar copias promocionales. El único músico al que le di una promo fue a Scuba. Siempre tuve un mucho respeto por él, no solo por su música sino también por sus fiestas Substance en Berghain, que me gustaban mucho. Compartíamos la afición por el deporte y gran admiración como profesional. Quería ver cómo reaccionaría como Dj. Hizo un show en Berghain am Kantine, una sala anexa al club, y fue la primera vez que escuché un tema mío pinchado por otro Dj, el tema Decamp. Scuba me apoyó mucho desde el principio y me puso en contacto con un distribuidor en Holanda, Clone. Me dijeron que querían distribuir el álbum e imprimí 50. Luego les mandé más, produje cuatrocientos. Y luego otros cuatrocientos.

Me parece un éxito muy potente al tratarse de un primer álbum.

Sí, se agotaron muy rápido, especialmente porque Todd Burns hizo una reseña muy buena en Resident Advisor. Siempre estaré muy agradecido por ello. Y luego vinieron otros tres álbumes más. Entre ellos, el lanzamiento en Hotflush Recordings del tema DRGN, que tanto Richie Hawtin como Ben Klock o Scuba pincharon bastante en sus sesiones. Al ser un tema más techno, llegó la conexión con Dystopian. Conocía a Rødhåd como amigo desde hacía años, a los pocos meses de mudarme a Berlín. Desde entonces mantuvimos el contacto gracias a Dystopian este hombre de aquí.

Recondite ladea la cabeza y señala al otro acompañante que está con nosotros en la mesa, delante mío, que es su manager actual. Luego continúa explicando su trayectoria como productor.

En Dystopian me ofrecieron hacer un lanzamiento. Saqué el tema Cleric. Comencé a trabajar con ellos como agencia de booking. Entre una cosa y la otra también se dio la publicación en Acid Test y luego Hinterland. Lo más reciente es el trabajo que he hecho con Innervisions, Psy.


Quería preguntarle acerca del álbum Hinterland, está muy relacionado con Baviera, su lugar de origen, como si los sonidos estuviesen asociados a un lugar físico concreto.

Sí, a un lugar físico y a una atmósfera mental. El álbum contiene las atmósferas y los estados mentales que tuve grabados en la mente durante mi infancia. A veces melancólicos, a veces más oscuros o más cálidos. Es solo mi interpretación del tiempo que pasé allí.

¿Planea moverse de Berlín?

No. Eso es tan seguro como decir amén [una frase hecha: as safe as the amen in the church]. Mi novia es de Berlín y está bastante harta de la ciudad, no le importaría mudarse al campo. Pero no es el momento, todavía. Estoy pasando una buena época en Berlín, me gusta encontrarme con mis colegas y tener un aeropuerto bien conectado. Si viviese donde nací tendría que viajar unas dos horas en tren para llegar al aeropuerto. Sería más estresante que otra cosa. Veremos qué me depara el futuro, pero por ahora me veo en la ciudad.

En Barcelona tenemos Berlín muy mitificada. Mucha gente se muda ahí o viaja a la ciudad ya sea en busca de trabajo o fiesta. No sé si los que viven ahí notan esta nueva ola de inmigración de los últimos años; ha conllevado un incremento de precios del alquiler y también una saturación de extranjeros en la noche. ¿Cree que los que van llegando aportan cosas a la ciudad o van para apropiarse de lo que la ciudad ofrece?

No lo veo para nada negativo, mientras la gente se comporte. Yo hice lo mismo.

En este punto se produce una intervención interesante. Responde el manager de Recondite con toda naturalidad y aporta su visión particular, basada en su experiencia directa, y apunta a que la llegada de gente como Recondite ha conllevado nuevas perspectivas para la ciudad.

[Manager] Yo nací y crecí en Berlín. Por supuesto que mucha gente dice "Dios mío, todo el mundo está viniendo a vivir aquí. Hay demasiados extranjeros y turistas". A fin de cuentas, la ciudad vive en parte de eso, ya que en realidad hay poco dinero. Claro que todo el mundo quiere estar en la lista de invitados a las fiestas, pero lo que hacen es traer dinero a la ciudad.

Si miramos la escena de clubes, muchos propietarios se están mudando a la ciudad. De hecho, solo dos propietarios de clubes importantes son de Berlín. El resto, como Watergate o Berghain, son de gente que se mudó a la ciudad hará cosa de diez o veinte años. Es bastante interesante ver la energía que proviene de gente que ha venido de fuera. Como te decía, eso incluye la cultura de club, las agencias o el mundo del arte. Y eso es bueno porque, en ocasiones, la gente de Berlín ha sido algo perezosa, consumiendo y yendo a sitios que los que han venido de fuera han creado para ellos. La idea que hay en Berlín es la de compartirlo todo con los que llegan y, por lo general, la gente trata de integrarse. A pesar de ello, no todos quieren formar parte de la comunidad de la ciudad. Otro suceso interesante es que ahora hay berlineses que se dan cuenta de las muchas oportunidades que hay y que, inspirados por los que llegan, tratan de aprovechar. Sí, hay mucha gente que se queja de los turistas y los extranjeros, pero creo que por ahora es lo mejor para la ciudad.

Una cosa que me impresionó mucho de Berlín las primeras veces que estuve en la ciudad es el respeto y la forma en que la gente joven maneja sus libertades. Por ejemplo, en los alrededores de Berghain no tienes a grupos de gente bebiendo o liándola, ni tampoco controles de policía que se dedican a registrar a diario a todo el mundo, sistemáticamente y con malos modales. Puede haber controles y redadas, pero son ocasionales y sin duda alguna mucho menos hostiles, excesivas y constantes como aquí.

Interviene, de nuevo, el manager y amigo de Recondite.

Es algo muy distintivo de la ciudad. Como dices, la gente de Berlín sabe manejarlo. Piensan, "de acuerdo, tengo varias fiestas este fin de semana, así que la primera me la tomo con calma, luego me acuesto y descanso hasta la noche, como algo y sigo". Controlan el desmadre y pueden tener fiestas de 20 horas sin acabar completamente destrozados. En Amsterdam, por ejemplo, hacemos fiestas de 24 horas con el sello en Trouw Club. Las primeras seis o siete horas son buenas, luego todo se vuelve muy depresivo y la energía cae. Hasta varias horas después la fiesta no arranca de nuevo. En Berlín esto no ocurre, la gente sabe cuanto puede beber o, si toma drogas, sabe cuáles y cómo tomarlas. Hay gente que toma drogas y a pesar de ello sigue en la pista de baile durante horas sin acabar mal. Comen algo, toman un café. Es posible que salga así y pueda mantenerse. Esto es lo que ocurre en Berlín.

Por último, viendo su amplia y reciente producción en distintos sellos, me interesa saber cómo funciona tanto su relación con los sellos, ya sea Dystopian o Innervisons, como con otros músicos con los que suele trabajar. ¿Cómo trabaja con cada uno de ellos?

Los primeros contactos con cada sello han sido diferentes. Con Hotflush vino a través de Scuba y con Dystopian a través de Rødhåd. El contacto con Ghostly llegó al hablar con su propietario, Sam Valenti, a través de la red. Sam Valenti me puso en contacto con Innervisions, ya que conocía a Dixon y Âme. Pero, para mí, lo más importante al trabajar con todos ellos es que puedo producir de forma especial y con mucho valor en distintas plataformas y con los diferentes estilos que tengo. Cada uno representa una parte de mi trabajo. Ghostly me brindó la oportunidad de cederles la gestión de mi sello, Plangent, e hicieron buenos diseños gráficos y hacen todo el trabajo "de oficina" que no me interesa. Para mi lado techno, cuento con Dystopian, y para trabajos más influenciados por el pop puedo trabajar con Innervisions o Hotflush. Así no tengo que usar cuatro o cinco alias diferentes ni perderme al tratar de expandirme. Puedo mantener mi propio nombre y mis estilos, y la gente sabe que si saco algo en Dystopian será más techno o que si publico algo en Innervisions será más melódico.

Me parece muy útil lo de tener únicamente un nombre con varias plataformas, más que un nombre diferente para cada estilo musical.

Al inicio fue un poco arriesgado, porque muchos promotores quieren que cada músico tenga su música concreta, de este modo saben exactamente lo que va a pinchar y lo que va a producir. Tomé el riesgo de ser alguien que, a pesar de tener diferentes estilos e interpretaciones partiendo de una misma idea, pudiese gustar con un único nombre. En realidad, es algo propiamente humano, porque, aún siendo una misma persona, no siempre eres el mismo. ¿Por qué no debería poder ser así como artista? Este es mi reto como artista, poner un sello en mis estados de ánimo, puede ser triste, feliz, oscuro o profundo. Eso es, esencialmente, lo que intento hacer.

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