Ginebras: “Más que abrir camino, las bandas de tías estamos construyendo un puente juntas”
Han pasado casi siete años desde de que Magüi Berto y Sandra Sabater, dos compañeras de comunicación audiovisual, pusieran un anuncio en Tinder de que buscaban una bajista y batería para formar una banda. Raquel López y Juls Acosta fueron las elegidas, juntas formaron Ginebras y, un año después, lo petaron gracias a La típica canción y su versión rockera de Con altura de Rosalía. Este viernes publican su tercer álbum, Donde nada es para tanto, el más emocional hasta el momento, y también el más generacional. “La crisis de los treinta”, justifican con humor.
En él reivindican que una solo puede ser rechazada cuando se ha lanzado, celebran expresar el deseo sexual, hablan sobre las intervenciones muchas veces necesarias entre amigas, abren la puerta a las ganas de tener pareja y se preguntan por qué solo escribimos cuando estamos en la mierda.
“A la gente, y a nosotras mismas, hay que meterle las cosas con el lubricante de la comedia”, comentan apiñadas en el mismo sofá. Durante la entrevista se escuchan, se respetan, llegan a terminarse las frases las unas a las otras, pero sin pisarse, completándose. Se miran con una mezcla entre cariño infinito y admiración, sonriendo, formando una primera persona del plural que, ante todo, abraza la singularidad de cada una, potenciándola, cuidándola.
Donde nada es para tanto es vuestro disco más emocional, ¿por qué?
Magüi Berto: Diagnosticamos que hemos crecido y hemos sentido la necesidad de otras cosas que nos han ido pasando estos años.
Sandra Sabater: Es un disco cuando ya sabemos que hay mucha diferencia entre cuando cantamos un tema que habla de algo más superficial, como comprar ropa de segunda en Vintage, que está genial porque es superdivertida; a cuando hablamos de la ansiedad. La interpretación hace que la vivas muchísimo más en directo, y hemos querido tirar por esa línea.
Sandra ha comentado alguna vez que Rigoberta Bandini le ha inspirado para introducir mensajes feministas en las letras con referencias cómicas, que es algo que también lleváis haciendo desde siempre. ¿Pensáis mucho en ello?
Sandra Sabater: Sí. Ambas empezamos más o menos a la vez. No fue tanto un “me encanta como escribe, vamos a hacerlo así”, sino que nos salía de forma natural también y quizás por eso me inspira, porque nos veíamos reflejadas en la forma que ella tenía de contar las cosas.
Magüi Berto: También ha escrito mucho sobre la ansiedad. Tenemos un universo común, sin pretenderlo.
Sandra Sabater: Igual que ella dice en Ay mamá “paremos la ciudad sacando un fecho fuera al puro estilo Delacroix”, nosotras en En bolas también decimos “venga, tetas al aire”, y en verdad estás diciendo free nipples, pero de una forma muy sutil. A la gente, y a nosotras mismas, hay que meterle las cosas con el lubricante de la comedia.
Raquel López: A veces parece que la comedia es infantil, se le quita valor. Siento que se infravalora y me parece guay que con el poder que nosotras y más grupos tenemos, digamos mensajes superpotentes a través de la comedia.
Magüi Berto: Debería haber una nueva categoría de los Grammy a banda divertida o Mejor grupo de comedia (ríe).
A la gente, y a nosotras mismas, hay que meterle las cosas con el lubricante de la comedia
Que cada vez seáis más bandas de mujeres hace que las canciones hablen cada vez de más cosas, ¿piensan muchos en los mensajes que quieren transmitir al componer?
Magüi Berto: Nos pasó con una canción, la que llamamos 'la canción maldita', en la que quisimos esforzarnos un poco más en dar un mensaje más reivindicativo, y precisamente al forzarnos, no nos salió. Otras veces ha sido natural. No pensamos mucho en la reivindicación, sino que es más bien nuestra realidad, al final somos cuatro tías, dentro del colectivo.
Raquel López: No nace tanto de lo que se supone que tenemos que decir al público, sino desde la necesidad nuestra propia de contar algo. Rechazada viva no viene de “deberíamos hacer una canción para todas aquellas personas que no se atreven a lanzarse”, viene del que te han rechazado y lo cuentas.
Hablan de ello en Mundo hostil, ¿cómo conviven con todo lo que ocurre fuera, desde lo polarizado que está ahora mismo todo, el boom de las redes sociales o la inmediatez?
Sandra Sabater: Sacamos nuestro primer disco, Ya dormiré cuando me muera, que era la cosa más divertida, en plena pandemia. Estamos muy marcadas porque haya hostilidad en el mundo y nosotras decir: “Vamos a divertirnos”. Convivimos con ello y lo intentamos gestionar de la mejor manera sin que nos afecte demasiado, teniendo en cuenta que nuestro curro es hacer canciones y animar a la gente.
Raquel López: Está guay ser un poco rayo de luz, pero también pesa, porque la luz que tenemos que irradiar, igual en algún momento no tenemos la potencia para hacerlo, porque a nosotras también nos afecta.
Sandra Sabater: Es complicado poner buena cara cuando todo está quemándose alrededor. Intentamos crear ese espacio de seguridad y bienestar para que cuando pasan cosas malas a tu alrededor, intentes sacarlo si no el lado positivo, mantener la calma.
Han pasado tres años desde que lanzasteis vuestro anterior disco y por menos tiempo hay quien lo anunció como un parón.
Juls Acosta: Tampoco es necesario.
Magüi Berto: Parece que ahora todo el mundo dice “me voy de la música”, y no.
Sandra Sabater: Hay que ser honestos y nosotras lo dijimos claro, íbamos a parar un tiempo para grabar nuestro disco y, cuando lo tuviéramos, volveríamos a salir.
M: Es clickbait, que es Vetusta Morla deja la música, o Rayden deja la música y al mes siguiente saca una banda.
Raquel López: Esto no es nuevo, ya lo hacía Ska-P en su momento.
Sandra Sabater: Sí, es como funciona la industria. Hay cosas y convenciones que tampoco vamos a venir a cambiar el mundo.
¿Les preocupa esta especie de obsesión actual por hacer giras de estadios?
Magüi Berto: No creo que haya que tenerlo en el horizonte. Nosotras tocamos en el Movistar Arena hace unos años y preferimos hacer más salas, que igual se hace un futuro, pero de momento no.
Sandra Sabater: Dentro de los objetivos que tenemos como banda preferimos entrar antes al mundo del cine y hacer bandas sonoras que pensar en estadios.
Raquel López: Me da la sensación de que te vas al monstruo final del videojuego, y luego hay monstruitos superchulos que a nivel banda y personal te llenan mucho más. Igual hacemos otro Movistar Arena y nos lo gozaremos, pero el camino hay que gozárselo, no es el objetivo.
¿Cuál fue el problema?
Raquel López: Mucha energía invertida en un día.
Magüi Berto: Mucho estrés y descontrol.
Juls Acosta: Pones muchas expectativas en un show que no es tan importante. Las salas más recogidas que dan la facilidad de bajar al público y que haya más interacción. Yo la sensación que tuve en el WiZink es que estaba tocando, pero no sabía para quién. Se pierde esa cercanía.
Su tercer disco llega cuando ya tienen su propio hueco en el mainstream, ¿sienten que han abierto camino?
Sandra Sabater: Seguimos despejando el camino que abrieron otras, pero necesitamos muchas más.
Magüi Berto: Es verdad que es una cosa que pasa, inevitable. Casi no hay referentes. Así que igual que a nosotras nos inspiraron en su momento Hinds y Cariño, creo que sí que se están abriendo más puertas.
Sandra Sabater: Siento que en redes y en los camerinos de los festivales nos vamos juntando todas, hay mucho hermanamiento. Hay una parte externa que piensa que hay mucha más competencia, cuando lo que hay es sororidad pura y dura. Más que abrir camino, estamos construyendo un puente todas juntas. Vamos poniendo piedras, y cuanto más lejos llegue, mejor.
¿Les preocupó al empezar que, por ser cuatro tías no les fuera a ir bien?
Magüi Berto: Empezamos con tan poca expectativa, solo queríamos disfrutar y nos vino de repente todo de golpe.
Sandra Sabater: El objetivo no era ni un estadio, eran la Siroco y la Maravillas. Es una pedazo de suerte, que nos hemos currado muchísimo, pero no es fácil vivir de esto. Tenemos mucha gente que sigue con nosotras apoyando el proyecto siete años después y esperamos que sigan ahí con este tercer disco. Y si viene gente nueva, perfecto también.
Magüi Berto: Y si no, tocar en bodas es también maravilloso.
Sandra Sabater: Sí. Está cosa de la gente que sale de Operación Triunfo y acaba trabajando en una orquesta, es que también estás trabajando en la música. No tiene que ser un Alejandro Sanz o una Aitana. Ser productora, trabajar detrás de los escenarios.
Raquel López: Yo prefiero tener una vida sencilla. Ya que nosotras hemos olisqueado un poquito todo este mundo. Virgencita virgencita, que me quede como estoy.
Sandra Sabater: Sí, el baremo del éxito habría que gestionarlo un poquito mejor.
Juls Acosta: Está genial porque es señal de que a la peña le está llegando nuestra música, y si puede llegar a más partes del mundo genial, pero la fama también cuesta.
¿Cómo se llevan con el síndrome de la impostora?
Raquel López: Ahora lo tenemos un poco menos presente que cuando empezamos. Tiene que ver con que somos más mujeres en la música, que llevamos más tiempo.
Juls Acosta: Una va lidiando con sus propios monstruos.
Raquel López: Nos hemos acostumbrado.
Juls Acosta: Sobre todo, es que es algo colectivo, de las mujeres, pero por toda la historia que llevamos detrás. Quitarte ese lastre necesita mucho tiempo. Y no solo nosotras, todas.
Sandra Sabater: Es una pregunta que se hace mucho a muchas mujeres de la industria musical, y al final te comes todo el rato vídeos en TikTok y redes sociales de las entrevistas que les hacen, y es que te inspiran de forma que dices “tienen razón”. Valeria Castro por ejemplo. Nos estamos ayudando las unas a las otras contando nuestras experiencias y cómo nos sentimos.
Raquel López: No es la única profesión que está totalmente masculinizada.
Sandra Sabater: Alauda Ruiz de Azúa dio un discurso feminista brutal en los Goya y te das cuenta de que en el mundo del cine ocurre exactamente lo mismo que dentro de la música. Es la cuarta directora en ganar el Goya y decía que el talento no entiende de géneros, pero que las oportunidades, sí.
2