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La última de la saga política de los Fabra vuelve a Telefónica

Andrea, la única hija de Carlos Fabra dedicada a la política, vuelve a su puesto en Telefónica tras ocho años como diputada. Él está en prisión

La familia ha estado presente en el poder de Castellón desde finales del siglo XIX, como se puede comprobar en un recorrido por los cuadros de la institución

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Andrea Fabra, cuando era todavía diputada.

La única de los cuatro hijos de Carlos Fabra que decidió seguir sus pasos y dedicarse a la política abandona esta actividad. Andrea pone así fin, al menos de momento, a la presencia de la saga de los Fabra en las instituciones. Un ocaso poco glorioso, dado que su padre está en la cárcel por corrupción, y ella vuelve a la actividad privada después de ocho años como diputada en el Congreso, dejando tras de sí el único recuerdo relevante de su grito de "que se jodan"  dedicado a los parados en el año 2012.  

El poder político de la familia comenzó con Victoriano Fabra, el "tío Pantorrilles", un antepasado de la familia que ya gobernó la Diputación de Castellón a finales del siglo XIX. También presidi ó la institución el abuelo de Andrea, Carlos Fabra Andrés, entre otros hombres de la familia. Los retratos de todos ellos cuelgan de los pasillos y las estancias de la institución, junto a los de otros muchos esxgobernantes. 

Cuadro de Victorino Fabra Gil, gobernante de la Diputación de Castellón en el siglo XIX y antepasado de Carlos Fabra. La imagen adorna un pasillo de la Diputación.

Cuadro de Victorino Fabra Gil, gobernante de la Diputación de Castellón en el siglo XIX y antepasado de Carlos Fabra. La imagen adorna un pasillo de la Diputación. eldiariocv / Castellón

Andrea Fabra confirmó a eldiario.es que se encuentra ya de vuelta a su actividad privada, un puesto en el departamento de Relaciones Institucionales de la compañía Telefónica. Allí trabajó hasta 2008, momento en el que tomó una "excedencia" para dedicarse a la política. Preguntada por si su salida del Congreso responde a su propia voluntad, o a la decisión del partido de apartarla del escaño, la exdiputada no ha querido hacer más declaraciones porque "ya no soy un personaje público". 

La hija de Carlos Fabra llegó al Congreso en 2008. Su padre estaba ya imputado desde hacía cuatro años por corrupción en un juzgado de Nules, pero seguía siendo el presidente de la Diputación y del PP de Castellón. Era el hombre más poderoso de la provincia, cuya instrucción se demoró once años y tuvo varios jueces y fiscales diferentes. Acabó finalmente en prisión por el delito de fraude fiscal. 

El propio Mariano Rajoy le dedicó elogios en el verano de ese mismo año, cuando lo llamó "ciudadano y político ejemplar" en una visita a la ciudad de la Plana. Fabra gobernó la Diputación desde 1995 hasta 2011, años en los que protagonizó varios escándalos, como la publicación de una grabación en la que animaba a los militantes del PP al nepotismo, siguiendo su propio ejemplo: "Yo no sé la cantidad de gente que habré colocado". 

Sin apoyos en el partido 

La salida de Andrea Fabra de la política era una noticia esperada. Está casada con Juan José Güemes, que fue consejero de Sanidad del gobierno de la Comunidad de Madrid bajo el mando de Esperanza Aguirre, pero él también se retiró hace años. El mayor apoyo de la exdiputada era su padre, pero no corren buenos tiempos para los miembros del PP valenciano en general, en plena crisis por su enésimo caso de corrupción, en cuanto a su influencia en el partido a nivel nacional. Mucho menos cuando están en la cárcel, como es el caso de Carlos Fabra.

Su hija tampoco tiene el apoyo del PP de Castellón. Su actual líder, Javier Moliner, apartó de su lado a todos los íntimos de Carlos Fabra cuando llegó al poder, desde sus vicepresidentes hasta su novia, Ester Pallardó. Además, fuentes conocedoras de la situación explican que Andrea Fabra apenas mantiene contacto con sus compañeros de militancia en la provincia. 

Andrea Fabra ha estado ocho años en el Congreso, pero lo que más se recuerda de ella es su grito de "que se jodan" proferido en 2012 desde su escaño y dedicado a los parados, sobre los que acababa de hablar el presidente Mariano Rajoy en la tribuna. La exdiputada pidió perdón por escrito por esta expresión y aseguró que se refería al PSOE y no a los desempleados. 

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